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Reporteros

Las ‘Nanettes’, las princesas del wax en Togo

El wax es el nombre que recibe una tela colorida fabricada en África, específicamente en Togo. Este producto se ha convertido en el motor de la economía de ese país y, durante la década de 1970, permitió el empoderamiento de un grupo de mujeres que fueron apodadas “Nana Benz”. Tras una turbulencia en 1990 y la llegada de nuevos proveedores al mercado, en la actualidad otras mujeres han asumido el testigo, reinventando el negocio.

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Se ha consolidado como un elemento primordial en la industria de la moda, pero el wax como tela es más que eso. Es un elemento de simbolismo, cada tela tiene una carga significativa que busca expresar algún sentir de la cotidianidad africana.

Fue esta tela, cuyo secreto es que los colores son plasmados en cera, lo que permitió que durante la década de 1970 aparecieran las primeras mujeres comerciantes y millonarias en Togo. Toda su fortuna la alcanzaron tras comercializar el wax, un producto que llegó a expandirse más allá de las fronteras africanas para llegar a Europa y Estados Unidos.

“La historia comenzó con mujeres que iban a Ghana a comprar telas que luego vendían en Togo. Con la crisis en Ghana en la década de 1950, el negocio se trasladó a Togo y estas mujeres muy astutas se encargaron del negocio y lo convirtieron en algo extraordinario. Ayudaron mucho a la ciudad, por lo que eran muy apreciadas, eso es lo que las hizo exitosas”, dijo Louis-Philippe Bartet, director general de Vlisco Togo.

El éxito de las mujeres fue tal en Lomé, capital de Togo, que las apodaron ‘Nana Benz’, debido a la marca del vehículo que más le gusta. Asimismo, estas mujeres, que marcaron la emancipación femenina en Togo, adquirieron bienes raíces en la ciudad, consolidando así su imperio.

Proveedores chinos y el debilitamiento del wax en Togo

Entre 1970 y 1980 el producto llegó a ser de uso exclusivo y muy costoso. Bajo la marca holandesa Vlisco, la cual creó una división en el país, el wax se comercializaba y se expandía a nivel mundial.

Pero todo cambió en la década de 1990. Con el franco CFA devaluado y la tela costosa, fabricantes chinos llevaron al mercado un producto similar a un precio menor. Su secreto, el colorido de la tela no era producido por la cera, sino que se usaba una impresión tradicional.

Las “Nana Benz” vieron cómo su negocio de años estaba siendo desplazado por los nuevos proveedores que ofrecían telas parecidas sin la misma calidad.

“Los colores nos dan la impresión de que no es diferente, pero cuando tocamos sentimos las diferencias y cuando nos las ponemos también sentimos la diferencia, porque la verdadera cera holandesa es bastante elástica y suave”, dijo Nini Nicoué, directora de Eamod Ayanick.

Las nuevas ‘Nana Benz’ revitalizan el negocio

A pesar del período difícil, el wax togolés sigue siendo apreciado en la actualidad. Ello fue gracias al trabajo desarrollado por las ‘Nanettes’, las nietas de las ‘Nana Benz’, quienes desarrollaron ideas para defender su territorio.

Con estudios universitarios, en ocasiones desarrollados en Europa, reinventaron la profesión. Primero lograron crear wax en China con estándares europeos al tiempo que además de telas se han establecido una variedad de productos que se han hecho un lugar en las plazas europeas y estadounidenses.

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