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Lo que cambia en el Brexit de Johnson: Irlanda del Norte y la futura relación económica

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el primer ministro británico, Boris Johnson, se estrechan las manos durante una conferencia de prensa después de llegar a un acuerdo sobre el Brexit, al margen de la cumbre de líderes de la Unión Europea, en Bruselas, Bélgica, el 17 de octubre de 2019.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el primer ministro británico, Boris Johnson, se estrechan las manos durante una conferencia de prensa después de llegar a un acuerdo sobre el Brexit, al margen de la cumbre de líderes de la Unión Europea, en Bruselas, Bélgica, el 17 de octubre de 2019. Francois Lenoir / Reuters

Reino Unido y la UE alcanzaron un nuevo acuerdo de salida. Ahora el Parlamento británico y la Eurocámara deberán darle su visto bueno, pero, ¿en qué se diferencia este pacto del anterior, rechazado tres veces por los legisladores británicos?

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Bruselas y Londres alcanzaron este 17 de octubre un nuevo acuerdo sobre la salida del Reino Unido del bloque que, de ser aprobado por la Eurocámara y por el Parlamento británico en los próximos días, el Brexit se convertiría finalmente en una realidad el próximo 31 de octubre.

Pero, más allá del revuelo causado, la noticia anunciada este jueves parece un 'déjà vu', vivido ya en noviembre de 2018, cuando el Gobierno de la entonces primera ministra Theresa May anunció un pacto entre ambas partes tras casi dos años de negociaciones. Pero ese acuerdo no prosperó. En tres ocasiones distintas una mayoría de legisladores británicos rechazó la propuesta de la 'premier'.

Ahora son muchos los que se preguntan qué tiene el nuevo acuerdo de Johnson que no tenía el anterior y si finalmente podrá contar con el aval del Parlamento. Entonces, ¿qué cambió?

El primer ministro británico, Boris Johnson, llega para hablar en una conferencia de prensa durante la cumbre de líderes de la Unión Europea dominada por el Brexit, en Bruselas, Bélgica, el 17 de octubre de 2019.
El primer ministro británico, Boris Johnson, llega para hablar en una conferencia de prensa durante la cumbre de líderes de la Unión Europea dominada por el Brexit, en Bruselas, Bélgica, el 17 de octubre de 2019. Piroschka van de Wouw / Reuters

Una transformación sustancial en la relación entre Irlanda del Norte y la Unión Europea

Los principales cambios se produjeron en lo referente al controversial 'backstop' o salvaguarda irlandesa, un mecanismo introducido por Bruselas que prevé que Irlanda del Norte permaneciera indefinidamente en el mercado común, algo imposible de aceptar para gran parte de los diputados británicos. Pero a pesar de las dificultades en este punto, las tres partes implicadas (Londres, Dublín y Bruselas) alcanzaron un consenso.

El Gobierno británico aceptó que Irlanda del Norte permaneciera alineada con un conjunto limitado de reglas del mercado único de la Unión para evitar una frontera dura entre Irlanda del Norte (del Reino Unido) y la República de Irlanda (país de la Unión Europea).

La provincia británica se mantendría así dentro de ciertos parámetros comunitarios como la legislación sobre bienes, normas sanitarias para controles veterinarios, o el IVA, entre otros. Reino Unido también aceptó que haya un control aduanero entre la provincia británica y el resto del país y no entre las dos irlandas, una opción rechazada anteriormente de forma tajante por el Ejecutivo británico.

La frontera irlandesa, un obstáculo para la armonía del Brexit

Por su parte, la República de Irlanda renunció a la imposición de un 'backstop' que asegurara la permanencia de su vecino del norte en la Unión Aduanera de manera indefinida. Y a diferencia de ello, la continuidad del nuevo mecanismo deberá ser aprobado por el Parlamento de Irlanda del Norte antes de cumplirse cuatro años del inicio del Brexit, así como su continuidad por cuatro o ocho años más.

Sin embargo, se trata de un punto polémico, ya que la Asamblea irlandesa se encuentra disuelta desde tiempo atrás por inconformidades entre el Partido Unionista de Irlanda del Norte (DUP), aliado del Gobierno conservador de Johnson, y los republicanos del Sinn Féin.

A pesar de los avances, aún hay un gran obstáculo a superar. La líder del DUP, Arlene Foster, anunció que votará en contra del nuevo texto en el Parlamento. A pesar de ello, el Gobierno de Johnson asegura que esta vez puede reunir los apoyos necesarios. "No contemplamos la derrota", recalcó el ministro del Gabinete, Michael Gove.

Informe desde Bruselas: una transformación sustancial en la relación entre Irlanda del Norte y la UE

Cambios hacia una futura relación económica basada en el libre mercado

Pero no solo lo referente al 'backstop' se ha modificado, también hubo cambios sobre la 'Declaración política', un documento que pauta cómo sería la futura relación entre Reino Unido y el bloque, de forma en que ambos mantuvieran lazos cercanos y con ciertos beneficios comerciales mutuos.

Ahora, de ser refrendado el acuerdo de Johnson, ambas partes mantendrán una relación comercial basada en el libre comercio y la nueva 'Declaración política' "confirma la ambición de concluir un Tratado de Libre Comercio con cero aranceles y cuotas entre la UE y el Reino Unido, y establece que los compromisos sólidos en igualdad de condiciones que deberían garantizar una competencia abierta y justa", explica el bloque.

Más allá de estos cambios, la mayor parte de lo ya pactado por Theresa May se mantiene, entre esto, lo referente a la situación en la que quedarán los derechos de los ciudadanos europeos en Reino Unido, tanto para los que ya residían en la isla como para los que lleguen durante el periodo de transición, que se podría extender hasta finales de 2022.

Por el momento, todos los ojos están puestos en el Parlamento británico, donde se espera que los legisladores voten el acuerdo el próximo 19 de octubre. Johnson cuenta por el momento con el apoyo de unos 288 diputados de los 320 necesarios para pasar el proyecto. Si el Parlamento británico tumba una vez más el tratado, una ley impulsada por la oposición obligaría a Johnson a enviar el mismo sábado una carta a la UE solicitando una prórroga o la ruptura con el bloque.

Con EFE

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