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Estos son los cinco principales candidatos presidenciales que luchan por el poder en Túnez

De izquierda a derecha los candidatos presidenciales de Túnez: Nabil Karoui, Abdelfattah Mourou, Abir Moussi, Youssef Chahed y Hamma Hammami.
De izquierda a derecha los candidatos presidenciales de Túnez: Nabil Karoui, Abdelfattah Mourou, Abir Moussi, Youssef Chahed y Hamma Hammami. France 24 con Reuters y EFE

De 26 aspirantes presidenciales, hay cinco que destacan, pero ninguno es claro favorito. Túnez va a las urnas en medio de un clima de incertidumbre y tensión económica en unos comicios que ponen a prueba su frágil democracia.

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El antes y después de la Primavera Árabe en Túnez despierta suspiros y desilusiones. El país fue la cuna de una revolución que se extendió por todo el mundo árabe en 2011 y que terminó con la salida de varios dirigentes atornillados por décadas en el poder, entre ellos, su presidente Zine El Abidine Ben Ali, que fue el primero en caer tras gobernar durante 23 años.

Ocho años después, los tunecinos siguen en pie de lucha por instaurar una democracia estable. Este 15 de septiembre siete millones de personas estarán llamadas a las urnas para celebrar las segundas elecciones presidenciales en su historia, comicios que estaban programados para el 17 de noviembre, pero que tuvieron que anticiparse tras la muerte a los 92 años del presidente Beji Caid Essebsi, el primer mandatario en ser elegido democráticamente.

Pero la contienda electoral no se antoja nada fácil para los electores. Este 13 de septiembre se cerró oficialmente una fragmentada campaña electoral, con 26 candidatos inscritos para luchar por la Presidencia. La atomización de las propuestas políticas y la falta de respuesta ante los principales desafíos en el país, han sembrado un clima de incertidumbre en unos comicios donde se pone en juego la incipiente democracia de una nación con una erosionada economía a cuestas.

Con una inflación del 6,5% y un desempleo que roza el 15%, que ha ralentizado el desarrollo social y financiero, los tunecinos no sienten que estén mejor que antes de 2011. De hecho, casi dos tercios de las familias no pueden satisfacer sus necesidades diarias sin endeudarse, según el medio ‘Al Jazeera’. "Las cosas no están claras. Todavía no veo a un candidato calificado y digno de dirigir Túnez ", dijo Houda Ben Ayed.

En medio del extenso grupo de aspirantes, conozca a los cinco candidatos más relevantes en la puja por el poder en Túnez:

Nabil Karoui: el "Berlusconi tunecino" que busca la Presidencia tras las rejas

El candidato presidencial tunecino Nabil Karoui fue arrestado por presunto lavado de dinero y corrupción, el pasado 23 de agosto de 2019.
El candidato presidencial tunecino Nabil Karoui fue arrestado por presunto lavado de dinero y corrupción, el pasado 23 de agosto de 2019.

El multimillonario magnate de los medios es el favorito en las encuestas, pero ha pasado toda la campaña tras las rejas. El pasado 8 de julio fue acusado de lavado de dinero y evasión de impuestos y luego, el 23 de agosto fue encarcelado. Permanecerá en prisión preventiva en esta primera vuelta luego de que el Tribunal de Casación de Túnez se declarara incompetente para juzgar su caso.

Karoui, de 56 años, se presenta como antisistema, pero ha estado involucrado durante mucho tiempo en la escena política de Túnez. Es dueño del canal más visto en el país, ‘Nessma TV’ y desde esa plataforma respaldó la campaña del fallecido presidente Essebsi en 2014. El empresario, que cuida con recelo su reputación, se ha jugado la carta populista y se ha vendido como un hombre del pueblo. Con su organización Khalil Tounes, fundada tras la muerte de su hijo en un accidente automovilístico en 2016, proporciona comidas, atención y asistencia a los más pobres. Pero su cruzada humanitaria empezó a levantar sospechas desde que empezó a ser ampliamente transmitida en su canal.

A través de su partido Qalb Tounes, propone la liberalización de la economía tunecina, pero el jefe de gobierno saliente, Youssef Chahed, lo ha llamado el "Berlusconi tunecino". Sus críticos argumentan que no ha esbozado propuestas concretas para atender los principales desafíos económicos del país.

Youssef Chahed, el candidato del continuismo

El primer ministro de Túnez, Youssef Chahed, líder del partido secular Tahya Tounes, habla durante un mitin en Túnez, Túnez, el 8 de agosto de 2019.
El primer ministro de Túnez, Youssef Chahed, líder del partido secular Tahya Tounes, habla durante un mitin en Túnez, Túnez, el 8 de agosto de 2019. Zoubeir Souissi / Reuters

Con tan solo 43 años, Chahed se convirtió en 2016 en el jefe de gobierno más joven en la historia de Túnez. Primero fue fiel al fallecido presidente Essebi, pero en febrero de 2019 se apartó de su sombra para crear su propio partido, Tahya Tounes. Chahed se define como un defensor de los valores progresistas y democráticos y defiende su gestión al frente del gobierno.

Su icónica figura circula mucho en redes y en buena parte de la opinión pública, pero no ha podido ocultar su impopular historial al frente del Estado, con una administración pobre en desarrollo económico y social, de acuerdo con los indicadores actuales.

Youssef es el candidato del continuismo en Túnez, es bastante conocido por su trayectoria política, pero ha sido acusado por algunos de sus rivales en campaña de no poder combatir la rampante corrupción en el país.

Abdelfattah Mourou, el “islamista democrático”

El vicepresidente del partido islamista Ennahda y candidato presidencial, Abdelfattah Morou, hablan el último día de la campaña presidencial en Túnez, Túnez, el 13 de septiembre de 2019.
El vicepresidente del partido islamista Ennahda y candidato presidencial, Abdelfattah Morou, hablan el último día de la campaña presidencial en Túnez, Túnez, el 13 de septiembre de 2019. Mohamed Messara / EFE

Es un abogado y diputado de 71 años, carismático, culto y buen orador, que se tilda así mismo como un “islamista democrático”. Su humor, preferencia por las citas filosóficas y religiosas y su tendencia a vestir siempre túnicas tradicionales tunecinas definen al singular candidato del partido islamista Ennahdha, el primer aspirante de esta formación en participar en la carrera por la Presidencia.

Mourou ha forjado una carrera desde las líneas de un islamismo más moderado, en un país al que en este punto no le interesa debatir sobre su identidad sino sobre sus necesidades más apremiantes. Desde 1960 se mantuvo en la clandestinidad, pero en 1981 fundó un Movimiento de tendencia islámica que se convirtió en el partido Ennahdha en 1989.

El diputado se ha esforzado por demostrar, en sus propias palabras, que el islamismo no va en contravía de la democracia y que la función de los gobiernos no es intervenir en la esfera individual sino enfocarse en la realidad económica y social en una Túnez, que a diferencia de algunos de sus vecinos en la región, decidió abrirle paso a un sistema dominado ni por la religión ni por regímenes militares. Pero sus propuestas todavía no convencen a la mayoría. En un inédito debate presidencial en la historia del país, decepcionó a muchos por su excesiva teatralidad a la hora de responder y abordar las preguntas de los moderadores.

Abir Moussi: la abogada que añora el autoritarismo de Ben Alí

Moussi no se anda con rodeos, rechaza la constitución de 2014 y pide que el país retorne a un régimen presidencial autoritario inspirado en el Ejecutivo que gobernó hasta 2011.
Moussi no se anda con rodeos, rechaza la constitución de 2014 y pide que el país retorne a un régimen presidencial autoritario inspirado en el Ejecutivo que gobernó hasta 2011. Cortesía Facebook de la candidata Abir Moussi

Moussi es una de las dos mujeres que integran la lista de 26 candidatos a la presidencia. La abogada de 43 años lanzó su nombre al ring electoral mostrando lo que es: una nostálgica del autoritarismo del presidente Ben Alí. Su formación, el Partido Destino Libre, integra a muchos exmiembros de la Agrupación Constitucional Democrática, el movimiento del exmandatario Zine El Abidine Ben Alí.

Moussi no se anda con rodeos, rechaza la Constitución de 2014 y pide que el país retorne a un régimen presidencial autoritario inspirado en el Ejecutivo que gobernó hasta 2011, en el que, según ella, no hubo “ni desempleo, ni pobreza”.

La jurista es visiblemente, una de las candidatas más radicales. Apoya la prisión para homosexuales, a quienes equipara con criminales, pero además está resueltamente en contra del reconocimiento de los derechos de los hijos extramatrimoniales. Sin embargo, apela por una igualdad entre hombres y mujeres. Para acotar, en el mundo árabe-musulmán, Túnez siempre se ha destacado por el lugar que le otorga a las mujeres. Algunos incluso hablan de una “excepción tunecina”.

Hamma Hammami, la cuota de izquierda

El candidato de izquierda Hamma Hammami se lanzará por el Partido de los Trabajadores en estos comicios del 15 de septiembre. Si ningún aspirante logra la mitad más uno de los votos, hay segunda vuelta todavía sin fecha.
El candidato de izquierda Hamma Hammami se lanzará por el Partido de los Trabajadores en estos comicios del 15 de septiembre. Si ningún aspirante logra la mitad más uno de los votos, hay segunda vuelta todavía sin fecha. Cortesía Facebook del candidato Hamma Hammami

En estas elecciones los candidatos ocupan un espectro ideológico diferente. Hammami en este caso, es la cuota de izquierda en estos fragmentados comicios. Político y activista de DD. HH., se opuso al gobierno del fallecido Essebsi y de Chahed y se lanzará por el Partido de los Trabajadores en estos comicios.

El líder ha pasado su vida entre la cárcel y la lucha clandestina por los derechos humanos en Túnez bajo el régimen de Ben Alí. Con el estallido de la Primavera Árabe, volvió a ser apresado.

Ha prometido luchar contra la corrupción, establecer una nueva doctrina militar para reforzar la seguridad tras la ola de atentados entre 2015 y 2016 y revelar las “verdades” sobre torturas y asesinatos políticos.

Con Reuters

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