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Túnez cierra una febril campaña electoral ante la presidencial del domingo

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Túnez (AFP)

Los 26 candidatos a la elección presidencial tunecina cierran este viernes una febril y movida campaña y afrontan el domingo una primera vuelta de resultado totalmente incierto.

Este último día de campaña está marcado asimismo por una decisión de la Corte de Casación que se pronuncia sobre un recurso contra la detención de Nabil Karoui, uno de los favoritos de la elección, encarcelado desde el 23 de agosto por blanqueo de dinero.

El controvertido empresario, que acusa al poder de instrumentalizar a la justicia para excluirlo de la campaña, afirmó el jueves en un comunicado que no se retiraría y dijo haber iniciado una huelga de hambre. Sus partidarios prevén manifestarse ante su prisión de la Monarguia, a unos 20 km de la capital.

La célebre avenida Bourguiba, "los Campos Elíseos de Túnez" acogerán a lo largo del día tres acontecimientos: un mítin de Abdelfattah Mourou, candidato del partido islamista Ennahdha; otro organizado por el entorno de Karoui --cuya campaña está asegurada, desde su encarcelamiento, por su familia y por la cadena de televisión Nessma, que fundó--, y, en fin, un tercer mítin del candidato de izquierda radical Hamma Hammami.

El primer ministro Youssef Chahed --uno de los principales candidatos, del partido vencedor en 2014, Nidaa Tounes-- realizará una última gira por los barrios de la capital, mientras que los demás candidatos efectuarán sus últimos desplazamientos electorales por el país.

- Feroz competición -

Siete millones de tunecinos están llamados a votar este domingo en la segunda elección presidencial libre de la historia del país, tras una campaña sin claros favoritos, en parte debido al gran número de candidatos, y a la atomización de alternativas políticas.

Desafiante, el primer ministro Chahed, un liberal, afirmó el jueves en la radio Mosaïque que solamente contaban tres partidos, el suyo, el de Nabil Karoui y el islamista Ennahdha. "El resto no existe" aseguró.

Pero otros candidatos podrían figurar en el pelotón de cabeza, como la abogada anti-islamista Abir Moussi, el ministro centrista de Defensa Abdelkarim Zbidi, o el independiente conservador, Kais Saied.

"Esta elección es realmente la de la incertidumbre", dice el politólogo Hatem Mrad.

Además, no es seguro que la campaña haya satisfecho las principales inquietudes de los tunecinos: la crisis social y económica, la carestía de la vida, la inflación (7% anual) o el desempleo (15%).

Pero la lucha antiterrorista, un tema antes omnipresente en una Túnez traumatizada por los atentados de 2015-2016, ha dejado de ocupar los debates.

- Otra campaña más -

Para complicar más el escenario político tunecino, mientras esta campaña presidencial termina otra se inicia este viernes, ante las legislativas del 6 de octubre.

El calendario inicial preveía la presidencial en diciembre, tras las legislativas, pero la muerte del presidente Beji Caid Essebsi en julio trastocó los plazos. Por ello, los tunecinos votarán por su diputados entre las dos vueltas de la elección presidencial.

Túnez vivió en 2011 una revolución que provocó la caída de la dictadura de Zine el Abidine Ben Alí y desde entonces ha seguido por la vía democrática, con la celebración de varias elecciones.

La revolución de 2011 trajo libertad de expresión pero no prosperidad económica y la población está preocupada sobre todo por el desempleo, los bajos salarios y la inflación.

Las prerrogativas del presidente siguen estando limitadas porque la constitución de 2014, que quería pasar página de décadas de poder personal, da el protagonismo al parlamento.

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