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Chile recuerda a sus víctimas en el 46 aniversario del golpe de Estado de Pinochet

Una mujer se manifiesta este 10 de septiembre frente a un cartel que conmemora uno de los centros de tortura de la dictadura de Augusto Pinochet en Santiago de Chile
Una mujer se manifiesta este 10 de septiembre frente a un cartel que conmemora uno de los centros de tortura de la dictadura de Augusto Pinochet en Santiago de Chile Alberto Valdés / EFE

Casi medio siglo después del inicio de la dictadura chilena, las heridas que dejó el golpe de Estado del general Augusto Pinochet aún no se han cerrado en el país sudamericano.

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En Chile muchos aún visten de luto. La memoria de los crímenes de la dictadura del general Augusto Pinochet sigue viva entre los chilenos 46 años después del golpe de estado que encumbró al militar, el 11 de septiembre de 1973. Así lo demostraron un grupo de mujeres que recorrieron el centro de Santiago de Chile, la capital: vestidas de negro de pies a cabeza, pararon en los antiguos centros de tortura de Pinochet para recordar las violaciones de derechos humanos que ahí se cometieron.

Muchos de estos antiguos centros ahora son locales comerciales, librerías o espacios para aparcar los coches. Pero durante la dictadura, que duró de 1973 a 1990, eran los lugares donde las fuerzas de seguridad chilenas torturaron, violaron y asesinaron a los disidentes políticos del régimen.

"Hemos decidido hacer una procesión por seis lugares que fueron centros de tortura, secuestro y violencia política sexual en la dictadura (…) Queremos dar cuenta de que se está invisibilizando la memoria, la impunidad", dijo Beatriz Bataszew, quien fue una de las detenidas bajo la dictadura de Pinochet.

Manifestantes se dirigen al Cementerio General de Santiago de Chile el pasado 7 de septiembre de 2019 para homenajear a los desaparecidos durante la dictadura del general Augusto Pinochet
Manifestantes se dirigen al Cementerio General de Santiago de Chile el pasado 7 de septiembre de 2019 para homenajear a los desaparecidos durante la dictadura del general Augusto Pinochet Carlos Vera / Reuters

Las conmemoraciones del aniversario del golpe de Estado que terminó con el gobierno socialista de Salvador Allende duran desde hace días. El pasado sábado 7 de septiembre, miles de personas acudieron a la manifestación anual que termina en el Cementerio General de la capital para homenajear a las víctimas de la dictadura. Muchos de los manifestantes llevaban fotografías de los desaparecidos y detenidos.

Se calcula que durante el régimen militar murieron unas 3.200 personas a manos de agentes del estado, de los cuales 1.192 aún están desaparecidos. La cifra de detenidos por motivaciones políticas llega a los 40.000.

Golpe de Estado contra la Unidad Popular

El 11 de septiembre de 1973 pasó a la historia como una de las peores jornadas para la democracia. El Ejército chileno, encabezado por Pinochet, perpetró un golpe de Estado que puso fin al gobierno y la vida de Salvador Allende, el primer presidente marxista elegido democráticamente en unas elecciones.

Allende lideraba el gobierno de Unidad Popular, una coalición entre partidos de diferentes tendencias de izquierdas, entre los cuales estaba el Partido Comunista. Ganó las elecciones presidenciales en 1973 y gobernó durante tres turbulentos años, marcados por una fuerte crisis económica.

Ese 11 de septiembre, los militares ofrecieron a Allende salir del país, pero el presidente chileno no renunció. Murió bajo las bombas en el Palacio de la Moneda, donde se había atrincherado.

Uno de los elementos más controvertidos del golpe de Estado fue la participación del gobierno de Estados Unidos a través de la CIA en el alzamiento militar del Ejército de Chile, demostrada en el Informe Hinchey, donde la agencia estadounidense reconoce que "su abrumador objetivo era desacreditar" el gobierno de Allende y "reforzar y animar a sus opositores militares a impedir que llegaran al poder". El informe también subraya que la CIA "apoyó activamente la junta militar tras el derrocamiento de Allende".

Así, Chile se unió a la oleada de dictaduras militares que en los últimos años habían proliferado en América Latina, como Paraguay, Brasil, Bolivia y Uruguay. Posteriormente, cuando en 1976 el dictador Rafael Videla llegó al poder en Argentina, estos regímenes militares se coordinaron para perseguir a los opositores de izquierdas en el llamado Plan Cóndor, una operación represiva que causó miles de víctimas.

Décadas después, los responsables de muchos de estos crímenes, del Plan Cóndor y de Chile, no han sido juzgados. Por ejemplo, Pinochet murió bajo arresto domiciliario con varios juicios en su contra por vulneración de derechos humanos, pero nunca llegó a ser juzgado por su participación en Cóndor.

Bolsonaro despierta el fantasma de Pinochet

El fantasma de Pinochet volvió a recorrer América Latina en la última semana a raíz de las declaraciones del presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, quien protagonizó un duro ataque contra la expresidenta chilena y alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

"Señora Michelle Bachelet: si no fuera por el personal de Pinochet, que derrotó a la izquierda en 1973, entre ellos a su padre, hoy Chile sería Cuba", declaró Bolsonaro. El padre de Bachelet fue un militar que permaneció fiel a Allende y murió tras meses de torturas en una cárcel.

La misma Michelle Bachelet fue detenida junto a su madre y trasladada al centro de tortura Villa Grimaldi, donde sufrió maltratos psicológicos y físicos. En Villa Grimaldi desaparecieron 240 personas.

El ataque verbal de Bolsonaro sucedió después de la publicación de un informe por parte de la ONU que critica la situación de Derechos Humanos de Brasil. Bolsonaro también acusó a Bachelet de "entrometerse en los asuntos internos y en la soberanía brasileña" y "atacar los valores policiales, civiles y militares".

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, se pronunció contra la declaración de Bolsonaro y manifestó que no comparte "en absoluto" sus palabras, "especialmente en un tema tan doloroso como la muerte de su padre". Sin embargo, algunos sectores de la política chilena criticaron que Piñera, político conservador, no se mostrara en contra de la declaración sobre Pinochet de manera explícita.

Con EFE y medios locales

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