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Boris Johnson presentó su plan final para el Brexit sin controles en la frontera de Irlanda del Norte

El primer ministro británico, Boris Johnson, brinda un discurso para presentar su nuevo plan del Brexit durante el congreso anual del Partido Conservador en Manchester, el 2 de octubre de 2019.
El primer ministro británico, Boris Johnson, brinda un discurso para presentar su nuevo plan del Brexit durante el congreso anual del Partido Conservador en Manchester, el 2 de octubre de 2019. Henry Nicholls / Reuters

El primer ministro de Reino Unido descartó que vayan a establecerse trabas en el límite de las Irlandas “bajo ninguna circunstancia”. Describió su nueva propuesta como un “compromiso” e instó a la Unión Europea que responda de la misma manera.

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Boris Johnson presentó la “oferta final” de Reino Unido a la Unión Europea para concretar el postergado Brexit. En el cierre del congreso anual del Partido Conservador en Manchester, el primer ministro de Reino Unido reveló lineamientos generales de la propuesta que debe analizar Bruselas, la cual descarta el establecimiento de controles en la frontera de Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

El mandatario británico anticipó que “bajo ninguna circunstancia tendremos controles en las cercanías o en la frontera de Irlanda del Norte” si se implementa su ofrecimiento, una medida que permitiría respetar los acuerdos de paz firmados en la región en 1998.

Según Johnson, su oferta –la cual fue remitida en detalle por el Gobierno británico a la Unión Europea- protegerá los “actuales arreglos regulatorios para los agricultores y otras empresas a ambos lados de la frontera” y “permitirá al Reino Unido al completo salir de la Unión Europea, con el control sobre nuestra propia política comercial desde el primer momento”.

El primer ministro consideró que, con su propuesta, Reino Unido está asumiendo “un compromiso” e instó a “nuestros amigos (europeos)” a que “hagan concesiones por su parte”.

Inmediatamente, Johnson advirtió que, si otra vez no se alcanza un acuerdo, la única alternativa disponible es “que no haya acuerdo”. “Ese no es el resultado que queremos ni el que buscamos, pero déjenme decirles que es un desenlace para el que estamos preparados”, esgrimió entre los aplausos de los centenares de afiliados al Partido Conservador.

El mandatario británico reiteró que su intención es que el Brexit se produzca en la fecha prevista, el 31 de octubre, “pase lo que pase” para que el Gobierno pueda centrarse en “las prioridades de los ciudadanos” que, en algunos casos, según Johnson, se sienten “abandonados”.

El escenario de un Brexit sin acuerdo es una posibilidad que el Parlamento británico quiere evitar y, para ello, ha aprobado una ley que obligaría al Gobierno británico a solicitar una extensión del plazo a la Unión Europea si no hay pacto al cumplirse la fecha límite.

Si bien Johnson ha manifestado que, llegado el caso, cumplirá con la normativa, el primer ministro ha ensayado duras críticas contra los legisladores por lo que considera un retraso adrede. En su discurso en Manchester, el mandatario retomó esa idea e insinuó que “la gente está comenzando a sospechar que hay fuerzas en este país que no quieren que el Brexit ocurra”.

En este sentido, Johnson sostuvo que algunas personas que votaron a favor de la salida de la Unión Europea “están comenzando a sentir que fueron tomados de tontos” y advirtió que no cumplir con los resultados del referendo de 2016 (cuando el ‘Sí’ al Brexit ganó por escaso margen) podría traer “graves consecuencias para la confianza en nuestra democracia”.

Informe desde Londres: ¿Cuáles han sido las primeras reacciones a la propuesta de Johnson?

Una propuesta con pocos cambios que se avecina a un nuevo rechazo

Si bien Johnson presentó esta nueva oferta para el Brexit con bombos y platillos, las posibilidades de que reciba el visto bueno de la Unión Europea asoman escasas.

Según la carta remitida a la Unión Europea, el Gobierno británico pretende que Irlanda del Norte cumpla con parte de las normas del mercado único comunitario tras el Brexit, pero que abandone la unión aduanera, lo que le permitiría a la región ser incluida en los potenciales acuerdos comerciales que Reino Unido alcance con otros países.

En el texto remitido al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, Londres revela su intención de "suprimir" el 'backstop', la salvaguarda creada para evitar una frontera en Irlanda del Norte y reemplazarla por un "área regulatoria provisional" en la isla de Irlanda, que evitaría controles fronterizos.

De acuerdo a ese documento, el Parlamento autónomo norirlandés debería aprobar este esquema para que entre en vigor y ratificar su aprobación cada cuatro años, por lo que podría ser revertido en 2025 si el organismo decide abandonar su lineamiento con las normas comunitarias, una posibilidad que la UE ha rechazado hasta ahora.

Asimismo, en el escrito, Johnson insta a Juncker a alcanzar un acuerdo antes de la próxima reunión del Consejo Europeo, que se dará el 17 y 18 de octubre.

Los líderes europeos mantienen su escepticismo sobre las posibilidades reales de que Reino Unido pueda evitar el control de bienes o personas que cruzan la frontera entre el territorio británico de Irlanda del Norte y la República de Irlanda, miembro del bloque comunitario.

En diálogo con la agencia Reuters, el eurodiputado Philippe Lamberts anticipó que el discurso de Johnson “no es un buen augurio”, aunque señaló que “tenemos una clara posición negociadora” con Reino Unido.

La Comisión Europea analizará el proyecto “objetivamente”

A la espera de la llegada del documento final, la portavoz de la Comisión Europea, Mina Andreeva, anticipó que el cuerpo analizará el nuevo proyecto de Reino Unido “objetivamente” y deseó entrar en diálogos “constructivos” con Londres.

La vocera también confirmó que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dialogará por teléfono con Boris Johnson en horas de la tarde.

Por su parte, la portavoz del Gobierno francés, Sibeth Ndiaye, indicó que París espera “modificaciones sustanciales” porque el acuerdo actual “es bueno”.

En tanto, Ulrike Demmer, vocera del Gobierno alemán, aseguró que “queremos llegar a un acuerdo pero estamos preparados para todo”.

Con Reuters y EFE

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