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Jamal Khashoggi, un año de impunidad

Un manifestante sostiene un cartel con la imagen del periodista saudita Jamal Khashoggi en Estambul, Turquía, el 25 de octubre de 2018.
Un manifestante sostiene un cartel con la imagen del periodista saudita Jamal Khashoggi en Estambul, Turquía, el 25 de octubre de 2018. Osman Orsal / Archivo Reuters

Hace un año, el periodista saudita entró al consulado de su país en Estambul y nunca se le volvió a ver. Días después se confirmó que allí fue asesinado por agentes de Arabia Saudita, aunque todavía no hay condena alguna. El mundo pide justicia.

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“Asumo total responsabilidad como líder de Arabia Saudita”, afirmó esta semana el príncipe Mohamed bin Salman en una entrevista concedida al canal CBS. La declaración llegó pocos días antes del primer aniversario del asesinato del periodista Jamal Khashoggi. El columnista de The Washington Post llegó el 2 de octubre de 2018 al consulado de su país en Estambul, Turquía, para solicitar unos documentos que requería para casarse con Hatice Cengiz, su prometida turca.

Las últimas imágenes de él con vida registraron su entrada al consulado. Horas después se reportó la desaparición. Un grupo de investigación llegado de Arabia Saudita revisó el consulado en los días siguientes. El presidente turco Recep Tayyip Erdogan pidió explicaciones y solo diez días después se permitió el ingreso de los investigadores de su país para recopilar información. Pasaron 16 días antes de que se confirmara el asesinato de Jamal Khashoggi. Los escabrosos detalles del crimen, muchos todavía sin confirmar, llegaron con el paso de los días.

La CIA, el Congreso de Estados Unidos y una comisión especial de las Naciones Unidas han sugerido, con distintos grados de certeza, que el príncipe Mohamed bin Salman estuvo al tanto de la decisión de asesinar al periodista saudita. Un año después, el heredero a la corona solo puede negar que haya dado la orden o que estuviera enterado del plan, pero ya no hay duda de que hubo funcionarios de su administración involucrados en el asesinato y la desaparición del columnista del Post.

Mohammed bin Salman asume la responsabilidad por el asesinato, pero aún no hay justicia

“Cuando se comete un crimen contra un ciudadano saudita por oficiales, que trabajan para el gobierno saudita, como líder debo tomar responsabilidad”, contestó Mohamed bin Salman al programa ‘60 minutes’ y agregó: “Esto fue un error. Y debo tomar todas las acciones para evitar algo así en el futuro”.

Cuando la periodista de la cadena CBS le preguntó al príncipe heredero si había ordenado el asesinato de Jamal Khashoggi, bin Salman fue contundente: “Absolutamente no”.

La respuestas del hombre más poderoso de Arabia Saudita, no obstante, no resuelven las preguntas que Hatice Cengiz, la prometida del columnista asesinado, lleva un año haciéndole a la corona.

“¿Por qué fue asesinado Jamal y por qué el público no ha sido informado sobre la muerte hasta ahora?”, preguntó Cengiz en una conversación con la agencia de noticias AP. Según la mujer turca, si el príncipe fuera sincero, “tendríamos el derecho de preguntarle sobre los detalles”. Y es que la mujer y la familia del periodista no han podido completar un duelo regular. “Por ejemplo, no sabemos dónde está el cuerpo. Su funeral no se ha realizado. No ha habido un entierro”.

El hijo del periodista, en contraste, sigue viviendo en Arabia Saudita, y ha mostrado su respaldo a la corona. “Los enemigos de nuestra nación y sus enemigos en el este y el oeste usaron su caso para tomar ventaja de mi nación y su liderazgo”, escribió recientemente Salah Khashoggi sobre su padre en Twitter. En distintas ocasiones el hijo del periodista ha expresado que tiene confianza en que la justicia de su país procesará a los responsables.

Los reportes sobre el asesinato un año después del crimen

En junio de este año, Agnes Callamard, reportera especial sobre ejecuciones extrajudiciales de las Naciones Unidas, publicó un informe sobre el asesinato y la desaparición de Jamal Khashoggi. Además de una serie de entrevistas y documentación en terreno, la reportera especial trabajó con audios del consulado de Arabia Saudita en Estambul.

En una de las conversaciones que reporta el informe, minutos antes de que Khashoggi ingresara al Consulado, se menciona que uno de los oficiales le contesta a otro que no sería posible meter el "tronco" ("trunk") en una bolsa porque sería "muy pesado". El documento afirma que el doctor Salah Muhammed al-Tubaigy, jefe del Consejo Científico Saudita de Ciencias Forenses, dijo en esa conversación: "Será fácil. Las articulaciones estarán separadas. No será un problema. El cuerpo es pesado. Es la primera vez que corto en el terreno".

Posteriormente, Estados Unidos retiraría la visa al doctor Tubaigy y al grupo de oficiales que participó en el crimen. Once personas hacen parte del proceso que se adelanta lejos del ojo público en Arabia Saudita, aunque el informe publicado en junio por Naciones Unidas menciona que al menos 15 viajaron aquel 2 de octubre a Turquía y se distribuyeron entre el Consulado y la casa del Cónsul.

Una voz por la libertad de prensa en Medio Oriente

En la última columna publicada en el Washington Post, Jamal Khashoggi denunció que la libertad de prensa era un derecho escaso en Medio Oriente. Allí habló del escritor y periodista Saleh al-Shehi, condenado en 2018 a cinco años de prisión de manera "injustificada". Callamard, la reportera especial de la ONU, teme que la falta de sanciones por parte de la comunidad internacional al gobierno saudita siembre un manto de permisividad alrededor de los crímenes contra la prensa.

En la entrevista concedida a CBS, Mohamed bin Salman respondió que para él es imposible "saber qué hacen a diario tres millones de oficiales que trabajan para el gobierno de Arabia Saudita". Ahora la investigadora Callamard afirma que el príncipe "está creando una distancia, se está exonerando a sí mismo de la directa responsabilidad criminal en el asesinato. "Está creando capas y capas y capas de actores e instituciones que lo están protegiendo de su directa responsabilidad por el asesinato", apuntó.

Este miércoles 2 de octubre, en medio de los eventos para conmemorar la vida y obra de Khashoggi, la organización Reporteros Sin Fronteras retomó un reciente reporte de la inteligencia turca. Según este, cuando los oficiales sauditas se disponían a quitarle la vida, el periodista les dijo expresamente, mientras les advertía que sufría de asma y podrían sofocarlo: "No dejen mi boca cerrada".

Con Reuters y AP

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