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Francia: alarma en Rouen tras el misterioso incendio de una planta química

Vista general del incendio que estalló durante la noche en la fábrica de Lubrizol en la ciudad portuaria del norte de Francia, Rouen, el 26 de septiembre de 2019.
Vista general del incendio que estalló durante la noche en la fábrica de Lubrizol en la ciudad portuaria del norte de Francia, Rouen, el 26 de septiembre de 2019. Alexandre Bioret - EFE/EPA / France-Bleu Haute-Normandie

Seis días después del incendio de una usina industrial en el norte de Francia, los vecinos del lugar y organizaciones ecologistas exigen transparencia al Gobierno sobre la nocividad de las 5.250 toneladas de productos quemados.

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Se multiplican las denuncias de olores pestilentes y vómitos. Profesores de tres escuelas se niegan a dar clase y en las redes sociales circulan imágenes con agua negra saliendo de grifos. Rouen, ciudad del litoral noreste francés, vive al ritmo de la angustia y de los reclamos hacia las autoridades desde el impresionante incidente que afectó una planta química, el pasado jueves 26 de septiembre.

El primer ministro francés Édouard Philippe reconoce que los olores son “molestos” pero no “nocivos”. En diálogo con RFI, Alice, una estudiante de Rouen, se muestra escéptica. “Es evidente que las sustancias que se quemaron son peligrosas. Todos lo sabemos. Te toma la nariz, la cabeza. Hay un malestar. Decir que no es tóxico…me cuesta creerlo”, afirma. Solventes, aditivos, detergente, hidrocarburos sulfurados… decenas de productos químicos ardieron en la fábrica Lubrizol de Rouen.

Pero algunos científicos convencieron al primer ministro de que no era peligroso. Para Paul, otro vecino, la información oficial es difícil de aceptar. “No me siento seguro. Tratan de minimizar lo que ocurrió. Dicen que no hay una toxicidad aguda pero no hablaron de toxicidad crónica. Eso va a ser más adelante un factor de riesgo para tener cáncer u otras enfermedades pulmonares. Nos toman por idiotas”, denuncia ante el micrófono de RFI.

"No entiendo por qué dicen que no es peligroso, me cuesta creerlo"

Hackim, que utiliza su bicicleta para trabajar como repartidor de comida a domicilio, también se dice preocupado. “A veces siento náuseas cuando llego a casa. El viernes me dolía la cabeza, ahora me siento mejor. No entiendo por qué dicen que no es peligroso, me cuesta creerlo. Necesitamos más información”, protesta.

El primer ministro aseguró que no guardará información, pero entretanto la preocupación se extiende. Profesores de tres escuelas decidieron el lunes dejar de dar clases invocando el “derecho a retirarse” ante una situación juzgada peligrosa, explicando que estaban “muy afectados y preocupados por los olores persistentes y los vómitos”. El eurodiputado ecologista Yannick Jadot exigió al Gobierno “transparencia absoluta sobre lo que se ha quemado” y la publicación de la lista de los productos almacenados en la fábrica. Por su parte, el eurodiputado David Cormand, de Europa Ecología Los Verdes, exigió “análisis de sangre y orina para que haya un seguimiento” de la salud de la población a largo plazo.

La alarma de los ciudadanos se expresó el lunes por la tarde cuando un grupo de vecinos al grito de “¡Queremos la verdad!” en las oficinas regionales donde estaban reunidas las autoridades de la ciudad de Rouen, antes de ser obligados a retroceder por la policía. Al mismo tiempo, los agricultores también expresan su preocupación por el impacto en los animales y cultivos.

Exigencia más transparencia sobre el caso

Las autoridades decidieron que de momento no se coseche ni se siembre esperando los resultados de los laboratorios, que podrían tardar una semana. Mientras, en las redes circulan imágenes de grifos donde el agua sale oscura, aunque es difícil saber conocer el origen de estos videos. En cuanto a la fábrica Lubrizol, permanecerá cerrada hasta que se determinen las causas del incendio, que siguen siendo un misterio.

En todo caso, una lluvia oscura y aceitosa cayó sobre toda la ciudad de Rouen, cubriendo las calles y los campos cercanos. El día siguiente del incendio, el centro amaneció con su mobiliario urbano cubierto de hollín. "Este es un verdadero derrame que se ha extendido por la ciudad", dijo a France 24 Olivier Blond, presidente de la asociación Respire. "Es un gran desastre para la salud y el medio ambiente", agregó Étienne Cognet, miembro de Youth for Climate Rouen en una entrevista a nuestro canal.

En una declaración conjunta, 11 signatarios (asociaciones y ONG medioambientales) denunciaron la falta de transparencia de las autoridades. El grupo lamenta que la lista de productos que se quemaron aún no se comunicó, lo cual se comprometió en hacer el Ejecutivo para la semana que viene. El documento resalta también que los resultados completos del análisis de aire y agua no se han hecho públicos. Finalmente, acusa a la prefectura, la representación local del Estado, de silenciar la muerte de los animales.

"El Gobierno ha tomado la medida de la situación muy tarde", afirmó Olivier Blond. “No hay necesariamente descuido voluntario por parte de las autoridades, pero dada la situación, todos tienen derecho a obtener más transparencia, pero los resultados de los análisis actualmente publicados por la prefectura están lejos de ser exhaustivos".

"¿Cuál sería el interés de las autoridades para mentir, esconderse o qué sé yo?", respondió el prefecto de Normandía, Pierre-André Durand, en la cadena 'BFMTV'. "Vivimos en un clima de sospecha generalizada", agregó, subrayando la dificultad de "luchar contra las noticias falsas".

"Un polvo altamente tóxico, al menos cancerígeno"

No obstante, para Annie Thébaud Mony, directora honoraria de investigación en el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica (Inserm), "la preocupación es absolutamente legítima. Esta nube que pasó sobre Rouen estuvo cargada de polvo altamente tóxico, al menos cancerígeno", dijo en el periódico 'Sud-Ouest' la científica especializada  en cánceres.

"El prefecto no miente cuando dice que no hay toxicidad aguda de la nube, pero no puede descartar la toxicidad a largo plazo", agregó, recordando que existe el riesgo cancerígeno incluso para una exposición de corta duración.

Hasta la fecha, las consecuencias, aparentemente, están lejos de ser alarmantes. Unas 51 personas consultaron a los centros de salud de Rouen entre el jueves 26 y el viernes por la mañana debido al incendio. Cinco de ellos, que ya tenían enfermedades respiratorias, fueron hospitalizados, según las autoridades sanitarias. Queda por ver qué sucederá a largo plazo.

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