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Ansiedad y larga espera para los clientes de Thomas Cook varados en Palma

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Palma de Mallorca (España) (AFP)

Sentados sobre sus valijas o de pie en una larga fila en el aeropuerto de Palma de Mallorca, los clientes de Thomas Cook esperaban este lunes con ansiedad su vuelo de regreso a Gran Bretaña tras la súbita quiebra de la empresa de viajes.

Entre los turistas que intentaban facturar en un vuelo alternativo desde esta isla española a Manchester, Clare Osborne se mostraba preocupada de no llegar a tiempo al funeral de un familiar suyo, el martes en Glasgow.

"Nos han dicho que deberíamos llegar al aeropuerto de Manchester sobre las 21H00 pero todavía quedaría un trayecto de tres horas y media hasta Glasgow", dijo a la AFP esta asistente de contabilidad de 49 años.

"Es muy justo y no sabemos realmente si llegaremos a las 21H00, con lo que estoy muy angustiada", añadió.

Grupos de voluntarios distribuían agua a los pasajeros que esperaban en la lenta fila para facturar en el avión hacia Manchester.

Y repartidos por el vestíbulo de salidas de la terminal, identificables por sus chalecos amarillos decorados con la Union Jack, la bandera británica, funcionarios del gobierno británico ofrecían información a los afectados.

"Han sido de gran ayuda", aseguró John Raid, de 57 años, mientras esperaba junto a su mujer y su nieto.

El lunes por la mañana tenían que volar de vuelta hacia Newcastle, pero fueron reubicados en un vuelo de tarde de la compañía española Iberia hacia Manchester.

Desde allí, les dijeron, un bus los recogerá para llevarlos hacia Newcastle, a unos 145 kilómetros de distancia.

Raid asegura que el personal de Thomas Cook le proporcionó asistencia durante toda la mañana así como transporte gratuito hasta el aeropuerto.

"Es (una) de estas cosas que pasan", afirmó estoicamente en relación a la quiebra de la histórica empresa.

En cambio, otros pasajeros se quejaban de no recibir información de la compañía sobre cómo volver a casa y haberse enterado del vuelo de retorno alternativo por otros pasajeros.

"Nos han contado muchas versiones diferentes sobre adónde vamos a volar. La última que hemos escuchado es que vamos a Manchester", dijo Mary Cara, una mujer de 50 años que también debía viajar a Glasgow.

Para Julie Payne, una dependiente de tienda de 34 años, de Newcastle, la incertidumbre por el destino de Thomas Cook ensombreció los últimos días de sus vacaciones en las playas de Mallorca.

"Hemos pasado mucho tiempo preocupándonos sobre qué iba a pasar estos días, mirando las noticias, en vez de relajándonos", explicó sentada sobre su maleta en la fila de facturación con otras dos amigas.

Mary Allardycee, una asistente de ventas de 63 años que viajaba hacia Glasgow, reconoció haber escuchado sobre los problemas de la compañía, "pero nunca piensas que te va a pasar a ti".

"Realmente no lo piensas, pero desgraciadamente ha pasado y no puedes hacer nada más que sentarte aquí y esperar a que te den un vuelo", lamentó.

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