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¿Realmente es Keiko Fujimori la mujer más poderosa de Perú?

Archivo: Keiko Fujimori el 21 de octubre de 2018 tras la suspensión por parte de un juez de la audiencia judicial en la que la autoridad decidiría si sería sometida a prisión preventiva por el delito de lavado de activos.
Archivo: Keiko Fujimori el 21 de octubre de 2018 tras la suspensión por parte de un juez de la audiencia judicial en la que la autoridad decidiría si sería sometida a prisión preventiva por el delito de lavado de activos. Ernesto Arias / EFE

Aunque esté en prisión y eso anule sus apariciones públicas, la otrora candidata presidencial se mantiene como la política más influyente del país. Analistas políticos consultados por France 24 reflexionan sobre los entretelones de la estadística.

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Desde 2016, año en el que postuló sin éxito a la Presidencia de Perú, Keiko Fujimori no se ha movido de su puesto como “la mujer más poderosa del país”. Esto, según el sondeo Encuesta del Poder, que anualmente publica la revista local 'Semana Económica' en alianza con la consultora Ipsos. Si bien sus resultados han pasado de 81% en aquel año electoral a 66% en el 2019, los líderes de opinión continúan identificándola como una política con más influencia que la propia vicepresidenta de la República.

Para los politólogos consultados, el porcentaje debe interpretarse con cuidado, sobre todo si se considera que un 42% de los encuestados aseveró que Fujimori Higuchi, lideresa del partido Fuerza Popular, debería retirarse de la política. Además, coinciden en que la política -presa preventivamente desde noviembre de 2018 mientras la Fiscalía del caso Lava Jato la investiga por presunto lavado de activos- es dueña de un poder que no necesariamente la haría triunfar en una eventual y nueva candidatura.

La mayoría de Fuerza Popular manda en el Parlamento peruano

Adriana Urrutia Pozzi-Escot, directora de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, advierte que la percepción de poder que tiene Keiko Fujimori se basa en dos factores importantes: la amplia mayoría opositora de su partido en el Congreso y el disminuido pero todavía existente apoyo popular hacia su plan político. “Ella aparece como una figura importante porque maneja la mayoría de una institución que, en todo lo que va del Gobierno, ha controlado la agenda política. Es un poder complejo porque se consolida en su liderazgo de oposición”, señala la también investigadora.

Tras aceptar su derrota en segunda vuelta en las elecciones presidenciales de 2016 frente al hoy exmandatario Pedro Pablo Kuczynski, Keiko Fujimori se centró en dirigir a su partido, que había conseguido 73 de los 120 curules en el Congreso de la República. Pese a que en estos tres años la bancada fujimorista ha perdido 20 parlamentarios debido a renuncias, la agrupación sigue siendo la mayoritaria frente a las demás 11 bancadas, que ninguna supera los diez integrantes.

La ventaja numérica le ha asegurado a Fuerza Popular la presidencia del Parlamento en la mayoría de periodos legislativos, la dirección de las comisiones de trabajo más importantes (Constitución, Fiscalización, Educación, entre otras) y la votación en bloque para diversas acciones de control político, incluidas las interpelaciones y salidas de ministros, y los blindajes a funcionarios de su simpatía.

Tener poder es tener la capacidad de que otros hagan lo que uno desea y esa es una capacidad que, sin ninguna duda, Keiko Fujimori tiene desde el liderazgo de su partido político"

Eliana Carlín Ronquillo, politóloga

“Recordemos que (la bancada fujimorista) ha interpelado a los últimos tres ministros de Educación y que el lunes (2 de septiembre) interpeló al ministro de Justicia. Esa herramienta que se llama ‘impeachment’ en otros lados, en el Perú ha sido usada como una herramienta de control prácticamente al servicio de Fuerza Popular. La posibilidad de usar esta herramienta para imponerse y marcar la cancha para sus contrincantes es lo que también determina esta percepción de poder que se le otorga a Keiko Fujimori”, afirma Urrutia.

"Esté o no esté en la cárcel", Keiko Fujimori conserva su poder

En octubre de 2018, el medio de investigación periodística ‘IDL-Reporterosdifundió conversaciones grupales que integrantes de Fuerza Popular mantuvieron con Fujimori en la aplicación de mensajería instantánea Telegram.

-“Presidenta, aplaudimos al presidente, ¿no?”, escribió la parlamentaria Alejandra Aramayo.

-“Sí. De pie y con aplausos protocolares”, le respondió la lideresa.

El contexto era el mensaje a la Nación que había enunciado el presidente de la República Martín Vizcarra ante el Parlamento el 28 de julio de 2018. Era su primer discurso oficial por aniversario patrio desde que había asumido el mandato en reemplazo de Kuczynski.

Aunque actualmente varios de sus congresistas han preferido apartársele, la lealtad partidaria hacia Keiko Fujimori ha trascendido los barrotes de la prisión. Según el diario ‘El Comercio’, entre enero y agosto de 2019, la lideresa recibió la visita de 55 de sus congresistas, varios de los cuales acudieron al penal en más de 30 ocasiones. Y no resulta casual que el calendario político influya en la programación de estos encuentros, pues como lo informó ese medio, los legisladores asistieron en mayor número ante la inminencia de fechas clave como votaciones de confianza al Gabinete del Gobierno o el planteamiento de reformas.

Archivo: Keiko Fujimori acompañada por su esposo, Mark Vito, sale de la Corte después de una audiencia como parte de una investigación sobre lavado de dinero, en Lima, Perú, el 24 de octubre de 2018.
Archivo: Keiko Fujimori acompañada por su esposo, Mark Vito, sale de la Corte después de una audiencia como parte de una investigación sobre lavado de dinero, en Lima, Perú, el 24 de octubre de 2018. Guadalupe Pardo / Reuters

“Tener poder es tener la capacidad de que otros hagan lo que uno desea y esa es una capacidad que, sin ninguna duda, Keiko Fujimori tiene desde el liderazgo de su partido político, esté o no esté ella en la cárcel. Finalmente, los congresistas le deben a ella sus posiciones”, afirma Eliana Carlín Ronquillo, politóloga de la Pontificia Universidad Católica del Perú. “Como es de público conocimiento, ella sigue recibiendo este tipo de visitas ([de abordaje político), así que, en realidad, la restricción de su libertad no afecta su influencia como política. Ella ha podido continuar en coordinación con su partido y seguir decidiendo sobre el sentido de los votos desde el Congreso”, indica la magíster en políticas públicas.

Un "poder" con contrastes

En una encuesta publicada el pasado agosto por la consultora Datum, Keiko Fujimori figuró como quinta opción electoral en unos hipotéticos comicios para el 2020. El porcentaje de intención de voto que alcanzó fue de 8%, superado por el del excandidato Julio Guzmán y el actual alcalde del distrito limeño de La Victoria, George Forsyth, que contaron con 11% y 10%, respectivamente. Un 29% de encuestados afirmó que viciaría su voto y otro 12% dijo no saber por quién votar. En 2018, la encuesta de intención de voto de Ipsos le dio a Fujimori un 15%. Lejos han quedado los resultados de sondeos que -entre 2016 y 2017- la ubicaban en un ventajoso promedio de 30%.

El abogado y analista político Juan De la Puente refiere que, si bien la cárcel ha golpeado políticamente a Fujimori en las encuestas de intención de voto, el poderío que ejerce con Fuerza Popular en el Congreso no era pasible de destrucción: “Yo diría que quienes señalaron que ‘con la detención de Keiko, el fujimorismo moría’, cometieron un error. La verdad es que tiene menos posibilidades, pero aún mantiene expectativas y claramente puede cosechar votos en una cantidad decente. Aunque sigue siendo importante remarcar que sí le afectó la prisión, lo cierto es que se ha visto menos afectada que otros líderes políticos”.

Para De la Puente, el título de “mujer más poderosa del país” que Fujimori ha conseguido en la Encuesta del Poder 2019 responde a una interacción distinta de la consagración política.

“En las elecciones de 2016 obtuvo 39% de votos en la primera vuelta. Y luego, en los meses siguientes, tras su derrota, mantenía una fuerte aprobación. Esta aprobación sí se ha caído. El que ella esté en un primer lugar en determinado ranking no significa que no le hayan hecho mella los procesos judiciales que afrontará. Al contrario, yo diría que el bajo porcentaje que tiene, aunque es mayor que otros, sí implica que se trata de un porcentaje con tendencia constante a la baja. Yo creo que su momento culminante fue ese 39% de la primera vuelta. Me parece que ese fue el tope de sus posibilidades y que su mejor momento ya pasó”, sentencia el politólogo.

En la Encuesta del Poder 2019, un 42% de los 257 participantes sugirió que Keiko Fujimori debería retirarse de la política. Sobre este resultado, los politólogos entrevistados por este medio concuerdan en que esto no debería tomarse como una contradicción frente al 66% de personas que la colocaron como “poderosa”.

De acuerdo con la politóloga Eliana Carlín, esto podría indicar cómo las personas categorizan el poder de Fujimori: “Uno puede reconocer y asumir el poder que tiene una persona, pero a la vez percibirlo como un poder que es utilizado para perjuicio. Yo creo que el contraste va en esa lógica”.

Para Adriana Urrutia, la respuesta de ese 42% es una clara consecuencia de evaluación ética. “Esta percepción, que no es necesariamente una percepción de poder real, incluye una valoración moral de ese poder. Es decir, evalúa aquel poder que ella aporta a la escena política del país. Y este poder, aparentemente, no se percibe como beneficioso”.

El politólogo Juan De la Puente sugiere que este margen tiene también un ingrediente de oposición o de hastío hacia el fujimorismo en general. “Se interpreta en el juego de la adhesión y los antis. Obviamente el antifujimorismo dirá que ella no debería hacer política. Más allá del balance entre el fujimorismo y el antifujimorismo, yo diría que esta dinámica siempre va a acompañarla”.

La situación carcelaria de Keiko Fujimori tuvo un giro* este 12 de septiembre luego de que una jueza de la Corte Suprema de Justicia dirimiera el recurso de casación presentado por la defensa de la excandidata presidencial que exigía investigarla en libertad. Aunque no hubo una revocatoria de la detención, la togada redujo la prisión preventiva de la lideresa de 36 a 18 meses, que se cumplirán el 30 de abril de 2020.

Según la Fiscalía, la hija mayor del expresidente Alberto Fujimori -preso y condenado a 25 años por delitos considerados de lesa humanidad- encabezó una organización de lavado de dinero desde la cúpula de su partido para disimular aportes de campaña de la empresa brasileña Odebrecht.

 

* Este artículo fue actualizado tras la reducción de prisión preventiva a Keiko Fujimori el 12 de septiembre de 2019

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