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Aquí América

Así es como la minería está acabando con la Amazonía venezolana

La Amazonía de Venezuela no fue devastada por el fuego. Sin embargo, la explotación del arco minero creado por el Gobierno de Nicolás Maduro, en 2016, como zona especial para la explotación del oro, ha destruido en gran medida la selva venezolana.

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José Brito es uno de los cientos de mineros artesanales que trabajan desde hace tres años en una mina cedida por el Gobierno de Nicolás Maduro en la población de El Callao a 800 kilómetros de la capital Caracas.

A pesar de vivir del mineral, sabe que su trabajo está arrasando con el ecosistema de la Amazonía venezolana. Tiene alto conocimiento sobre el impacto de los materiales utilizados para obtener el oro.

"Nosotros hemos contaminado el ambiente con nuestra agua por no saber, pero vamos a tener conciencia desde hoy en adelante. Un gramo de mercurio que quemamos tiene un radio de contaminación de 200 metros a la redonda. Entonces imaginemos que quememos diez kilos, son unas veinte hectáreas", expresa.

En un intento de encontrar recursos, el presidente Nicolás Maduro decretó el llamado Arco Minero del Orinoco (AMO), un ambicioso proyecto que cubre 12% del territorio venezolano, puesto en marcha en febrero de 2016. Pero esta iniciativa llevó a la propagación indiscriminada de minería legal e ilegal, que están destruyendo la selva amazónica venezolana por uso del mercurio y la deforestación.

Así lo confirma Luis Guzmán, experto en ciencias ambientales, que explica que el daño viene dado por la vinculación de la naturaleza de la actividad minera que requiere necesariamente deforestar y destruir suelos para que pueda hacerse sobre todo la minería de aluvión, que es la superficial y, en consecuencia, la tasa de deforestación por esa actividad es la más alta de la Amazonía".

Guzmán también agrega ese efecto de la deforestación a la contaminación de los cuerpos de agua por el uso del mercurio, que ha traído unas gravísimas consecuencias de contaminación de los ríos estratégicos y geoestratégicos que existen en el estado Bolívar, dado que algunos de ellos son limítrofes entre Venezuela y Guyana, y otros que son tributarios del río Caroni que genera el 70% de la energía que demanda la hidroeléctrica del país.

Contaminación a todos los niveles

Para Ángel Real, un dueño de molino artesanal donde se muele la piedra para obtener el oro, el negocio que maneja es perjudicial para el ecosistema, pero cree que hay una culpa generalizada de todos los sectores que trabajan la minería.

"Eso afecta el ambiente por la polvareda que trae el material, aparte de eso la contaminación del azogue. No es nada más el minero, las compañías que lo hacen a cielo abierto se llevan el oro y dejan el cielo abierto allí", sostiene.

El colectivo de asociaciones ambientales Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (Raisg) denuncia que unos 1.781 puntos de minería ilegal se concentran en la porción venezolana del Amazonas. Un 85% de la selva venezolana.  Y sigue creciendo.

El Arco Minero no solo está siendo explotado ilegalmente, sino que quienes están dentro de la legalidad, alrededor de 150 empresas mixtas de capital nacional y extranjero, principalmente chinas y rusas, no han elaborado estudios de impacto ambiental y sociocultural y solo están centradas en extraer las 7.000 toneladas de reservas que se estiman reposan en este ecosistema, según revela un empresario minero que prefiere guardar el anonimato.

La Amazonía venezolana escapó a los incendios ocurridos en países vecinos en las últimas semanas, pero por la fiebre actual del oro, la deforestación y contaminación de ríos sigue avanzando sin control bajo la mirada de un Gobierno ávido de recursos económicos.

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