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Arabia Saudita descarta que el ataque contra su petrolera fuera desde Yemen y acusa a Irán

La planta petrolífera de la empresa árabe Aramco arde tras los ataques de una serie de drones.
La planta petrolífera de la empresa árabe Aramco arde tras los ataques de una serie de drones. Stringer via Reuters

El portavoz de la coalición militar que lidera el país árabe contra los rebeldes hutíes en la guerra civil de Yemen desmintió el comunicado de reivindicación de la milicia y aseguró que esas armas pertenecen a la Guardia Revolucionaria de Irán.

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Crece la tensión en el golfo pérsico después de que dos de las plantas petroleras más importantes de la empresa árabe Aramco fueran destruidas por drones durante el pasado sábado 14 de septiembre. El Ejército de Arabia Saudita duda, en sus informes preliminares, que los autores fueran los rebeldes hutíes de Yemen y apunta a que la Guardia Revolucionaria iraní está detrás de ella.

"Las investigaciones con las entidades competentes siguen en marcha, pero las evidencias e indicios apuntan a que son armas iraníes", dijo el portavoz de la coalición árabe liderada por Arabia Saudí, Turki al Malki, al acusar a Teherán de estar detrás del ataque, al que tildó de "cobarde acto terrorista".

La mayor estación petrolera del mundo, situada en la ciudad árabe de Buqyaq, junto a otra mina de extracción de crudo, fue atacada la madrugada del 14 de septiembre. En un primer momento se supo que hasta 10 drones habían bombardeado estos dos importantes centros industriales para la extracción de petróleo.

En un primer momento, los hutíes, Ejército catalogado como rebelde por Riad, que lucha contra una coalición árabe en la guerra civil de Yemen, se catalogó como autor de los hechos. Pero las dudas comenzaron a surgir. Los hutíes están en guerra con los aliados del régimen saudita desde 2015, pero cuentan con el apoyo militar de la República Islámica de Irán.

Imagen satelital que muestra los daños causados en la planta petrolífera causados por los drones la noche del sábado.
Imagen satelital que muestra los daños causados en la planta petrolífera causados por los drones la noche del sábado. Gobierno de Estados Unidos vía Reuters

Irán y Arabia Saudita llevan décadas de disputa por varios factores. En primer lugar, ambos son las dos mayores potencias económicas del Golfo Pérsico y se disputan el control de la zona. Irán es, además, el máximo estandarte del chiismo en el mundo musulmán, mientras que Arabia lo es de la rama sunita. Además, hay una clara división étnica que separa a los persas iraníes del resto de musulmanes árabes.

Estados Unidos también acusó a Irán de forma directa. De hecho, se llegó a especular que el ataque pudo ser dirigido y lanzado desde suelo iraquí, por medio de alguna milicia chií financiada por el régimen de Irán. Desde Teherán se niega cualquier tipo de reacción con el ataque a pesar de su "simpatía por la causa hutí".

"Quiero reiterar que Estados Unidos condena totalmente el ataque de Irán al reino de Arabia Saudita y pedimos a otras naciones que hagan lo mismo. Este comportamiento es inaceptable y tienen que responder por ello", denunció el secretario de Energía estadounidense, Rick Perry, en Viena. Perry aseguró que se trató de un "ataque deliberado" a la economía mundial y al mercado energético.

Informe desde Washington: EE. UU. prepara respuesta ante los ataques en Arabia Saudita

El mercado del petróleo se tambalea tras el ataque

El precio del petróleo se disparó este 16 de septiembre con la apertura de los mercados. La destrucción de estas dos plantas petrolíferas supone que se pierdan unos 5,6 millones de barriles de crudo al día. Y mientras las autoridades de Arabia Saudita evalúan cuánto tiempo permanecerá cerrada la estación, algunos expertos apuntan a varias semanas sin su suministro.

Esta crisis se hizo notar en el precio del crudo estadounidense. El petróleo texano amaneció con un alza media de 10,5%, llegando a alcanzar hasta el 15%. El crudo de referencia superó los 60 dólares el barril, cuotas que no se alcanzaban desde hacía años.

Aramco es la mayor petrolera del mundo y se cree que, aunque su paro productivo no afecte a corto plazo, sí puede tener consecuencias a largo plazo. Aún así, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la economía de su país no corre peligro porque "son autónomos energéticamente e incluso un país exportador".

Estados Unidos considera que aún es algo prematuro, pero no descarta poner en circulación parte de sus reservas de crudo si los precios del petróleo suben exageradamente como consecuencia de la falta de producción de Aramco. Estados Unidos cuenta con 630 millones de barriles en su reserva para casos de emergencia. Esta medida la adoptó en 1975 después de sufrir las consecuencias de la Crisis del Petróleo.

Con Reuters, AP y EFE

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