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Manifestantes desafían el toque de queda en Irak y crece el número de muertos

Manifestantes queman neumáticos durante las protestas que desafiaron el toque de queda en Bagdad, Irak, el 3 de octubre de 2019.
Manifestantes queman neumáticos durante las protestas que desafiaron el toque de queda en Bagdad, Irak, el 3 de octubre de 2019. Wissm al-Okili / Reuters

Las fuerzas de seguridad dispersaron con gases lacrimógenos y disparos a grupos de personas que ignoraron la prohibición y marcharon por tercer día consecutivo en Bagdad, en reclamo de mejoras en los servicios básicos.

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Al menos 27 personas han muerto y más de 1.000 han resultado heridas como consecuencia de la represión policial durante los tres días de protestas antigubernamentales, que se registran desde el martes 1 de octubre.

El movimiento, de origen espontáneo y liderado mayormente por jóvenes desencantados, se ha esparcido rápidamente en la capital de Irak, Bagdad, y varias provincias del sur del país –predominantemente chiitas- como una voz de reclamo por mejoras de los servicios básicos, el deterioro de la economía, la falta de empleo y la corrupción endémica en la nación.

En un intento de frenar las manifestaciones –que se han convertido en uno de los mayores desafíos de seguridad desde la derrota del Estado Islámico-, el Gobierno decretó el toque de queda en Bagdad y las provincias de Di Qar, Nayaf y Maysan, aunque estos tres últimos se levantaron.

Además, las autoridades cortaron la conexión a Internet a lo largo de la mayor parte del país durante varias horas, con el objetivo de evitar la convocatoria a protestas a través de las redes sociales, principal herramienta utilizada por los manifestantes que se organizan por su cuenta y no han sido respaldados por ningún partido político hasta el momento.

La prohibición de circular libremente dictada por las autoridades fue ignorada por grupos de manifestantes que salieron a las calles este miércoles 3 de octubre y enfrentaron la fuerte respuesta policial.

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Antes del amanecer se escucharon explosiones dentro de la Zona Verde, un área fuertemente protegida de Bagdad, sede de oficinas gubernamentales y embajadas extranjeras.

Oficiales de seguridad informaron que seis personas murieron tras recibir disparos en la ciudad sureña de Nasiriyah.

Previamente, doce personas fallecieron en la noche del miércoles 2 de octubre en las ciudades sureñas de Nasiriyah, Kut y Amara, once de ellos manifestantes y un policía. En las primeras horas de ese día, al menos siete personas habían fallecido y decenas habían resultado heridas por la acción represiva de las fuerzas de seguridad, mientras que el martes 1 de octubre, en el inicio de las protestas, dos personas habían muerto –una en Bagdad y otra en Nasiriyah- y alrededor de 200 habían sido heridas.

El desafío para el joven Gobierno de Adil Abdul-Mahdi: a las protestas se suman tensiones con Irán

Los manifestantes han elevado el tenor del reclamo hasta el punto de pedir la caída del Gobierno de Adil Abdul-Mahdi, formado hace un año con la misión de hacer frente a los profundos problemas económicos de Irak tras años de conflicto y la corrupción generalizada.

Pese a contar con la cuarta mayor reserva mundial de petróleo, –gran parte de los 40 millones de iraquíes viven en la pobreza y sin acceso a servicios básicos. El país se ha visto afectado por la batalla contra el grupo musulmán sunita de línea dura Estado Islámico entre 2014. Además, su infraestructura arrastra décadas de destrucción por una guerra civil sectaria, ocupación extranjera, dos invasiones de Estados Unidos, sanciones de la ONU y la guerra contra sus vecinos.

Pese a esto, muchos ciudadanos entienden que, con el país en paz y libre para comerciar, el actual gobierno no ha hecho lo suficiente para reconstruir el país.

Para colmo, el Ejecutivo de Abdul-Mahdi quedó en medio de una disputa entre Irán y Estados Unidos, luego de que el embajador iraní en Irak, Iraj Masjedi, declarara a la cadena iraquí 'Dijla TV' que Teherán respondería a una eventual ofensiva estadounidense "incluso en Irak".

Irak es aliado de ambos países y acoge tanto a tropas estadounidenses como fuerzas paramilitares alineadas con Irán. El Ministerio de Relaciones de Exteriores iraquí convocó al enviado iraní en Bagdad y desde el gobierno advirtieron que Irak no aceptará convertirse en un escenario de conflictos internacionales.

Mientras tanto, las protestas amenazan con interrumpir la tradicional peregrinación chiita de Arbaeen, cuando se esperan que unos 20 millones de fieles viajen a pie durante días a Irak. A raíz de la violencia, uno de los principales cruces fronterizos entre Irán e Irak utilizado por los peregrinos fue cerrado y las autoridades iraníes recomendaron a los fieles esperar a que la "paz" retorne a las ciudades iraquíes.

Con AP, Reuters y EFE

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