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Siria: los kurdos pactan con Al-Asad para oponerse a Turquía

Residentes locales y sus pertenencias en la parte trasera de un camión mientras huyen de la ciudad de Ras al Ain, Siria, 9 de octubre de 2019.
Residentes locales y sus pertenencias en la parte trasera de un camión mientras huyen de la ciudad de Ras al Ain, Siria, 9 de octubre de 2019. Rodi Said / Reuters

Los oficiales de la región kurda autónoma de Siria, Rojava, anunciaron que se unirán al despliegue militar del Gobierno de Damasco en el norte del país. Una alianza que surge en plena ofensiva turca y que hace temer una nueva escalada de violencia.

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En Hasaka, una ciudad de unos 200 mil habitantes ubicada en el Kurdistán sirio, centenares de personas salieron en las calles en la noche este domingo 13 de octubre para celebrar la decisión de Bashar al-Asad de enviar tropas a esa zona. Más temprano, el órgano de prensa de Damasco, Sana, afirmó que los militares ya se encontraban en movimiento para hacer frente a la ofensiva turca. Un giro que deja mucha incertidumbre sobre el desarrollo de esta nueva crisis y el papel de las demás potencias extranjeras, al tiempo que los enfrentamientos podrían desatar una nueva crisis humanitaria.

Las autoridades del ‘Kurdistán sirio’ confirmaron este paso dado por las fuerzas fieles al Gobierno de al-Asad y que operarán junto a sus milicias, las FDS, para contrarrestar la intervención militar de Recep Tayyip Erdogan, que busca instaurar una “zona de seguridad” de 30 kilómetros al sur de su frontera para reubicar a una parte de los más de 3 millones de refugiados sirios que hospeda en su territorio, pero también para sacar de dicha zona a las grupos armados kurdos, que considera como “terroristas”. Una acción denunciada por estos como una “limpieza étnica”.

Conformada en noviembre de 2013, uno de los periodos de mayor intensidad de la violenta guerra de este país, la Federación Democrática del Norte de Siria es un resultante de la relación de tire y afloje entre los kurdos y el Gobierno central. Nunca hubo un respaldo categórico a Bashar Al-Asad, quien salió adelante en este conflicto, en buena medida gracias a la intervención de Rusia, pero tampoco se aliaron a grupos que lo han combatido. Damasco apostó por mitigar su represión en esa parte del país y dar vía libre a la creación de esta región autónoma.

Unos kurdos se sienten traicionados por EE. UU.

Durante ese mismo periodo, los kurdos se convirtieron en una pieza clave para contener su avance y luego combatir el autodenominado Estado Islámico. Estados Unidos envió tropas a su vez y encontró en las FDS un aliado de peso para tratar de acabar con el grupo islamista. Este domingo, Mark Esper, el Secretario de Defensa, anunció el retiro de 1.000 soldados estadounidenses de la zona, (prácticamente la totalidad de los que quedaban) por estar “atrapadas entre dos ejércitos enemigos en avance (…) una situación insostenible”, justificó.

Washington argumenta que se vio obligado a sacar sus militares debido a una intervención que no respalda y denuncia, pero no prevé ayudar a los kurdos que enfrentan el ejército turco ahora apoyado por rebeldes anti al-Asad. No obstante, el presidente Donald Trump ya había anunciado este retiro, antes de dar marcha atrás debido al rechazo que ha generado, en particular desde el Pentágono, donde los jefes del ejército han levantado la voz contra una decisión que haría perder la fiabilidad de EE. UU. como aliado. Hoy los kurdos denuncian precisamente un “apuñalamiento en la espalda” por parte de Trump.

La operación de Erdogan, que no es la primera en Siria, hubiera sido imposible sin el consentimiento de Trump. El líder de la Casa Blanca, no obstante, trató de alejarse de esta probable luz verde que dio y amenaza con imponer sanciones a Turquía.

Unas reacciones internacionales sin efecto

Por su parte, tras una reunión con Emmanuel Macron, Angela Merkel reiteró la necesidad de “detener esta invasión turca por razones humanitarias”. Francia, que restringió la venta de armas a Turquía, así como Alemania tratan de presionar para frenar este recrudecimiento de violencia que provocó al menos 100 mil desplazamientos forzados y la muerte de decenas de civiles desde el pasado miércoles.

Pero Erdogan cuenta con llevar su operación hasta su objetivo final, inclusive si eso significa nuevas tensiones con sus aliados. Los kurdos alertaron que no podrán luchar contra los turcos y seguir vigilando los prisioneros y familiares del autodenominado Estado Islámico. Aún queda por aclarar el papel de Rusia, aliada tanto de Al-Asad como de Erdogan. Unos oficiales kurdos sostuvieron que tropas rusas harán presencia en ciertas ciudades de la frontera norte de Siria, a raíz de un acuerdo que no se ha hecho público todavía.

Con AP y Reuters

 

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