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Los sondeos vaticinan que los portugueses premiarán la estabilidad del primer ministro Costa

El primer ministro portugués, el socialista António Costa, en un acto de campaña electoral, en Coimbra, Portugal, el 2 de octubre de 2019.
El primer ministro portugués, el socialista António Costa, en un acto de campaña electoral, en Coimbra, Portugal, el 2 de octubre de 2019. Mario Cruz / EFE

Los sondeos dan como ganador al primer ministro António Costa, en las elecciones del 6 de octubre en Portugal. Sin embargo, no parece que vaya a lograr la mayoría absoluta, a pesar de haber conseguido el "milagro" económico.

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El 6 de octubre se celebran elecciones parlamentarias en Portugal, en las que más de 10,8 millones de portugueses están llamados a las urnas para decidir los 230 diputados que dirimirán el nuevo Gobierno luso.

El favorito en los sondeos, con un 35% de los votos, es el actual primer ministro António Costa, del Partido Socialista (PS), que llegó al poder, en 2015, después de una moción de censura, junto al Bloque de Esquerda y la coalición de comunistas y verdes, en la que derrotaron al conservador Pedro Passos Coelho, poco después de que ganase las elecciones.

El tripartito de gobierno formado en Portugal, conocido como “la Geringonça”, consiguió dar estabilidad política al país y lo llevó hacia la senda de la recuperación económica.

A pesar de que la campaña del primer ministro se volcó en reivindicar los éxitos que dieron fama al país en el resto de Europa, no parece que vaya a conseguir la mayoría absoluta y se espera una alta abstención, que en las últimas elecciones de 2015 ya superó el 44%.

¿Quién son los principales candidatos?

Un total de 21 candidatos concurren a unas elecciones en las que Costa parte como favorito indiscutible:

Imágenes de los candidatos en un debate de las elecciones parlamentarias de Portugal.
Imágenes de los candidatos en un debate de las elecciones parlamentarias de Portugal. Manuel de Almeida / EFE

António Costa - Partido Socialista (PS)

Hablan de él como un gran negociador político. Siempre fue bien visto entre la izquierda, por lo que su figura facilitó el acuerdo con el Bloque y el Partido Comunista en 2015.

Tiene una extensa trayectoria política ligada al PS: fue alcalde de Lisboa, vicepresidente del Parlamento Europeo y ministro de Justicia y de Administración Interna.

Para convencer a los indecisos presume de un país "que asombra al mundo", de cuentas saneadas y abraza el compromiso de la estabilidad política.

Rui Rio - Partido Social Demócrata (PSD, centro-derecha)

Pese a que se rumoreaba que podía haber una mayoría absoluta del PS, Rui Rio parece haber conseguido frenar una debacle en las últimas jornadas de campaña y los sondeos le sitúan con un 26% de los votos.

Fue alcalde de Oporto, diputado y economista en el sector privado; en febrero de 2018 tomó las riendas del partido sucediendo a Pedros Passos Coelho, en un momento complicado para la formación, desalojado del poder y a la sombra de los socialistas.

Tiene voces críticas dentro del partido que le llevaron a superar una moción de confianza, en un partido que no ve con buenos ojos su escasa presencia mediática y su timidez a la hora de desafiar a Costa.

Catarina Martins - Bloque de Izquierda (BE, marxistas)

Actriz, lingüista y, desde 2009, diputada, consiguió en las últimas elecciones colocar al Bloque como tercera fuerza del país con más del 10% de los votos.

A pesar de que el Bloque de Izquierda fue uno de los partidos que permitió que Costa gobernase, se mostró dura con el primer ministro durante la campaña electoral. Sin embargo, no renuncia a posibles pactos.

Assunçao Cristas - CDS-PP (democristianos)

Fue ministra de Agricultura, cuando el PSD gobernó en coalición con el CDS. En 2016, se convirtió en la primera mujer en liderar el partido más a la derecha del hemiciclo portugués. Lucha contra la debacle que le auguran los sondeos.

Jerónimo de Sousa - CDU (comunistas y ecologistas)

Es el candidato más veterano después de presentarse a cuatro elecciones legislativas. Lidera la coalición que une al Partido Comunista Portugués (PCP) y Los Verdes, y fue clave para permitir el gobierno de Costa. Una decisión, dice, de la que no se arrepiente, aunque, advierte, la coyuntura que permitió aquel acuerdo ya no existe.

André Silva - PAN (ambientalistas)

Líder del Partido Personas, Animales y Naturaleza (PAN), en 2015, fue el primer diputado del grupo. La subida que pronostican las encuestas al partido ambientalista, en especial tras el eurodiputado que logró en mayo, le proyectan como posible aliado de Costa si necesita apoyos para gobernar.

El “milagro” económico de Portugal

Mario Centeno es conocido como el "superministro" luso, gracias a los números macroeconómicos que colocaron a Portugal como un ejemplo de recuperación en Europa.

Llegó a la cartera de economía en 2015, cuando los recortes marcados por el rescate de Bruselas en 2011 aún estaban vigentes. Centeno consiguió actualizar salarios en la administración, descongelar carreras, revalorizar pensiones y reducir los impuestos a los rendimientos del trabajo.

Durante su periodo como ministro, también creció la presencia extranjera en el país, con empresas atraídas por beneficios fiscales y permisos de residencia, y consiguió aumentar el turismo, que ya supone el 15% del PIB.

Portugal creció por encima de la media europea en los últimos años -un 3,5 % en 2017 y un 2,4 % en 2018- y la tasa de desempleo, que rondaba el 12 % en las últimas elecciones, bajó hasta el 6,3 %.

Sin embargo, también existen críticos que consideran que la austeridad continúa muy presente en el país.

Distintos expertos consideran que la capacidad productiva de la economía no mejoró por las políticas de Centeno basadas en la demanda externa y en sectores como el turismo.

La estrategia del "superministro" basada en el crecimiento y en un férreo control del gasto afectó sectores como el Servicio Nacional de Salud, donde hubo la inversión más baja de la historia, y el del mercado laboral, que creció a partir de la creación de empleos precarios.

De hecho, un 53,5% de los portugueses cree que la crisis no fue superada y su mayor preocupación sigue siendo el empleo, según la última encuesta del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa.

Esto se traduce en un descontento social que, en los últimos meses llevó a sectores de la educación y la sanidad a manifestarse por la falta de inversiones.

Además, uno de los temas candentes en las discusiones de los lusos es el del problema de vivienda que existe en ciudades como Lisboa y Oporto. La gentrificación obligó a miles de portugueses a marcharse del centro de las ciudades por la subida de los precios del alquiler. Un inconveniente que se puede constatar en Lisboa, donde el 41 % de las viviendas del centro son pisos turísticos.

Imagen del barrio de Alfama de Lisboa, donde se ha llegado a pagar 1.100 euros por una vivienda de una habitación, obligando a los oriundos a marcharse a la periferia.
Imagen del barrio de Alfama de Lisboa, donde se ha llegado a pagar 1.100 euros por una vivienda de una habitación, obligando a los oriundos a marcharse a la periferia. Jordi González / EFE

Los desafíos del partido que gane las elecciones

Mantener la senda del crecimiento, acortar la brecha de la desigualdad en un contexto de crisis global y esquivar el zarpazo del "brexit" -Portugal será uno de los países europeos más afectados por sus estrechos vínculos con Londres- serán los grandes desafíos del nuevo Gobierno.

Tendrá, además, que enfrentar otras asignaturas pendientes, como el envejecimiento de la población -con una edad media de 44 años- y alternativas contra el éxodo de las zonas más empobrecidas, el "Portugal vacío".

Con EFE

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