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Crece el número de muertos por las protestas en Irak y aumenta la presión contra el Gobierno

Vista de la plaza Tahrir luego del levantamiento del toque de queda en Bagdad, el 5 de octubre de 2019.
Vista de la plaza Tahrir luego del levantamiento del toque de queda en Bagdad, el 5 de octubre de 2019. Khalid al-Mousily / Reuters

Al menos 94 personas han muerto y cerca de 4.000 han resultado heridas tras cuatro días de manifestaciones. Las autoridades levantaron el toque de queda en Bagdad, pero el reclamo contra el primer ministro Adel Abdul Mahdi no cede.

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Tras cuatro días de protestas en Irak, el número de muertos crece, pero el descontento no cede. Según autoridades de seguridad y salud, al menos 94 personas perdieron la vida desde el inicio de las manifestaciones el martes 1 de octubre, que se registraron en Bagdad y varias provincias del sur del país. Además, cerca de 4.000 personas resultaron heridas y 555 fueron detenidas.

Si bien el Gobierno levantó el toque de queda decretado en la capital Bagdad y liberó a 355 de los apresados, los manifestantes mantienen la presión contra el gobierno del primer ministro Adel Abdul Mahdi, que enfrenta su desafío más fuerte a un año de su asunción.

Este sábado 5 de octubre, algunos grupos de manifestantes volvieron a concentrarse en distintos sectores de Bagdad y llevaron por quinta día consecutivo a las calles el rechazo a las malas condiciones de los servicios básicos, el alto desempleo y la corrupción generalizada.

Si bien la jornada comenzó con relativa tranquilidad, en horas de la tarde se registraron nuevos enfrentamientos entre manifestantes y policías, hechos que dejaron al menos 5 muertos y decenas de heridos.

Estos hechos alteraron un día en el que la capital iraquí había recuperado cierta normalidad con la reapertura de varios caminos que habían sido bloqueados durante las protestas y de las vías de conexión con el resto de las provincias. Además, trabajadores públicos encararon la limpieza de la ciudad.

El despliegue de fuerzas de seguridad se mantiene pese al levantamiento del toque de queda, principalmente en la plaza céntrica Tahrir y en las inmediaciones de la fortificada Zona Verde, donde se ubican edificios gubernamentales y embajadas y que permanece cerrada al público.

Tanques desplegados en Bagdad a pesar del levantamiento del toque de queda, el 5 de octubre de 2019.
Tanques desplegados en Bagdad a pesar del levantamiento del toque de queda, el 5 de octubre de 2019.

Asimismo, persisten las restricciones en el acceso a Internet, vía que han utilizado los manifestantes para convocarse durante los últimos días y la amenaza de nuevas manifestaciones sigue latente.

Las protestas, en su mayoría espontáneas y organizadas a través de las redes sociales sin el respaldo de partidos políticos, se convirtieron en los episodios más violentos y mortíferos en Irak desde la declarada derrota del Estado Islámico en 2017.

El primer ministro se reunió con líderes de las protestas

La televisión estatal iraquí informó que el primer ministro Adel Abdul Mahdi se reunió con líderes de las protestas de Bagdad y otras provincias para discutir las demandas del colectivo.

Según la emisora pública, Abdul Mahdi y el presidente Barham Salih se comprometieron a satisfacer los reclamos, aunque no se conocieron detalles sobre medidas concretas para ello.

Previamente, en un discurso público el viernes 4 de octubre, Abdul Mahdi aseguró que entiende las “demandas legítimas” de los manifestantes y sostuvo que su gobierno está trabajando para satisfacerlas “incluso antes de que comenzaran a protestar”.

Sin embargo, los ciudadanos descontentos denuncian la inacción del Ejecutivo y, en algunos casos, consideran que debe renunciar.

El Parlamento se reúne y un influyente clérigo opositor pide la renuncia de Abdul Mahdi

El Parlamento iraquí se reúne este sábado 5 de octubre para debatir sobre los reclamos de los manifestantes, una sesión amenazada por el anunciado boicot del bloque liderado por el influyente clérigo chiita opositor, Moqtada al-Sadr, que es mayoría en la cámara.

El viernes 4 de octubre, el presidente del cuerpo legislativo, Mohammed al-Halbusi, expresó su apoyo a las demandas de los protestantes y remarcó que los legisladores trabajarán en la lucha contra la corrupción que “es tan peligrosa como el terrorismo”.

Asimismo, Al-Halbusi consideró que las manifestaciones “son una lección importante” para los funcionarios iraquíes y prometió que el Estado pronto comenzará a construir viviendas sociales, a la vez que les pidió a los ciudadanos que respalden a las instituciones y eviten los ataques a edificios gubernamentales, que son propiedad del pueblo.

Como contrapartida, Al-Sadr, que no se había pronunciado sobre las protestas hasta el momento, emitió un comunicado el viernes 4 de octubre por la noche y reclamó que el derramamiento de sangre de iraquíes “no puede ser ignorado”.

En ese sentido, exigió que el gobierno de Abdul Mahdi renuncie y se convoquen a elecciones anticipadas.

En tanto, el bloque de Al-Sadr en el Parlamento, que lideró las elecciones nacionales en 2018 pero no pudo formar gobierno, anticipó que no participará de las actividades del legislativo hasta que el Gobierno presente un programa adecuado a las demandas de los iraquíes.

Con AP, Reuters y EFE

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