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Si gana las legislativas, Netanyahu promete anexionar el Valle del Jordán ocupado

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, hace una declaración en Ramat Gan, cerca de Tel Aviv, Israel, el 10 de septiembre de 2019.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, hace una declaración en Ramat Gan, cerca de Tel Aviv, Israel, el 10 de septiembre de 2019. Amir Cohen / Reuters

A una semana de los comicios, el mandatario israelí prometió hacerse con parte de Cisjordania ocupada y el norte del mar Muerto, si es reelegido. Tanto la ONU como líderes árabes y palestinos rechazaron el anuncio, solo bien visto por EE. UU.

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Pretendía ser un "anuncio impactante", pero ha sido más que eso: una bomba electoral, un gesto de seducción al votante israelí, a falta de una semana para las elecciones legislativas del 17 de septiembre.

Y es que si Benjamin Netanyahu, primer ministro en funciones de Israel, resulta reelegido, una parte de Cisjordania ocupada y el norte del mar Muerto podrían ser anexionados por el Ejecutivo hebreo. Esta ha sido la última gran promesa del mandatario derechista, enarbolada en una rueda de prensa organizada por su partido Likud y difundida en vivo por todos los canales de televisión israelíes este 10 de septiembre.

"Hoy anuncio mi intención, tras establecer un nuevo gobierno, de aplicar la soberanía israelí al Valle del Jordán y al norte del mar Muerto (…) Inmediatamente después de las elecciones si recibo un mandato claro de ustedes, los ciudadanos de Israel", expresó Netanyahu, denominado a esta zona "la frontera oriental de Israel".

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, hace una declaración en Ramat Gan, cerca de Tel Aviv, Israel, 10 de septiembre de 2019.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, hace una declaración en Ramat Gan, cerca de Tel Aviv, Israel, 10 de septiembre de 2019. Amir Cohen / Reuters

El Valle del Jordán representa cerca del 30% de Cisjordania, territorio en el que los palestinos aspiran a formar un futuro estado, pero que ha sido ocupado por Israel desde el año 1967. De ahí que la carta de la anexión también la haya usado el rival de Netanyahu, el exjefe del Ejército Benny Gantz, en unos comicios que apuntan a un resultado reñido.

"No hemos tenido este tipo de oportunidad desde la Guerra de los Seis Días (1967) y es posible que no haya otra oportunidad en otros cincuenta años", sentenció Netanyahu en su presentación.

Netanyahu, "un destructor del proceso de paz"

Del lado palestino, la promesa ha sentado como un jarro de agua fría. El presidente Mahmud Abbas comunicó de inmediato que, si la medida se hacía efectiva, "todos los acuerdos firmados con Israel y las obligaciones derivadas de ellos terminarían".

Más duro en palabras fue el primer ministro Mohamed Shtayeh, quien acusó al mandatario hebreo de ser "un destructor del proceso de paz", algo que "le traerá votos a corto plazo", sin embargo "él e Israel serán los perdedores a largo plazo".

Según Reuters, los comentaristas políticos de Israel ven en esta declaración de Netanyahu un intento de desviar el apoyo de sus contendientes de extrema derecha, que también apuestan por anexionarse los asentamientos judíos en Cisjordania. Si bien el revés es para Palestina, cuya Organización para la Liberación (OLP) considera"manifiestamente ilegal" este plan, considerando que "se suma a la larga historia de violaciones del derecho internacional por parte de Israel".

Para Naciones Unidas, la promesa carece de "validez internacional"

En esa invocación del derecho internacional, la OLP pidió a la comunidad actuar sobre esta posible anexión unilateral "para evitar que Netanyahu y sus aliados entierren las perspectivas de paz". Una paz que salió a defender la Liga Árabe desde Egipto y la ONU con la advertencia de que este paso sería "devastador" para las perspectivas de israelíes y palestinos "y para la propia esencia de la solución de los dos Estados".

En sí, para la comunidad internacional, las colonias judías en territorio ocupado no tienen base legal, son en la práctica una violación del derecho y un obstáculo para una paz. De ahí que el portavoz de António Guterres, Stéphane Dujarric, haya reiterado que "cualquier decisión israelí de imponer sus leyes, jurisdicción o administración en Cisjordania ocupada quedaría sin validez jurídica internacional".

Los palestinos se paran junto a una valla mientras miran las tuberías de agua israelíes en el valle del Jordán, en la Cisjordania ocupada por Israel el 21 de agosto de 2019.
Los palestinos se paran junto a una valla mientras miran las tuberías de agua israelíes en el valle del Jordán, en la Cisjordania ocupada por Israel el 21 de agosto de 2019. Mohamad Torokman

"Un plan de paz" entre Israel y EE. UU.

Al anuncio de la anexión también le siguió este martes la mención del "plan de paz" con los palestinos y para Medio Oriente, en manos de EE. UU. De ganar, Netanyahu aseguró que lo presentará días después de las elecciones: "Por respeto al presidente (Donald) Trump y por una gran fe en nuestra amistad, esperaré con la aplicación de la soberanía hasta la presentación del plan político del presidente".

Pese a "no haber cambios en la política de Estados Unidos en este momento", la Administración Trump confirmó que lanzará el plan una vez terminados los comicios israelíes, con el objetivo de "brindar seguridad, oportunidades y estabilidad en la región".

Desde 1967, todos los gobiernos israelíes, apoyados por EE. UU., han perseguido ocupar Cisjordania y Jerusalén Este. Si bien en los últimos años, bajo el mandato de Netanyahu, este objetivo se ha acelerado sobre todo con el apoyo de Donald Trump. A día de hoy, más de 600.000 israelíes mantienen una convivencia en conflicto con cerca de tres millones de vecinos palestinos, en Cisjordania y Jerusalén Este.

Con Reuters, EFE y AFP

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