Saltar al contenido principal

La malaria está sin control en Venezuela

France 24

La crisis socioeconómica de Venezuela ha provocado un aumento de malaria por la falta de vacunas y tratamientos, deshaciendo años de progreso en la lucha contra la enfermedad y poniendo en peligro a la población.

Anuncios

A diario, 50 números son repartidos en el ambulatorio Nacupay, en El Callao, oriente de Venezuela, para atender pacientes con malaria. La mayoría trabaja en las minas de oro y han sufrido de manera repetida esta afección.

Ambientes con aguas estancadas que se convierten en hábitat para transmisores de enfermedades, hacinamiento, y de las condiciones en las que se hacen estas labores, son el coctel perfecto para contraer la enfermedad.

Ángel Gómez, minero de 21 años, ha padecido la enfermedad 8 veces en dos años: "Hace mucho tiempo se ve el paludismo y más en tiempo de lluvias, aunado a la basura y agua estancada. Además se duerme en campamentos sin nada por los lados, al aire libre, y los zancudos vienen y pican y da el paludismo", señaló a France 24.

Datos extraoficiales indican que este año Venezuela tiene cerca de un millón de casos de malaria. En el año 2000 sumaban 300.000. Cifras oficiales no existen, el Gobierno venezolano no las da a conocer. La zona minera es la más afectada del país, pero se ha esparcido por todo el resto del territorio nacional debido a la migración interna para buscar oro. Es la actividad económica que está dando ingresos a los venezolanos en medio de la crisis económica.

La Directora de Malariología del estado Bolívar, Cruz Cordero, declaró que "de unos años para acá hemos tenido movimiento poblacional, mayor afluencia de personas que han venido a este estado y han potenciado la presencia de minas clandestinas que lleva a deforestación y movimiento poblacional y eso ha producido que se nos incremente la malaria. Eso casos son de personas que vienen al estado Bolívar y llevan la semilla malárica al resto de Venezuela".

Cordero agrega que es muy difícil atender a los pacientes mineros porque son nómadas y se van enfermos y tampoco se curan del todo porque no cumplen el tratamiento.

Asimismo, enfatiza que el Gobierno que representa está yendo directamente a las minas para diagnosticar y atender a los enfermos.

Una respuesta insuficiente para la dimensión del problema

Son los más pobres quienes llegan a participar en la búsqueda indiscriminada de oro y no se protegen en un ambiente donde abundan los transmisores y donde los mecanismos de control han llegado tarde.  

Yonny Finol, técnico en salud pública, y trabajador del ambulatorio Nacupay, confirma que ha habido bajas por malaria: "Hemos tenido muertes de mujeres embarazadas y niños también. Podemos controlarla, pero necesitamos suficientes recursos".

Pero Finol revela que están recibiendo ayuda de la Cruz Roja venezolana. "Ahora ya con el apoyo del CICR estamos logrando disminuir los casos de malaria, pero la situación es bastante problemática", alerta.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la mortalidad por malaria en Venezuela pasó de 52 casos en 2010 a 456 en 2017, un aumento del 776%. El Gobierno venezolano no ha publicado el anuario de mortalidad desde 2014.

La Cruz Roja, a partir de la entrada de la ayuda humanitaria, ha hecho donación de tratamientos, microscopios y reactivos para las pruebas; pero no es suficiente para prevenir la muerte de los más vulnerables.

Tener malaria es tan común por estos lados como tener gripe"

Emary Hernández

En el ambulatorio Los Aceiticos, ubicado en Ciudad Bolívar, a 200 km de El Callao, también recibe a diario un número importante de infectados con malaria. La mayoría vienen de trabajar en las minas, pero también acuden familiares de mineros que viven en la ciudad quienes contrajeron la enfermedad sin ir a la zona minera.

Emary Hernández, de 19 años, tiene tres años trabajando como vendedora en una de las minas del estado Bolívar. En ese tiempo ha contraído malaria en tres oportunidades. Lo toma como algo cotidiano y dice que es normal si se trabaja en el oficio de la búsqueda del oro.

Hernández sale del ambulatorio diagnosticada y se va a casa con las pastillas para su tratamiento. "Descanso y me regreso a trabajar.Tener malaria es tan común por estos lados como tener gripe", sostiene.

La malaria sigue punteando como la primera enfermedad en el sur del país y no parece detenerse por el momento pues la fiebre del oro y el incremento de la explotación mantienen al vector en un ambiente cómodo y con una logística insuficiente para atacarlo.

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.