Saltar al contenido principal

Cómo el 'voto inteligente' de Moscú puede cambiar la historia de Rusia

Un elector revisa la información de candidatos en una mesa electoral durante las elecciones al parlamento de Moscú, Rusia, el el 8 de septiembre de 2019.
Un elector revisa la información de candidatos en una mesa electoral durante las elecciones al parlamento de Moscú, Rusia, el el 8 de septiembre de 2019. Shamil Zhumatov / Reuters

Una estrategia de la oposición está esquivando la maquinaria oficialista. El partido de Vladimir Putin perdió un tercio de sus votos en Moscú y fueron a parar a los partidos más opcionados de vencer. Es lo que se conoce como el "voto inteligente".

Anuncios
Nada ha cambiado y todo ha cambiado. El partido de Vladimir Putin, Rusia Unida, sigue siendo la principal fuerza política en Rusia. Pero sus líderes en Moscú durmieron mal el domingo 8 de septiembre: casi pierden el control político de la ciudad por culpa de unas elecciones locales en las que toda la oposición y los manifestantes de este verano se han unido contra cualquier nombre o siglas respaldado desde el Gobierno.
 
Rusia celebró el domingo más de 5.000 elecciones a distintas instancias en las 85 regiones del país, incluidas 16 a gobernador y 13 parlamentos regionales, incluida Crimea, la península ucraniana del mar Negro anexionada por Rusia en 2014. En las elecciones a las asambleas regionales Rusia Unida logró la mayoría, y lo mismo ocurrió en las de gobernador, donde ganaron todos aquellos que estaban ejerciendo el cargo de manera provisional tras la designación del Kremlin y los candidatos de Rusia Unida.
 
Pero todas las miradas estaban puestas en Moscú. De los 45 escaños de la Asamblea local de la capital, Rusia Unida logró hacerse solo con 25. Perdió un tercio de los votos y se aproximó peligrosamente al empate. El secreto está en una original propuesta de la disidencia para esquivar los vetos a sus candidatos. El carismático dirigente opositor Alexéi Navalny lanzó una nueva estrategia electoral: 'umnoe Golosovanie'. Significa "voto inteligente" y aporta un enfoque original: en ausencia de candidatos disidentes, se debía votar por el que tiene más posibilidades de vencer al candidato del Kremlin. Aunque fuese un comunista o un nacionalista. Esas fueron sus instrucciones, e incluso hizo una web en la que el votante descontento podía ver distrito por distrito a quién votar para darle una lección al poder.
 
Un hombre deposita su papeleta en una urna durante las elecciones al Parlamento de Moscú, Rusia, el 8 de septiembre de 2019.
Un hombre deposita su papeleta en una urna durante las elecciones al Parlamento de Moscú, Rusia, el 8 de septiembre de 2019. Shamil Zhumatov / Reuters
 
Los restantes 20 escaños han sido para la oposición ‘tolerada’ menos crítica con el poder. “Menos es nada”, dicen en el cuartel general de Navalny. El Partido Comunista ganó en 13 distritos, el liberal Yabloko logró 4, mientras que Rusia Justa consiguió 3 diputados. Esto técnicamente convierte a los comunistas en los mayores beneficiarios del sistema ‘voto inteligente’. Ahora presumen de que han subido en votos por méritos propios.
 
Stanislav Andreichuk, de la organización independiente Golos, que vela por la limpieza de los comicios, cree que la marca del Partido Comunista "no jugó un papel clave en la votación de protesta". La prueba es que el candidato del Partido Comunista Vadim Kumin, cuya campaña sí fue negociada con las autoridades en su distrito, perdió su acta de concejal.

La efectividad de la estrategia del 'voto inteligente' tiene ejemplos elocuentes

Contadas las papeletas, empieza la batalla por el ‘storytelling’. Desde el cuartel general de Navalny se denuncia que “expertos y bots progubernamentales" están inundando los medios de comunicación y las redes sociales con comentarios que niegan la efectividad del ‘voto inteligente’. Pero hay ejemplos elocuentes como el distrito de Krasnoselski, por el que pretendía presentarse el opositor Iliá Yashin. Según el independiente Centro Levada de estudios sociológicos, era el favorito para ganar. Yashin fue uno de los afectados por el veto a los disidentes.
 
Además, fue uno de los detenidos en las manifestaciones y la mayor parte de este verano se lo ha pasado detenido, cumpliendo arresto por participar en manifestaciones no autorizadas. Aún sin la presencia de Yashin, en Krasnoselski la candidata de Rusia Unida, la vicerrectora de la Universidad Escuela Superior de Economía, Valeria Kasamara, no logró hacerse con el escaño. Ganó Magomed Yandíev, de Rusia Justa, un logro que la oposición también atribuye a la estrategia de Navalny.
 
El líder opositor Alexei Navalny vota en las elecciones al parlamento de la capital del país, en Moscú, Rusia, el 8 de septiembre de 2019.
El líder opositor Alexei Navalny vota en las elecciones al parlamento de la capital del país, en Moscú, Rusia, el 8 de septiembre de 2019. REUTERS/Tatyana Makeyeva
 
Pero en general, la efectividad del 'voto inteligente' fuera de la capital no fue tan alta como en Moscú. Como explica Andreichuk, en otras regiones Navalny y los suyos aún carecen de la estructura organizativa desarrollada y la capacidad de los medios. Pero sí resultó influyente en las elecciones para alcalde de Novosibirsk, donde el aliado de Navalny Sergey Boiko terminó segundo con aproximadamente el 20% de los votos.
 
El ‘voto inteligente’ también tiene sus escépticos. "Si no fuera por la codicia de la candidatura de los oficialistas, su rechazo a permitir participar a unas pocas personas (en las elecciones), entonces los comicios probablemente hubieran sido tranquilos, como siempre ha ocurrido", dijo el politólogo Alexander Kynev al medio ruso 'Meduza'. Kynev dice que está seguro de que el llamado ‘voto inteligente’ no habría ayudado a la oposición, sin estos errores del gobierno municipal.
 
Los optimistas en el Gobierno recuerdan que el año pasado perdieron las elecciones a gobernador en cuatro regiones y esta vez han conservado todas las que estaban en juego. Pero en Jabarovsk: tras perder al gobernador el año pasado, ahora han perdido el resto de las instituciones.
 
Las elecciones locales y regionales han sido un ensayo de las que están por venir
 
En 2021, las legislativas pueden ser la llave a un cambio constitucional para acomodar a Vladimir Putin en el futuro de Rusia: su mandato acaba en 2024 y constitucionalmente no puede repetir en el cargo.
 
Lo primero que puede cambiar ahora es que se aborten los planes para aumentar el número de escaños elegido por voto directo. En Rusia Unida algunos habían visto esa opción como una manera de concurrir sin el lastre de unas siglas que ya no son populares. Pero votando distrito a distrito, Navalny ha sido capaz de dirigir el voto para que salga cualquier candidato menos el del Kremlin. Con las nuevas reglas sobre la mesa, se velan las armas para la siguiente batalla, que coincidirá con el otoño del 'putinismo'.
Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.