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Una luz más brillante que el sol para descifrar pergaminos carbonizados de hace 2.000 años

Esta foto sin fecha tomada en París, Francia, muestra un antiguo pergamino de Herculano, enterrado y carbonizado en la erupción del Vesubio en el año 79 d.C.
Esta foto sin fecha tomada en París, Francia, muestra un antiguo pergamino de Herculano, enterrado y carbonizado en la erupción del Vesubio en el año 79 d.C. Cortesía de la Iniciativa de Restauración Digital - Universidad de Kentucky / Vía Reuters.

Algunos de los pergaminos más antiguos en Italia fueron enterrados y carbonizados por la letal erupción del Monte Vesubio en el año 79 después de Cristo y son demasiado frágiles para ser abiertos. Pero con tecnología, lo intentarán.

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Si los científicos dedicados a analizar objetos antiguos carbonizados daban todo por perdido, un equipo en Gran Bretaña está dispuesto a demostrar que todavía queda una esperanza. Lo dirige Brent Seales, quien lidera un proyecto de restauración digital que busca recuperar y hacer legibles textos hasta ahora inaccesibles.

El Diamond Light Source, ubicado en Oxfordshire, es el hogar del sincrotrón británico, un acelerador de partículas, cuya tecnología permite producir luz muchas veces más brillante que el sol. Con esta herramienta, el grupo de científicos puede leer textos antiguos que están dañados o son demasiado frágiles para manipularlos de otro modo.

Científicos de esa instalación nacional de radiación buscan, a través de este método, desenvolver virtualmente y descifrar frágiles pergaminos que datan de hace unos 2.000 años, en un proceso con el que esperan obtener nuevos datos sobre el mundo antiguo.

El profesor Seales es director de la Iniciativa de Restauración Digital de la Universidad de Kentucky en Estados Unidos, un programa de investigación dedicado al desarrollo de herramientas de software que permiten la recuperación de textos frágiles e ilegibles.

Los primeros ejemplares

Dos rollos completos de pergaminos y cuatro fragmentos de la biblioteca llamada Herculano, la única sobreviviente de la antigüedad, quedaron enterrados y carbonizados por la erupción del monte Vesubio, en Italia, en el año 79 después de Cristo, y son demasiado frágiles para ser abiertos.

La biblioteca de la que proceden está compuesta por 1.800 pergaminos, que fueron descubiertos en 1752 en una antigua villa romana cerca de la Bahía de Nápoles que se cree que perteneció a la familia de Julio César. La mayoría está en la Biblioteca Nazionale di Napoli y hay algunos en instituciones del Reino Unido y de Francia.

En las últimas dos décadas, Seales y su equipo han trabajado para restaurar y leer digitalmente una gran cantidad de material en la que llaman "biblioteca invisible" de manuscritos con daños irreparables.

“La idea es esencialmente tener un escáner TAC en el que se tomaría una imagen de una persona, una imagen tridimensional, y se puede cortar para ver los diferentes órganos”, dijo Laurent Chapon, director de ciencias físicas de Diamond Light Source.

Esta foto sin fecha tomada en París, Francia, muestra un antiguo pergamino de Herculano, enterrado y carbonizado en la letal erupción del Vesubio en el año 79 d.C.
Esta foto sin fecha tomada en París, Francia, muestra un antiguo pergamino de Herculano, enterrado y carbonizado en la letal erupción del Vesubio en el año 79 d.C. Cortesía de la Iniciativa de Restauración Digital - Universidad de Kentucky / Vía Reuters.

“Nosotros (...) hacemos brillar una luz muy intensa a través (del pergamino) y luego detectamos en el otro lado un número de imágenes bidimensionales. A partir de eso, reconstruimos un volumen tridimensional del objeto (...) para leer realmente el texto de manera no destructiva”, dijo Chapon.

La tinta en los rollos es difícil de ver, incluso a través de un sincrotrón, porque está hecha con carbono, y los pergaminos en los que se usó quedaron carbonizados. A diferencia de las tintas a base de metal utilizadas para escribir documentos medievales, esta tinta tiene una densidad similar a la del pergamino carbonizado en el que se asienta. Por lo tanto, parece invisible en los escáneres tradicionales de rayos X.

Pero el sincrotón y su poderosa luz no es el único protagonista para descifrar manuscritos de la antigüedad. La inteligencia artificial también juega un papel.

Al escanear los fragmentos donde los caracteres son visibles, los científicos esperan crear un algoritmo de aprendizaje automático que descifre todo lo que está escrito en los rollos y que no es visible con la luz del sincrotón.

Los datos generados por el proceso serán analizados por científicos de la Universidad de Kentucky, en Estados Unidos, utilizando técnicas de computación para descifrar su contenido.

Con Reuters

 

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