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Bolivia cerró una dividida campaña electoral con Evo Morales en el centro del debate

El presidente de Bolivia, Evo Morales, asiste a un mitin de campaña antes de las elecciones generales del 20 de octubre, en El Alto, en las afueras de La Paz, Bolivia, el 5 de octubre de 2019.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, asiste a un mitin de campaña antes de las elecciones generales del 20 de octubre, en El Alto, en las afueras de La Paz, Bolivia, el 5 de octubre de 2019. Cortesía de la presidencia de Bolivia / vía Reuters

Las masivas manifestaciones contra el presidente y candidato Evo Morales, que se postula para un cuarto mandato, marcaron el cierre de una agitada y dividida campaña electoral que promete unas elecciones reñidas.

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En el marco del 37 aniversario del Día de la Democracia, en el que Bolivia conmemoró el regreso de la democracia, miles de ciudadanos, acompañados de algunos candidatos opositores, se tomaron las calles para protestar contra el presidente Evo Morales, que cumple 13 años en el poder.

La clara división de la ciudadanía en la recta final de las elecciones que se celebrarán el 20 de octubre, es consecuencia en parte de una candidatura que llegó envuelta de controversia. En 2017, el Tribunal Constitucional del país sudamericano le dio luz verde a Evo para buscar la reelección indefinida, evocando el artículo 23 de la Convención Interamericana de Derechos Humanas, que aduce que debe respetarse su derecho político a participar y ser elegido.

Esta decisión choca con el límite de dos periodos presidenciales que fija la Constitución, y especialmente va en contravía del referendo que el mandatario celebró en 2016 en el que el 51,3% de los bolivianos que votaron le dijeron 'no' a su relección, frente al 48,7% que respaldó el 'sí'.

Las organizaciones sociales asisten a un consejo municipal para defender el referéndum destinado a bloquear la reelección de Evo Morales, en La Paz, Bolivia, 10 de octubre de 2019.
Las organizaciones sociales asisten a un consejo municipal para defender el referéndum destinado a bloquear la reelección de Evo Morales, en La Paz, Bolivia, 10 de octubre de 2019. David Mercado / Reuters

El mandatario, ha insistido en varias ocasiones en su derecho y legitimidad para participar en estos comicios. Incluso poco antes del convulsionado cierre de campaña de este 10 de octubre en Bolivia, Morales aseguró en entrevista con la cadena alemana 'Deutsche Welle', que, si salía reelegido el próximo 20 de octubre, sería su último periodo en la Presidencia.

"Es mi última gestión, quiero decirle de manera muy sincera, satisfecho. No es sencillo ser presidente", aseguró el mandatario, que enfrenta una dura prueba en las urnas y que fue protagonista de masivas marchas en las ciudades de La Paz y Cochabamba, a cuenta de una desgastada imagen que empieza a comprometer su posibilidad de ganar con amplia mayoría en primera vuelta.

El presidente y candidato del Movimiento al Socialismo, MAS, que cumplirá el próximo 26 de octubre 60 años, llegó al poder el 22 de enero de 2006 y desde entonces se mantuvo allí, periodo tras periodo con números más abultados. La primera vez que salió electo fue en 2005, luego en 2009 y en 2014 fue reelecto en primera vuelta. Su liderazgo creció de forma agresiva. En 2005 consiguió el 53% del respaldo, cuatro años después el 64% y en 2014 cerca del 61%, cultivando el personalismo político alrededor de su figura, que dejaba sin opción a sus rivales políticos.

La carrera hacia la Presidencia se estrecha

La realidad del mandatario se decanta a un ritmo distinto al de sus primeros años dorados en la Presidencia. La amplia hegemonía que construyó por más de una década ha perdido volumen y fuerza para arrasar en primera vuelta en unas elecciones que se antojan apretadas, divididas e inciertas.

La ley electoral en Bolivia señala que cualquier candidato que supere el 50% de los votos válidos o el 40% con diez puntos de ventaja sobre su rival inmediato saldrá elegido presidente, pero en este momento, nadie, ni siquiera Evo, logra ese umbral. Según una encuesta que publicó el 9 de octubre el diario local 'La Razón', el líder de izquierda ocupa el primer lugar superando la línea del 30% de preferencia electoral. Le sigue el aspirante Carlos Mesa, del partido Comunidad Ciudadana (CC) por encima de la línea del 20% y de tercero se sitúa Óscar Ortiz, de Bolivia Dice No, por encima del 10%.

El candidato presidencial Carlos Mesa asiste a un consejo municipal para defender el referéndum destinado a bloquear la reelección de Evo Morales, en La Paz, Bolivia, el 10 de octubre 2019.
El candidato presidencial Carlos Mesa asiste a un consejo municipal para defender el referéndum destinado a bloquear la reelección de Evo Morales, en La Paz, Bolivia, el 10 de octubre 2019. David Mercado / Reuters

El rival más destacado del presidente, Carlos Mesa, es periodista y escritor. El tercero en la puja es el senador Óscar Ortiz, que está ligado a la élite empresarial del opositor departamento de Santa Cruz, que se ha convertido en su bastión político. Esa zona es importante políticamente, ya que es la más poblada de Bolivia.

Hay otros cuatro candidatos presidenciales. Sin embargo, el resto lucha por colocarse por encima del 3% para asegurar la supervivencia de sus propios partidos. En este escenario las hipótesis empiezan a recorrer camino. Con estos números el presidente definiría su suerte, en el balotaje, para el que algunos analistas advierten un camino difícil ya que los votos de la oposición podrían unirse y desplazar al electorado de Morales. Pero otros analistas llaman a no subestimar el poder del voto de los seguidores del candidato presidente.

El senador y candidato presidencial Óscar Ortiz habla durante una entrevista con Reuters en La Paz, Bolivia, el 25 de septiembre de 2019.
El senador y candidato presidencial Óscar Ortiz habla durante una entrevista con Reuters en La Paz, Bolivia, el 25 de septiembre de 2019. Manuel Claure / Reuters

En ese marco, los indecisos son el electorado clave a conquistar y para ello las movilizaciones podrían haber sido determinantes.

Una campaña que se movió en un ambiente de miedo y agitación

Dos elementos fueron fundamentales en los días de propaganda: la presión sobre el Gobierno a raíz de los incendios en la Amazonía boliviana y la supuesta influencia que ejerció el Ejecutivo y su aparato alrededor de los votantes, que denuncia la oposición.

La opinión publica le cobró caro a Evo las miles de hectáreas quemadas y lo culparon de promover la deforestación y la ganadería extensiva. Además, el no haber declarado la emergencia ambiental como exigieron además los grupos indígenas cuando los incendios devoraban los bosques, marcó negativamente su gestión.

Y mientras Evo Morales blandió en distintos escenarios que votar por la oposición es votar "para que vuelva el FMI", en referencia a la crisis Argentina, y la más reciente, la ecuatoriana,  la oposición también tomó la crisis venezolana como ejemplo de futuro si Evo conserva el poder. Ambos escenarios de miedo a unos electores que deberán decidir si prefieren el camino de la continuidad o un timonazo en los asuntos de la nación.

Entre tanto, una economía que se mueve a un ritmo menos acelerado que antes, una población dividida frente a la principal figura política y unos vecinos que transitan en crisis, son los condimentos con los que se cocinan unas elecciones generales inciertas que ilustran el congestionado ambiente político que atraviesa la región.

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