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Ecuador vuelve a brillar en atletismo después de Jefferson Pérez

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Doha (AFP)

Hasta el martes, los éxitos de Ecuador en las grandes competiciones planetarias de atletismo se resumían en un nombre, Jefferson Pérez. Con su bronce en los 200 metros del Mundial de Doha-2019, Álex Quiñónez derribó una barrera y demostró que su país tiene perspectivas más allá de la marcha.

Habían pasado doce años desde el último título mundial de Jefferson Pérez en Osaka-2007 y once desde la última medalla olímpica del marchista cuencano, la plata de Pekín-2008.

Más de una década sin que Ecuador pudiera encontrar un nuevo héroe en el atletismo, que pudiera seguir la estela de Jefferson.

"Esta es la primera medalla mundial que ganamos para Ecuador en la velocidad. Estoy orgulloso. Se lo dedico a mi familia, a mi entrenador, a mi fisio y a la gente que me apoya. ¡Y a todo el Ecuador entero!", declaró Quiñónez a la AFP al término de la final de la media vuelta de pista en la capital catarí.

Quiñónez tenía apenas 7 años en 1996, cuando Jefferson Pérez ganó en Atlanta su único oro olímpico.

No recuerda apenas ese momento, pero sí que pudo disfrutar después, con más edad, de las cuatro medallas mundiales de su compatriota, especialmente de los títulos mundiales de París-2003, Helsinki-2005 y Osaka-2007.

Como el propio Jefferson vibró el martes con la carrera de 200 metros de Doha, ganada por el fenómeno estadounidense Noah Lyles (19.83), que fue quince centésimas más rápido que el ecuatoriano (19.98).

"Grande Álex Quiñónez. Ecuador vuelve al podium mundial de atletismo absoluto luego de 12 años. Felicidades a todo su equipo", celebró el propio Jefferson Pérez en su cuenta de Instagram.

La tradición de la marcha atlética en Ecuador es innegable y el efecto de Jefferson Pérez también.

De los doce participantes ecuatorianos en Doha-2019, ocho son marchistas. Rosa Chacha disputó el maratón y únicamente tres miembros de la delegación son de pruebas en pista.

- "Veneración" -

En una entrevista con la AFP en su cuenta atrás para la entrada en liza en el Mundial, Quiñónez había admitido su "veneración" por Jefferson Pérez.

"Yo respeto mucho a Jefferson Pérez, el único campeón olímpico que hay en Ecuador. Le doy toda mi veneración. Él es marchista y yo soy velocista, no hay cómo comparar las cosas. Él no está empapado de todo lo que nosotros pasamos en la velocidad. Yo, como todos, tengo admiración por lo que Jefferson Pérez ha hecho por nuestro atletismo, eso sí", dijo.

La alegría de Quiñónez disparó la euforia en un equipo ecuatoriano que no había podido subir al podio en las primeras carreras de marcha en Doha.

Magaly Bonilla había sido la mejor latinoamericana en los 50 kilómetros marcha con un séptimo lugar, mientras que su compañera Paola Pérez había sido novena.

Claudio Villanueva había llegado a animar la carrera larga de la marcha, cuando se puso segundo hacia la mitad de la misma, pero pronto fue perdiendo posiciones y acabó abandonando, igual que su compatriota Andrés Chocho.

También fue segunda provisionalmente durante su carrera catarí la joven promesa nacional de los 20 kilómetros marcha, Glenda Morejón (19 años), que terminó vigesimoquinta en su primer Mundial.

El viernes está programada la carrera masculina de los 20 kilómetros y allí Ecuador intentará volver a conseguir una alegría en este Mundial.

Lo logre o no, el país sabe que, por fin, ya no sólo depende de la marcha y puede mirar a los Juegos Olímpicos de Tokio-2020 con nuevos horizontes tras el histórico bronce de Quiñónez.

"En los Juegos de Tokio quiero más que un bronce, se puede superar", sentenció incluso el velocista de Esmeraldas nada más acabar la prueba, sosteniendo la bandera de Ecuador que lució orgulloso en la pista del estadio Khalifa.

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