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Sebastian Coe, un héroe olímpico con olfato político

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Doha (AFP)

Sebastian Coe es una leyenda del medio fondo por sus éxitos olímpicos pero tras su retirada demostró una perfecta reconversión a los despachos. Este miércoles fue reelegido para un segundo mandato al frente de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF).

Tras pasar por la política británica y avalado sobre todo por su exitoso papel como jefe de la organización de los Juegos de Londres-2012, su llegada al cargo llegó en el Congreso de hace cuatro años en Pekín, cuando se impuso en la votación a otro mítico exatleta, el 'ucraniano volador' Sergey Bubka.

El carácter exigente y perfeccionista que caracterizó su etapa al frente del proyecto olímpico de Londres se mantienen en la IAAF, sin perder su alma y aspecto de 'gentleman'.

- Pasión por el Chelsea -

Aficionado al jazz y al cricket, es también un ferviente aficionado del Chelsea.

En una columna en la web del club de Stamford Bridge, una de sus grandes pasiones, compartió el pasado año su visión del deporte, sea fútbol o atletismo, para ejercer un liderazgo en la sociedad.

"El deporte marca el camino en la sociedad. El deporte apuesta contra la discriminación. El deporte es multicultural, en un sentido profundamente social", compartía entonces con los hinchas del Chelsea.

Lord Sebastian Newbold Coe nació hace 62 años en Londres, aunque creció en Sheffield, en el norte industrial del país.

Siendo apenas un niño comenzó a correr en el club Hallamshire Harriers y pronto sus entrenadores detectaron su talento.

Con 17 años fue campeón nacional de los 1.500 metros y con 19 tercero en los Europeos juveniles, aunque su primer gran éxito internacional llegó en el campeonato continental en sala de 1977, donde se impuso en los 800 metros.

Coe ya había eclosionado y su nombre no iba a parar de sonar en los años siguientes.

En 1979 su nombre ya comenzó a entrar en la leyenda cuando batió en poco más de un mes los récords mundiales de los 800 metros (1:42.33), los 1.500 metros (3:32.03) y de la milla (3:49.00).

Los Juegos Olímpicos de Moscú-1980 supusieron ya su consagración, donde mantuvo un recordado duelo con su compatriota Steve Ovett.

Coe ganó el oro en los 1.500 metros y la plata, por detrás de Ovett, en los 800 metros, convirtiéndose en uno de los protagonistas de los Juegos, y en Los Ángeles-1984 repitió la hazaña, revalidando su título en el kilómetro y medio, y quedando segundo en la doble vuelta de pista.

Su último título importante se dio en los 800 metros del Europeo de Stuttgart-1986 y a partir de ahí su carrera empezó un declive muy marcado por las lesiones, hasta que en 1990 se retiró.

Su último récord en los 800 metros (1:41.73), conseguido en 1981, se mantuvo dieciséis años, hasta que lo batió el danés de origen keniano Wilson Kipketer (1:41.11).

- La victoria de Singapur -

Inició luego una carrera en la política, dentro del Partido Conservador, para quien fue diputado en el Parlamento británico de 1992 y 1997.

En 2004 fue elegido jefe de la candidatura olímpica británica y en 2005 lideró al equipo que consiguió traerse de Singapur la sede para los Juegos-2012, cuando París parecía la candidata favorita.

Esa etapa al frente de la organización de Londres-2012 y el éxito de aquellos Juegos consagraron su prestigio como gestor y como campeón también en los despachos.

Ya antes de que la llama olímpica se apagara en Londres-2012 sonaba con fuerza su deseo de ser el próximo presidente de la IAAF, algo que consiguió en 2015.

En estos primeros cuatro años ha cambiado el tono de la organización tras la larga etapa del controvertido Lamine Diack (1999-2015), que espera juicio en Francia por escándalos de corrupción.

Tras una época marcada también por el escándalo del dopaje institucional en Rusia, ha impulsado la creación de distintas reformas y de la Unidad para la Integridad del Atletismo (UAI), para estudiar los casos de dopaje y corrupción de manera independiente.

Pero la carrera es de largo recorrido y Coe es consciente de ello.

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