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Mundial de Rugby

Mundial de Rugby: Japón, el país del óvalo naciente

La World Rugby anunció en un comunicado que los partidos llegarán a más de 800 millones de hogares en 217 territorios.
La World Rugby anunció en un comunicado que los partidos llegarán a más de 800 millones de hogares en 217 territorios. Gabriel Bouys / AFP

Por primera vez en su historia, la Copa del Mundo de rugby que comienza este viernes en Japón, se organiza en Asia. Aprovechamos la oportunidad para seguir el desarrollo de este deporte que busca atraer nuevos públicos.

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Desde la primera Copa del Mundo de Rugby en 1987, para cada edición Asia solo había tenido un mismo representante: Japón. La selección nacional de los Cherry Blossoms (flores de cerezo) asistió y acompañó el desarrollo de esta disciplina que fue importada al archipiélago por los británicos hace ya un siglo y medio. El país tuvo dificultades para destacarse durante las primeras ediciones de esta competencia mundial, obteniendo incluso un terrible puntaje de 17 frente a 145 puntos de los All Blacks en 1995.

Pero recientemente supo demostrar su valor logrando vencer a África del Sur (34 a 32) en 2015, durante un partido considerado como uno de los más bellos de las Copas del mundo que se han jugado. Japón había logrado entonces ganar tres de sus cuatro partidos en la liga, perdiendo por muy poco la clasificación para los cuartos de final.

Ante su público, Japón espera esta vez lograr llegar hasta la etapa final. Para esto, cuenta con un arsenal de jugadores locales cada vez más competitivos y con el aporte de múltiples jugadores de rugby extranjeros, que llegan para reforzar la selección nacional. Esta es una combinación que le permite a Japón, justo antes de la competencia, apuntarle al décimo puesto en la clasificación mundial, muy cerca de Francia, que ocupa el octavo. Durante su último enfrentamiento, en noviembre de 2017 en Nanterre, los japoneses lograron terminar el partido en empate (23 a 23), registrando tres intentos de punto frente a dos de los franceses.

Lógicamente, los desempeños deportivos de este equipo serán observados con mucha más atención durante esta Copa del Mundo, sobre todo porque unos buenos resultados de parte de la selección local podrían ayudar mucho a la Federación Mundial de Rugby (World Rugby) a masificar la práctica de esta disciplina en esta región del mundo.

De manera previa a la competencia, la Federación lanzó varias campañas destinadas a promover el rugby entre los jóvenes en Japón, India, China e incluso en Filipinas. "Asia se encuentra en el centro del éxito del crecimiento mundial del rugby y el Mundial de rugby 2019 es una celebración fantástica de la emergencia del rugby en Asia", asegura World Rugby.

El rugby ha logrado que exista "un vínculo considerable" entre los países

Incluso antes del comienzo del primer partido que tendrá lugar el viernes 20 de septiembre, durante el cual Japón se enfrentará contra Rusia, esta misma Federación Mundial de Rugby celebró los efectos de esta novena edición de la Copa del Mundo. Recientemente, la World Rugby anunció en un comunicado que los partidos llegarán a más de 800 millones de hogares en 217 territorios, una cifra que evidentemente aumentó en relación al 2015 (683 millones de hogares). Y aunque la cantidad de telespectadores corre el riesgo de disminuir a causa de la diferencia horaria y de la difusión matutina en Europa de la mayoría de los partidos, los anuncios publicitarios y comerciales parecen prósperos.

Durante una conferencia de prensa organizada el martes, Brett Gosper, director general de la World Rugby, anunció que el porcentaje de telespectadores debería aumentar al menos un 25% en relación a la Copa Mundial de 2015.

"La decisión de Japón le permite a la World Rugby abrirse a un nuevo continente y romper la rotación de las Copas del mundo entre las naciones europeas y las tres grandes naciones de rugby del hemisferio sur, es decir África del Sur, Australia y Nueva Zelanda", explica a France 24 Carole Gómez, investigadora del Instituto de relaciones internacionales y estratégicas (IRIS) especializada en la geopolítica del deporte y autora del libro 'El rugby a la conquista del mundo. Historia y geopolítica del balón ovalado' (ediciones Armand Colin). Para ella, el rugby ha logrado que exista "un vínculo considerable" entre los países desde la primera Copa del Mundo en 1987 -año en el que la federación internacional contaba con apenas ocho miembros frente a los 121 que la componen hoy en día- pero su globalización sigue sin terminar pues este deporte aún no se ha podido implementar en algunos países densamente poblados.

Para lograrlo, la World Rugby le apuesta al rugby femenino. Gracias a esto, la institución ha podido alcanzar un público diferente, ofreciéndole una verdadera alternativa deportiva a las mujeres en algunos países. Además, le apuesta por el rugby a 7 -variante en la que juegan solo 7 jugadores en cada equipo- más espectacular y rápido que el de 15, para ganar nuevos adeptos en el mundo entero, tanto entre los hombres como entre las mujeres.

Esta disciplina se volvió olímpica en 2016 en Río y le permitió a las Islas Fiyi obtener su primera medalla de oro olímpica con la victoria en el torneo masculino. "Vemos que países como China, que tradicionalmente no estaban interesados en el rugby, ahora invierten mucho en el rugby a 7. Esto ha sido gracias a la obtención de la medalla", afirma Carole Gómez.

Los jugadores de rugby japoneses también tienen en la mira el rugby a 7 pues los próximos partidos serán en su país. El rugby japonés puede entonces contar con dos eventos importantes para continuar con su crecimiento en este ámbito y ganar más popularidad. Un contexto excepcional para los Cherry Blossoms ante sus fans y los cerca de 400.000 visitantes extranjeros que se espera asistan a esta Copa del Mundo.

Este artículo fue adaptado de su original en francés

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