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Las selecciones de rugby frente a la ecuación de los dos partidos en cuatro días

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Tokio (AFP)

Dos partidos en cuatro días... Ese plazo mínimo, sistematizado por primera vez en la Copa del Mundo de rugby, obliga a las grandes selecciones a gestionar su plantilla y expone los límites de las más pequeñas.

Al contrario que en el Mundial de fútbol, la primera fase de un Mundial de rugby se parece a una montaña rusa: partidos irregulares en número y calidad. ¿La razón? El formato de competición (4 llaves con cinco equipos cada una) y el necesario tiempo de recuperación física y mental entre los partidos, estimado en al menos cinco días.

Enfrentada a esta ecuación, la Federación Internacional de Rugby (World Rugby) sistematizó -hubo algunas excepciones en 2015- un plazo de cuatro días entre dos partidos una vez para cada equipo, "privilegio" reservado durante mucho tiempo a las selecciones menores.

"El corto espacio entre los dos partidos nos ha afectado táctica y mentalmente. Nos ha tocado. Habríamos necesitado más tiempo para prepararnos".

El entrenador de Rusia, Lyn Jones, no se fue muy lejos para buscar las razones de la derrota de su equipo contra Samoa (34-9) el martes por la noche. Cuatro días después de caer contra Japón (30-10) en el partido inaugural.

Enfrentado a los límites de su plantilla, no hizo ningún cambio en su grupo de 23 ni en su XV de partida.

"Jugamos (el equivalente de) una final de la Copa del Mundo el viernes. Y hubo que reagruparse, volver a motivarse y concentrarse", señaló.

- Emboscada a Fiyi -

Los Osos rusos aguantaron cuarenta minutos contra los samoanos. Dominaban al descanso (6-5), antes de hundirse y conceder cinco de los seis ensayos recibidos en la segunda mitad.

Paradójicamente, esta sistematización se supone que pone a todos los equipos en pie de igualdad, pese a que las grandes selecciones se apoyan en su reserva de jugadores de alto nivel.

¿Un ejemplo? Los fiyianos pagaron la docena de cambios que hicieron luego de su derrota contra Australia (39-21).

Cuatro días más tarde, sin alma y sin espíritu colectivo, fueron sorprendidos por Uruguay (30-27), hipotecando seriamente sus opciones de pasar a cuartos de final, antes de enfrentarse a Gales.

Los fiyianos no buscaron excusas. "Subestimamos un muy buen equipo de Uruguay", declaró el capitán Dominiko Waqaniburotu, uno de los pocos jugadores que encadenó los dos enfrentamientos.

- Prohibido dos veces 80 minutos -

En esta etapa, las grandes selecciones contemporizan. Sudáfrica efectuó 13 cambios en el equipo que se medirá a Namibia el sábado. Una forma de anticipar la sucesión de partidos contra Italia (4 de octubre) y Canadá (8 de octubre).

Con diez días de descanso desde su victoria sobre Argentina (23-21), antes de encadenar dos partidos en cuatro días (2 de octubre frente a Tonga, 6 de octubre contra Estados Unidos), el XV de Francia parece haber anticipado los dos partidos cercanos.

"Dos equipos van a prepararse para jugar los dos partidos en cuatro días", explicaba el entrenador de los fullbacks, Jean-Baptiste Elissalde, justo después de ganar a los Pumas.

¿Cómo organizar los partidos? Una gran parte de la programación descansa en los hombros del preparador físico Thibaut Giroud.

"Si los chicos no están en el primer XV de inicio sino en el segundo, la programación será diferente, ya que tendrás más tiempo" para hacerlos trabajar, explica. "Por el contrario, para los que juegan el primer (partido) pero no el segundo, piensas ya en el después" contra los ingleses el 12 de octubre.

"Lo que va a ser duro es para los que están obligados a doblar" los duelos contra Estados Unidos y Tonga, apunta Giroud.

Los franceses parecen haber fijado una regla: ningún jugador disputará dos veces 80 minutos en cuatro días. "Imposible a este nivel", zanja Giroud.

Pero el cuerpo técnico tendrá que hacer equilibrio entre los diferentes estatus (titular o suplente) y el tiempo de juego para asegurar el resultado. Una ecuación nada fácil de resolver.

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