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Las vidas paralelas de los uruguayos Ormaechea y Berchesi

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Osaka (Japón) (AFP)

Amigos en la vida, compañeros en la selección y rivales en sus clubes en el campeonato francés: el medio scrum Agustín Ormaechea y el apertura Felipe Berchesi viven en Japón su segundo Mundial con los colores de Uruguay. Juntos, como de costumbre.

Desde hace 28 años sus vidas transcurren de manera paralela y son casi inseparables.

Berchesi fue el héroe de su equipo en la proeza del miércoles contra Fiyi, en su primera victoria ante un Top 10 del mundo, por 30-27.

Suyos fueron 15 puntos, la mitad de los de su equipo, con su eficacia con el pie (tres conversiones y tres penales).

Ormaechea salió en el segundo tiempo como medio scrum, en sustitución de Santiago Arata, en el minuto 57, cuando Uruguay ya había logrado 24 de sus 30 puntos finales.

Nacieron con apenas un mes de diferencia y crecieron en el mismo barrio de Montevideo, frecuentando la misma escuela y el mismo club de rugby, el prestigioso Carrasco Polo. Juntos fueron escalando en las categorías del equipo nacional, hasta coincidir de nuevo con su destino en Europa, en la región francesa de las Landas, en dos clubes separados únicamente por unos cuarenta kilómetros: Ormaechea en el Mont-de-Marsan y Berchesi en el Dax.

"Es mi amigo de toda la vida. Vivía en frente de mí, somos vecinos desde que tenemos 2 o 3 años. Hemos pasado toda nuestra vida juntos", explica Ormaechea.

"Somos como hermanos, nos vemos casi todas las semanas. Incluso aunque estemos en el otro lado del mundo, seguimos manteniéndonos cerca", señala Berchesi.

Fuera del campo es difícil verles separados.

Cuando el equipo de uno de los dos no tiene partido en Francia, el otro va a verle jugar. Y viceversa.

Es frecuente también que compartan asados, mates o paseos junto al mar.

Esta conexión perfecta es uno de los puntos fuertes de los Teros, que disputan en Japón su cuarto Mundial de rugby.

"Sé cuándo va a pasar el balón, cuándo lo va a guardar... Nos conocemos de memoria", estima Berchesi, máximo anotador de su país.

"Jugamos como 9 y 10, eso ayuda mucho, esa conexión. Sé lo que quiere, lo que necesita. A veces basta con una mirada o un gesto, y ya sabemos", añade Ormaechea.

- "Como hermanos" -

Es una amistad a prueba de bombas. No importa ni siquiera que vistan los colores de dos clubes vecinos con una grandísima rivalidad.

Ormaechea y Berchesi se han enfrentado en varias ocasiones y "fue muy raro", según Berchesi. "Estoy acostumbrado a jugar con él. Así que fue realmente extraño", recuerda.

En Japón, obviamente, los dos están del mismo lado y se ayudan mutuamente.

"Los dos tenemos un fuerte carácter. Él sólo me escucha a mí, yo consigo controlarle un poco... No podemos permitirnos perder un jugador como él", afirma Berchesi, en alusión a la tarjeta roja que Ormaechea vio contra Fiyi en 2015.

"Es clave conocerse, sabemos cómo va a reaccionar uno u otro. Sabemos cómo hablarnos y qué nos podemos decir", añade.

En Uruguay, el rugby es un asunto de familia.

Ormaechea, cuyo hermano Juan Diego está también en Japón, es hijo del mítico Diego Ormaechea, que participó en 1999 en el primer Mundial de rugby de Uruguay, antes de pasar a ser seleccionador.

Estos genes tan privilegiados han ayudado a Uruguay consiguiera su primera victoria mundialista desde 2003.

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