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Con escolta o en el exilio: el calvario de políticos, intelectuales y periodistas brasileños

Desde principios de 2019, el número de diputados que se han visto obligados a ser escoltados por la Policía Legislativa Federal de Brasil se ha elevado. Hasta el mes de junio, la prensa local había contabilizado al menos siete legisladores protegidos de los cuales cinco sufrieron amenazas de muerte. En 2018 solamente un diputado se encontraba amenazado, se trata de Jean Wyllys, que optó por renunciar a su mandato y exiliarse en Europa. En la lista también figuran periodistas e intelectuales.

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La diputada federal Talíria Petrone, del Partido Socialismo y Libertad (Psol), tuvo que cambiar su rutina diaria por completo debido a la campaña de odio a la que se vio sometida. De tez negra, suburbana y de izquierda, un perfil muy similar al de Marielle Franco, la concejala asesinada, supuestamente a manos de las milicias, en Río de Janeiro en marzo de 2018.

"Todo mi equipo vive bajo una tensión muy grande, con coches blindados y policías que me acompañan las 24 horas. Eso limita mi agenda y restringe mi vida privada. Pero creo que eso es temporal, no es posible que este invierno que estamos viviendo en Brasil dure para siempre", cuenta Petrone.

En abril de este año, la Policía Federal llegó a la conclusión de que su vida corría peligro tras constatar que en la llamada ‘dark web’, un especie de lugar secreto y de difícil acceso de Internet, había un plan para atentar contra ella. Por esa razón le fue asignada una escolta de la Policía Legislativa en Brasilia, donde se encuentra la sede del Parlamento, pero no en Niterói, su ciudad natal, localizada en el Estado de Río de Janeiro. Petrone solicitó protección al gobernador de Río, Wilson Witzel, pero no obtuvo respuesta. Finalmente la Policía Legislativa optó por ampliar su cobertura al Estado de Río de Janeiro.

Había una mezcla de ofensas, de palabras de odio y también de amenazas de muerte"

Márcia Tiburi, filósofa

La filósofa Márcia Tiburi también sufrió un fuerte acoso por su convicciones políticas. En octubre de 2018 fue la candidata del Partido de los Trabajadores para el puesto de gobernadora en el Estado de Río de Janeiro. Tras lanzar el libro 'Cómo conversar con un fascista', la persecución se agudizó hasta tal punto que prefirió irse de Brasil.

"En las redes sociales había una mezcla de ofensas, de palabras de odio y también de amenazas de muerte. Muchas veces las personas decían: 'cuando menos te lo esperas, cuando estés firmando un libro, te voy a matar'", cuenta Márcia Tiburi desde París, donde vive en la actualidad e imparte clases en una universidad pública.

La filósofa no se considera una exiliada porque, en sus propias palabras, no fue oficialmente desterrada por el Gobierno brasileño. Sin embargo, subraya que se vio obligada a marcharse "como acontece con muchos intelectuales en los momentos más críticos de la historia".

Los periodistas también son blanco de amenazas en Brasil

El gremio de los periodistas tampoco es inmune a la persecución ideológica que se libra fuera de las redes sociales. Glenn Greenwald, cofundador del diario online 'The Intercept', también ha tenido que recurrir a guardaespaldas para proteger su vida y la de su marido, David Miranda.

Este diputado del Psol y activista gay, ocupó el escaño de Jean Wyllys después de su renuncia. 'The Intercept' está publicando desde el pasado mes de junio una serie de reportajes que ponen en entredicho la legalidad de la condena del expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y la imparcialidad del juez que le condenó, Sérgio Moro, actualmente ministro de Justicia en el Gobierno de Jair Bolsonaro.

Glenn Greenwald, cofundador de 'The Intercept', en conversación con France 24.
Glenn Greenwald, cofundador de 'The Intercept', en conversación con France 24. France 24

La información de The Intercept está basada en la filtración de una amplia serie de mensajes de la aplicación Telegram en las que queda demostrado, entre otras cosas, que el ministro Moro mantuvo una estrecha relación con los fiscales del caso Lula. Es algo expresamente prohibido por la Constitución brasileña.

Glenn Greenwald asegura que ha recibido intimidaciones tanto por parte de Moro como del presidente de Brasil. "Jair Bolsonaro dijo durante tres días consecutivos y usando mi nombre explícitamente que cree que soy un criminal, que debería ser preso y me amenazó con la deportación", afirma este abogado y periodista. "Los periodistas son el blanco principal del Gobierno de Bolsonaro y de su movimiento porque solo nosotros conseguimos llevar la transparencia y mostrar al público la verdad, es decir, hasta qué punto están abusando de su poder", agrega. 

En las últimas semanas hubo actos en apoyo a Greenwald en la Asociación de la Prensa de Río de Janeiro y de São Paulo. Por otra parte, el editor del periódico, Leandro Demori, también tuvo que blindarse con dos guardaespaldas tras ser objeto de varias campañas hostiles en Internet. "Muchas personas acaban cerrando sus cuentas en las redes sociales, se manifiestan menos y eso es precisamente lo que ellos (los agresores) quieren. Creo que en este momento los periodistas deberían levantar la voz y no cerrar sus cuentas y callarse, pero lamentablemente es una decisión muy personal", reflexiona Demori.

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