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Túnez elige a su nuevo presidente entre el populista Nabil Karoui y el conservador Kaïs Saïed

La segunda ronda tiene lugar este domingo 13 de octubre, entre Nabil Karoui y Kaïs Saïed.
La segunda ronda tiene lugar este domingo 13 de octubre, entre Nabil Karoui y Kaïs Saïed. Fethi Belaid, Hasna / AFP

El candidato Kaïs Saïed, que ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales tunecinas con el 18,4% de los votos, se enfrenta al empresario Nabil Karoui, que obtuvo el 15,6% de los votos.

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Este domingo 13 de octubre es la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Túnez y la segunda vez en el país que un presidente será elegido por sufragio universal. De un lado está Kaïs Saïed, un candidato conservador que se presenta como "unificador" de las reinvindicaciones de los jóvenes de la revolución de 2011, y del otro lado está Nabil Karoui, quien se declara ideologicamente de izquierdas y con un discurso modernista.

Los dos candidatos de las elecciones presidenciales tunecinas tienen perfiles antisistema, pero su estilo es muy diferente.

Karoui, el liberal modernista

Por un lado, Nabil Karoui, tiene 56 años y fue liberado de prisión el miércoles 9 de octubre por decisión del Tribunal de Casación. Este empresario, que estuvo encarcelado desde agosto, fue acusado de lavado de dinero y evasión fiscal y había pedido que se retrasaran las elecciones por una semana para que, como él argumento,  "los tunecinos puedan escucharme como candidato y para que puedan examinar mi programa y compararme con mi oponente". Pero esta solicitud fue rechazada y este domingo es su única oportunidad.

El llamativo magnate de la prensa, basó su riqueza en su imperio mediático y su actividad filantrópica. Después de la crisis política de 2011, el canal Nessma que fundó pasó de la programación de entretenimiento a las noticias, convirtiéndose en una de las mayores emisoras privadas del país. Esto le dio una buena visibilidad: durante tres años organizó un espectáculo benéfico y distribuyó electrodomésticos a familias necesitadas.

A principios de 2019, se volcó hacia la política y se presentó como un "liberal modernista". "Mi programa es la apertura total de la economía con las reformas necesarias para atraer las inversiones extranjeras", declaró.

El candidato quiere dirigirse a las clases bajas con las que se encontró mientras viajaba por el país antes de ser encarcelado. "El contacto directo con la gente realmente me conmovió", dijo a AFP a través de su abogado.

Nabil Karoui, cuyo partido Qalb Tounes (Corazón de Túnez) quedó segundo en las elecciones parlamentarias del pasado domingo 6 de octubre, es reconocido como un político sabio. "El hombre sabe lo que hace, ha visto que a través de la televisión y la filantropía puede llegar a todos los hogares marginados", dice Alaa Talbi, presidenta del Foro Tunecino de Derechos Económicos y Sociales.

Un personaje polémico

Pero también es una figura controvertida: ha enfrentado múltiples batallas legales en los últimos años y ha acusado al gobierno de politizar la justicia. Hasta el día de hoy, sigue siendo acusado de evasión fiscal y blanqueo de dinero. Sus activos fueron congelados y se le impuso una prohibición de viajar.

Durante su detención, su esposa, Salwa Smaoui, se tomó unos días para hacer campaña a su favor. Una empresa internacional de cabildeo también trabajó para él. El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha publicado una copia de un contrato de un millón de dólares firmado con Dickens y Madison, con sede en Canadá, para promover su aplicación en el extranjero. El contrato de un año, fechado el 19 de agosto, excede con creces los límites de los gastos de campaña en Túnez. Su partido negó cualquier conexión con el contrato, alegando que sus autores buscaban "empañar su reputación e influir en los votantes".

Nabil Karoui jugó su última carta acusando a su oponente Kaïs Said de ser un "brazo" del partido de inspiración islamista Ennahda, ganador de las elecciones legislativas con 52 escaños en el Parlamento. En efecto, varios partidos, incluyendo Ennahda, pidieron que se votara por Kaïs Saïed.

Saïed, el conservador antisistema

Frente a él, Kaïs Saïed es un OVNI político. El conservador antisistema de 61 años parece ser un neófito en política. Su comportamiento inexpresivo le ha valido el apodo de "Robocop". Atrapado en un estilo austero, el experto en derecho constitucional lideró una campaña de bajo costo al favorecer las reuniones puerta a puerta en lugar de las masivas. "Soy un candidato independiente, no represento a ninguno de los partidos", dijo en la radio Shems FM. "Hago campaña por mi cuenta, y me niego a recibir ayuda". El abogado, desconocido para el público en general hasta hace poco, lideró la primera vuelta con un 18,4% de los votos.

El apoyo que recibió fue alimentado por un rechazo generalizado entre los votantes de la clase política árabe posterior a la primavera árabe. Según el Observatorio para la Defensa del Derecho a la Diferencia, que clasificaba a los candidatos en función de su posición sobre las libertades individuales, es uno de los más conservadores: contra la abolición de la pena de muerte y contra la derogación de los textos que castigan la homosexualidad y el atentado al pudor, un texto que se ha utilizado en particular para condenar a las parejas no casadas que se besan en la calle.

"Voluntad del pueblo (…) y poner fin a la corrupción"

Este abogado, adepto de un árabe literario riguroso, aboga por una nueva revolución a través de la ley. Sus compromisos políticos incluyen una descentralización radical del poder y la creación de una nueva red de consejos locales electos dirigidos por funcionarios públicos, que quedarían excluidos si abusaran de su poder. En un video en línea, defiende su visión como una hoja de ruta para "asegurar que la voluntad del pueblo llegue a los más altos niveles del gobierno central y poner fin a la corrupción".

También dejó claro que estaba en contra de la igualdad en la herencia, una cuestión delicada porque afecta a un principio dictado por el Corán, según el cual una mujer hereda la mitad de lo que hereda un hombre.

Kaïs Saïed tiene un estilo de vida sencillo y sin pretensiones, al igual que el mensaje anticorrupción que pretende difundir: vive en un distrito burgués de Túnez y su oficina se encuentra en un apartamento en ruinas en el corazón de la capital.

Los siete millones de votantes acudirán a las urnas este domingo 13 de octubre por tercera vez en un mes, después de unas elecciones que han expresado un hartazgo de la clase política, que está luchando por satisfacer las expectativas sociales de la población, nueve años después de la revolución.

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