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Migrantes

La valentía de los migrantes que retornan

Abandonar sus hogares nunca fue una opción para los que fueron obligados a emigrar y la posibilidad de regresar es una esperanza. Con los años el retorno es posible, si es que la situación en el país de origen cambió y los refugiados pueden gozar de mejores condiciones de seguridad. En 2018, 593.800 personas retornaron, según cifras de ACNUR.

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Bashaka Isai viajó en uno de los ocho autobuses que trasladaron a unos 600 refugiados de Tanzania a Burundi. Es burundés, pero hace varios años huyó por la violencia. Hace parte del grupo que fue repatriado gracias a un acuerdo entre los dos países. Las noticias sobre su país lo animaron a regresar. "Extrañé mi país y por eso huí, vuelvo porque dicen que hay paz en Burundi. Mi vecino tenía una radio, la escuchamos juntos y dicen que hay paz aquí", comenta.

Los que retornaron llegaron a Gisuru, donde se ubica un campamento temporal en el que se les entregó alimentos y ayuda económica como sustento para sus primeros días en el país. Luego fueron trasladados hasta sus ciudades de origen, donde comenzarán una nueva vida. "Nos dieron la bienvenida y estamos llenos de alegría en nuestro país", asegura Esperence, una de las repatriadas.

Las que no están de acuerdo con el regreso son algunas ONG, que denuncian que las cosas en Burundi no han cambiado que y no existen las condiciones para garantizar la seguridad de quienes volvieron.

"Si pude sobrevivir cuatro días en el desierto sin comer, entonces puedo ayunar en mi país por un mes, estoy mejor aquí"

La reintegración es el punto más complicado del retorno. En Nigeria, al menos 14.000 jóvenes que salieron rumbo a Europa y quedaron varados en Libia, regresaron a su país. Pero allí no son vistos con buenos ojos.

Algunos prefieren no revelar sus rostros y otros esconden la verdad sobre la historia de su travesía. Libia se convirtió en el gran obstáculo, fueron vendidos y reducidos a la esclavitud. "Cuando estaba en Libia me decía '¡tienes que sobrevivir!'’ y fue difícil. Pasé por muchas dificultades, pero si pude sobrevivir cuatro días en el desierto sin comer, entonces puedo ayunar en mi país por un mes, estoy mejor aquí", cuenta Tiké, que trata de recuperarse en su natal Nigeria.

La mayoría de los retornados llegan al estado de Edo, donde reciben apoyo social, económico y posibilidades de trabajo.

El retorno es una decisión valiente de los refugiados pero requiere del compromiso de los gobiernos que deben garantizarles un regreso seguro y digno.

+ El dato de migración de la semana: Azizbek Ashurov ganó el Premio Nansen para los Refugiados que otorga ACNUR por su trabajo contra la apatridia en Kirguistán. Es la primera vez, en 65 años de entrega del galardón, que es reconocida una labor por los que no tienen una nacionalidad.

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