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El hartazgo económico, político y social incrementa la violencia de las protestas en Haití

Las personas participan en una manifestación exigiendo la renuncia del presidente Jovenel Moïse, en Puerto Príncipe, Haití, el 27 de septiembre de 2019.
Las personas participan en una manifestación exigiendo la renuncia del presidente Jovenel Moïse, en Puerto Príncipe, Haití, el 27 de septiembre de 2019. Andrés Martínez Casares / Reuters

Sin Gobierno oficial, con pobreza y precios desorbitantes. Esta situación está recrudeciendo las marchas en la isla, con cada vez más muertes, destrozos y enfrentamientos. El reclamo más unánime es la salida de un presidente que pide “unidad”.

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No es que se repitan titulares sobre Haití, es que poco ha cambiado para los once millones de personas que habitan la isla. Las protestas continúan con una única diferencia: cada vez son más recurrentes y cada vez son más violentas; la chispa es un largo hartazgo ciudadano y el paisaje es un incendio de ira.

La marcha de este viernes 27 de septiembre se ha tildado como la más grande de este 2019, con miles de haitianos manifestándose en varios puntos de Puerto Príncipe, pero también en ciudades aledañas. El agravante es que muchos fueron armados con machetes, piedras y bastones en dirección al presidente Jovenel Moïse, en la zona de Pétion-Ville, lo que provocó disturbios, fuegos intencionados y saqueos tanto a tiendas como a cajeros y casas privadas.

Los manifestantes saquean una estación de policía durante una manifestación exigiendo la renuncia en Haití del presidente Jovenel Moïse, en Puerto Príncipe, Haití, el 27 de septiembre de 2019.
Los manifestantes saquean una estación de policía durante una manifestación exigiendo la renuncia en Haití del presidente Jovenel Moïse, en Puerto Príncipe, Haití, el 27 de septiembre de 2019. Andrés Martínez Casares / Reuters

La Policía respondió cerrando el distrito del mandatario, disparando gases lacrimógenos y munición real; los manifestantes formaron barricadas, prendieron fuego a coches policiales y quemaron una comisaría de la ciudad de Cité Soleil. El resultado es una nueva jornada de violencia, aprovechada por grupos de la oposición, cuyo objetivo es provocar la renuncia de Moïse. Para muchos, la solución inmediata de un país que no sale de su parálisis.

Moïse pide una “tregua” y plantea “unión” a los opositores

Aunque el reclamo es diario, esta gran manifestación sigue a la del sábado 21 de septiembre y a la del miércoles 25. Ese día el detonante fue de nuevo Jovenel Moïse, quien apareció en televisión a las dos de la mañana pidiendo a la nación una “tregua histórica” de protestas para iniciar reformas, y ofreciendo a la oposición un “gobierno de unión que tenga la capacidad y la legitimidad para abordar los problemas urgentes”.

“Tengamos el coraje de unirnos. El deber de la refundación nacional es nuestra responsabilidad (…) Como todos sabemos, la situación en el país se ha deteriorado durante algunos meses debido a que las instituciones existentes no cumplen con su trabajo (se refirió al Senado), como el derecho de establecer un gobierno legítimo que pueda responder a los problemas económicos y sociales y, de hecho, resolver el problema de la inseguridad”, dijo Moïse mezclando francés y criollo, y resurgiendo de la sombra tras haber estado en silencio desde mediados de agosto.

A su modo de ver, esta “unión” podría cumplir con las reformas económicas, la constitucionalidad y las elecciones que se esperan para el 24 de octubre. Sin embargo, no solo obvió las cuatro muertes de la última semana de marchas, sino que no ofreció ninguna medida concreta y la oposición, liderada por André Michel, quien investiga todo lo que concierne a la corrupción de la ayuda Petrocaribe, rechazó su planteamiento.

Así que, lejos de apaciguar los ánimos, su discurso ha prendido más las calles del país caribeño, que carga con años de pobreza y ahora se le suman un grave mes de desabastecimiento de combustible, una inflación de dos dígitos (18%) que ha encarecido los alimentos, una moneda débil, una descarada corrupción y una gran falta de seguridad.

Haití, una larga lista de carencias

La tensión es tan grande en el país, que ya puede hablarse de violencia política. Por ejemplo, en las últimas semanas, la oposición impidió que el Gobierno pudiera votar y ratificar al primer ministro Fritz William Michel, sucesor de Jean-Michel Lapin, que renunció el pasado julio.

Esta acción motivó a los diputados opositores a romper parte del mobiliario del Parlamento y a entrar en el Senado, causando que el lunes 23, el senador Jean Marie Ralph Fethière disparara una pistola al sentirse amenazado por una multitud cerca de su coche, pero hiriendo a su vez a un fotoperiodista y a un agente de seguridad.

Las fuerzas de seguridad son vistas en las calles durante una manifestación que exige la renuncia de Haití al presidente Jovenel Moïse, en Puerto Príncipe, Haití, el 27 de septiembre de 2019.
Las fuerzas de seguridad son vistas en las calles durante una manifestación que exige la renuncia de Haití al presidente Jovenel Moïse, en Puerto Príncipe, Haití, el 27 de septiembre de 2019. Andrés Martínez Casares / Reuters

Ante este ambiente, los últimos nueve meses han significado el bloqueo de toda actividad económica, pero aún peor, han bloqueado cualquier transformación del actual Gobierno, interino desde marzo. Lo que está llevando a pensar entre la población que las elecciones del próximo octubre no tendrán lugar, sin un Gobierno en funciones, sin un Consejo Electoral activo y sin ninguna ley electoral. El periodista André Paultre lo resume con que el país “avanza lentamente hacia la caducidad del Parlamento”.

Por más que Moïse ha prometido que no responderá con violencia a la violencia política del Parlamento, los ciudadanos indignados seguirán saliendo a las calles: "Él (Moïse) quiere una tregua, yo quiero comer. No dejaremos la calle, mientras él esté allí y romperemos todo si no se va”, dijo hace unos días a AFP un manifestante enmascarado.

La escasez de comida y de combustible ante unas cuentas de las que se sabe que se robó dinero público, son la síntesis de los titulares sobre las protestas en Haití, uno de los países más pobres del Caribe y de Latinoamérica, cuyo futuro proyecta en la salida de Jovenel Moïse. La pregunta es quién podrá entonces abordar tal cantidad de violencia y décadas de problemas, además de acercar a los haitianos sus necesidades más básicas.

Con Reuters, AFP y EFE

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