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El Mundial de atletismo en Doha cuestionado por las altas temperaturas

Giovanna Epis, atleta italiana, recibe atención médica durante la maratón femenina del Mundial de atletismo en Doha, Qatar, el 28 de septiembre de 2019.
Giovanna Epis, atleta italiana, recibe atención médica durante la maratón femenina del Mundial de atletismo en Doha, Qatar, el 28 de septiembre de 2019. Ali Haider / EFE

Las temperaturas y el poco público vuelven a levantar las sospechas sobre el Mundial de atletismo que se celebra en Doha. Qatar trata de demostrar que están capacitados para organizar grandes eventos.

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Algo no va bien cuando la principal celebración en la prueba de maratón del Mundial de atletismo es que no haya habido que lamentar ninguna tragedia.

En la madrugada del 28 de septiembre, en el paseo marítimo de La Corinche, en Doha, Qatar, se disputó la prueba de maratón femenina del Mundial de atletismo, que se realiza entre el 27 de septiembre y el 6 de octubre.

La ganadora fue la atleta keniana Ruth Chepngetich, la campeona más lenta de la historia, con un tiempo de 2:32.43.

La carrera tuvo lugar durante la madrugada y las corredoras podían ingerir una pastilla con termómetro con la que monitorizar el estado de salud.
La carrera tuvo lugar durante la madrugada y las corredoras podían ingerir una pastilla con termómetro con la que monitorizar el estado de salud. Ali Haider / EFE

Más allá del resultado, la noticia fue que 28 atletas, de las 68 que empezaron, tuvieron que abandonar y la imagen que más se repitió en la línea de meta fue la de las corredoras cayendo desfallecidas y siendo trasladadas en silla de ruedas y ambulancias hacia un centro médico que no daba a basto.

Hubo imágenes impactantes como la de la croata Bojana Bjeljac, que se retiró tumbándose junto a una nevera en la zona de avituallamientos; o la tanzana Failuna Matanga, que a duras penas podía mantener el equilibrio.

La causa fue la temperatura, que alcanzó los 32 grados centígrados y un 78 % de humedad, con una sensación térmica que superó los 40°C. Y eso que la carrera tuvo lugar durante la madrugada, algo inusual.

Las temperaturas, en plena madrugada, alcanzaron los 32ºC y el 78% de humedad.
Las temperaturas, en plena madrugada, alcanzaron los 32ºC y el 78% de humedad. Ali Haider / EFE

La otra imagen de la noche fue la de Sebastian Coe, presidente de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), solo, en el palco de invitados, en unas gradas desiertas, en un Mundial que, cada día, está siendo más cuestionado.

Y es que todavía quedan por competirse la maratón masculina y las pruebas de 50 kilómetros de marcha. Precisamente, el vigente campeón del mundo de esta disciplina, el francés Yohann Diniz, se mostró arrepentido por haber ido a competir a Qatar: "mañana va a ser una lotería, pequeños bolos que van a caer uno a uno. El que quede último ganará. No hay ninguna estrategia para mañana. La estrategia será estar con todo el mundo, no habrá nada que hacer salvo seguir y tratar de resistir las condiciones climatológicas", dijo Diniz.

Las carreras de largas distancias son las más afectadas por las altas temperaturas

El Mundial de atletismo en Doha es la edición número 17 de este certamen deportivo, para el que llevan preparándose desde 2014. Una vez la capital qatarí resultó escogida, renovaron el estadio Khalifa, que cuenta con aire acondicionado a pie de pista. Es por este motivo que las pruebas que más preocupan son las de largas distancias, al tener lugar fuera del coliseo.

Sin embargo, una imagen dio la vuelta al mundo durante la jornada del 27 de septiembre y confirmó las extremas condiciones del país árabe. El atleta de Aruba, Jonathan Busby tuvo un desfallecimiento en las semifinales de los 5.000 metros; y fue acompañado hasta la meta por su compañero, Braima Suncar Dabo de Guinea-Bissau.

Solo un día antes de disputarse la maratón femenina, el 26 de septiembre, Sabatian Coe, que fue reelegido como presidente de la IAAF, anunció que iban a ofrecer termómetros en pastilla a los participantes de las pruebas de maratón y 50 kilómetros marcha, para monitorear su estado de salud.

"Hemos dado la oportunidad a los atletas de ingerir una pastilla, que tiene un termómetro y nos permite monitorear cómo luchan contra el calor y la humedad", explicó Coe a Reuters, antes de celebrar que esta es una oportunidad para poder llevar en el futuro al atletismo, a zonas afectadas por el cambio climático.

Un Mundial bajo sospecha desde que se supo que el catarí, Nasser Al-Khelaifi, presidente del París Saint-Germain, era imputado por dos pagos por un total de 3,5 millones de dólares realizados a una sociedad deportiva dirigida por Papa Massata Diack, hijo del antiguo presidente de la IAAF, Lamine Diack.

Qatar siente este Mundial de atletismo como una oportunidad para mostrar su capacidad en la organización de grandes eventos. De esta manera, quieren ganar crédito para el cuestionado Mundial de fútbol de la FIFA de 2022, para el que ya están preparándose. En los últimos días anunciaron que habría venta de alcohol y que los homosexuales podían visitar el país tranquilamente.

Con EFE y Reuters

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