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Así funciona el procedimiento de 'impeachment' invocado contra Trump

Donald Trump encara el que puede ser el tercer juicio político contra un presidente de Estados Unidos en la historia.
Donald Trump encara el que puede ser el tercer juicio político contra un presidente de Estados Unidos en la historia. Jonathan Ernst / Reuters

El proceso de destitución del presidente anunciado por la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, es algo histórico pero sus posibilidades de salir adelante son remotas. ¿De qué se trata el procedimiento?

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Donald Trump afronta el comienzo de lo que puede ser un juicio político en su contra. La presidenta de la Cámara de Representante, Nancy Pelosi, anunció este 24 de septiembre que el proceso para destituir al presidente de Estados Unidos comenzaba tras las acusaciones sobre Trump de supuestas presiones al presidente ucraniano Volodímir Zelenski para su beneficio político.

Donald Trump llamó al mandatario ucraniano a finales de junio, supuestamente para investigar a su posible rival en las elecciones de 2020, el demócrata Joe Biden. El objetivo sería demostrar que el ex vicepresidente de Estados Unidos obstaculizó una investigación por corrupción a una compañía de gas ucraniana donde trabajaba su hijo.

Estos hechos alentaron a Pelosi y su partido para iniciar el proceso que llevaría a la posible destitución de Donald Trump pero, ¿qué es exactamente el llamado ‘impeachment’?

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, anunció en el Capitolio el inicio del proceso del juicio político contra Donald Trump.
La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, anunció en el Capitolio el inicio del proceso del juicio político contra Donald Trump. Kevin Lamarque / Reuters

La Constitución de Estados Unidos reserva una posible destitución contra el presidente del país si es acusado de "traición, soborno u otros crímenes o delitos graves". Una acepción muy amplia que se puede extender a casos de abuso de poder, actividad criminal o cualquier presunta infracción.

Hasta ahora el Partido Demócrata no se había puesto de acuerdo en presentar esta moción, pero es clave controlar la Cámara Baja para poder iniciar este proceso, que se asemeja a un juicio ordinario, pero que se celebra en el Congreso.

Un trámite largo que requiere de un gran consenso

Cualquier miembro de la Cámara de Representantes puede presentar una resolución para la destitución del presidente si considera que infringió cualquiera de los supuestos recogidos en la Constitución. A partir de ahí se deberán superar una serie de trámites. En este caso sería Nancy Pelosi la encargada de llevar este proceso.

A partir de ese momento, se realizan una serie de acusaciones y puntos que justifican esa destitución y se llevan a la Cámara de Representantes para que sus 435 miembros evalúen los expuesto. Actualmente el Partido Demócrata tiene mayoría en esta Cámara al contar con 235 representantes.

Es muy probable que allí salga adelante la votación contra Donald Trump y esto elevaría el caso a juicio político propiamente dicho. Se necesitan el 51% de los votos a favor de la destitución del presidente y seguramente se obtendrán.

El siguiente paso es que comience el juicio en el Senado. El presidente de la Corte Suprema de Justicia será quien lo presida, miembros de la Cámara de Representantes – se entiende que serán del Partido Demócrata- actuarán como fiscales y los miembros del Senado harán de una suerte de jurado popular. El presidente, por su parte, se podrá rodear de abogados defensores que protejan su causa.

Tras este juicio, el Senado procede a una votación donde será necesario que el 67% de la Cámara Alta, es decir dos tercios, encuentren culpable al presidente. Esto es algo que se antoja difícil en la situación actual porque el Senado es controlado por los republicanos con 53 representantes de 100 en total. Esto es lo que hace que la destitución de Donald Trump sea casi imposible.

¿Pero alguna vez se aplicó este procedimiento antes de la era Trump?

Los precedentes son pocos en la historia de Estados Unidos. Se han realizado juicios, pero ninguna destitución en la historia salió adelante. De hecho, solo se sentaron ante el Senado Bill Clinton en 1999 y el presidente Andrew Johnson en 1865. Los dos con resultados a favor de los mandatarios.

Andrew Johnson quizá sea el menos conocido. El político demócrata fue llevado a juicio por destituir a su ministro de guerra de forma injustificada tan solo por "diferir en su visión de ver la política". Fue absuelto por el Senado de una forma muy ajustada ya que no se alcanzaron los dos tercios necesarios de la Cámara por tan solo un voto.

Mucho más tranquilo fue el juicio político contra Bill Clinton, que se realizó entre finales de 1998 y principios de 1999. Este caso es el más recordado por la ciudadanía ya que el expresidente fue llevado a esa situación por la Cámara de Representantes por obstrucción a la Justicia y mentir sobre su relación con la pasante Mónica Lewinsky.

La vez que más cerca estuvo de efectuarse este recurso legal fue con el expresidente Richard Nixon. Se comenzó a realizar este proceso de juicio político debido a las acusaciones que se vertieron sobre su persona por el caso Watergate, pero era tan evidente que Nixon iba a ser destituido que decidió dimitir antes de que se celebrase el juicio.

Trump será así, muy probablemente, el tercer presidente en la historia en sentarse en un juicio político ante el Senado de su país, pero muy difícilmente pasará a la historia como el primer presidente de Estados Unidos en ser destituido por el poder legislativo.

Con EFE

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