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Brasil: despiden a la niña de 8 años muerta por una bala perdida en Río de Janeiro

Familiares, amigos y vecinos cargan el ataúd de la niña Ágatha Félix, durante su entierro en Río de Janeiro, Brasil, el 23 de septiembre de 2019.
Familiares, amigos y vecinos cargan el ataúd de la niña Ágatha Félix, durante su entierro en Río de Janeiro, Brasil, el 23 de septiembre de 2019. Antonio Lacerda / EFE

Una niña de 8 años, que murió por una bala perdida en una favela de Río de Janeiro, fue enterrada en medio del dolor y la indignación por la presunta responsabilidad de la Policía.

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Entre lágrimas, los familiares y amigos de Ágatha Sales Félix, una niña de 8 años que murió por una bala perdida el pasado viernes 20 de septiembre de 2019 en una de las favelas del Complejo de Alemo, en la zona norte de Río de Janeiro, Brasil, la despidieron en su entierro el domingo.

Otros habitantes de estas favelas, donde "el despertador son los tiros", y ciudadanos de Río acompañaron a los familiares de Ágatha y marcharon portando globos amarillos en señal de paz y pancartas donde clamaban "paren de matarnos", una clara referencia a la creciente preocupación por el uso creciente de la fuerza por parte de la Policía brasileña en las regiones marginales de la ciudad.

Ágatha regresaba a su casa la noche del viernes cuando recibió un disparo de fusil en la espalda durante una operación policial. Ailton Félix, el abuelo de la niña, dijo que su nieta, que sacaba notas de 10 en el colegio, hablaba inglés y practicaba ballet, llevaba una mochila cuando le dispararon. "¿Sabes lo que había dentro de esa mochila?" preguntó y respondió de inmediato: "un lápiz, un cuaderno, un sacapuntas y un libro".

Marilene dos Santos, de 56 años, se unió a la protesta para expresar su rabia ante los constantes tiroteos que diariamente despiertan a los vecinos del Complejo do Alemão. "Están matando a nuestros niños, tengo un nieto de diez años, soy su tutora, yo le crío y no quiero imaginar si eso le sucede a mi nieto, voy a la tumba con él (...) La sensación es de odio, de rencor en el corazón", dijo la mujer sobre la presencia de la Policía en la comunidad.

La Policía no ha aceptado la responsabilidad por la muerte de la menor

Los residentes de la favela y la familia de Ágatha culpan a la Policía de la muerte de la menor, pues aseguran que escucharon un solo disparo cuando cayó herida.

Sin embargo, los oficiales de Policía dijeron que fueron atacados desde varias direcciones en la zona y por eso respondieron con disparos y que no saben si una de esas balas acabó con la vida de la menor.

La "Policía dijo que había un tiroteo por todos lados, pero es mentira. Mentira", señaló el conductor de la furgoneta en la que viajaba Ágatha. El hombre señaló que, cuando la pequeña fue herida por la bala, no había ninguna balacera en la zona, como aseguraron los oficiales.

Entre las lágrimas se repetían los gritos de indignación contra la Policía y el gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel, que hizo campaña para su cargo con promesas de combatir el narcotráfico y la corrupción y defiende que los uniformados no sean sancionados por las muertes que provocan.

Wilson Witzel, alcalde de Río de Janeiro, defiende la línea dura de la Policía

Witzel, juez de carrera y antiguo infante de la Marina, está a favor del uso de francotiradores y llegó a conmemorar en agosto la muerte de un hombre que secuestró un autobús.

Las autoridades defienden las tácticas de línea dura de la Policía y dicen que estas han contribuido a reducir los delitos violentos en Río de Janeiro, una de las ciudades con mayores índices de violencia en Brasil. Aún así, la muerte de Ágatha conmocionó a muchos brasileños.

En Foco: Francotiradores contra narcos en las favelas de Río de Janeiro

Mientras las autoridades adelantan las investigaciones, funcionarios confirmaron que los padres de la niña, así como el conductor de la camioneta y otros testigos, testificaron, mientras que los oficiales de Policía lo harán este lunes.

El ministro de Justicia, Sérgio Moro, dijo que el Gobierno ha estado trabajando duro para reducir los asesinatos y "evitar que se repitan tales eventos". Por su parte, Gilmar Mendes, juez del Tribunal Superior de Brasil, dijo en Twitter que los asesinatos de la Policía en los barrios bajos son "alarmantes" y cuestionó las políticas de seguridad en Río de Janeiro.

Según datos del Instituto de Seguridad Pública de Río de Janeiro, entre enero y julio de 2019, coincidiendo con la llegada a Witzel al poder, 1.075 personas murieron en operaciones policiales en esta ciudad brasileña, una cifra 20 % superior a la del mismo período de 2018.

Las escenas de violencia se repiten desde hace años en Río de Janeiro, donde el enfrentamiento entre grupos delictivos por el control del tráfico de drogas y la "guerra" librada contra la Policía dejan año tras año miles de víctimas inocentes.

Con AP y EFE

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