Saltar al contenido principal

Turquía acepta "suspender" su ofensiva pero se rehúsa a abandonar Siria

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, habla durante una conferencia de prensa, acompañado del secretario de Estado, Mike Pompeo, en Ankara, Turquía, el 17 de octubre de 2019.
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, habla durante una conferencia de prensa, acompañado del secretario de Estado, Mike Pompeo, en Ankara, Turquía, el 17 de octubre de 2019. Huseyin Aldemir/ Reuters

La reunión de alto nivel entre la comitiva estadounidense y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan logró una pausa en la ofensiva en Siria. Los kurdos tienen ahora 120 horas para hacer efectiva su retirada. ¿Lo harán?

Anuncios

En Siria se vivirán 120 horas de tensa calma. Una que, temporalmente, depone las armas y baja la temperatura en uno de los países más inestables de Medio Oriente. Turquía acordó este jueves 17 de octubre detener su ofensiva en el noreste del país árabe durante cinco días para detener las hostilidades y permitir la retirada de las milicias kurdas Unidades de Protección del Pueblo (YPG), de una "zona segura" que quiere tratar de establecer Ankara, a lo largo de su frontera con Siria.

El pacto convenido, dirigido a apaciguar el escenario volátil donde dos enemigos de antaño se enfrentan en una zona de amplia disputa en Siria, en guerra civil desde hace ocho años, enfrentó serios contratiempos. Sin embargo, evitó de momento, no solo una tensión diplomática más severa entre EE. UU. y Turquía, sino que la zona, inestable históricamente, se mantenga bajo cierto control.

De forma temporal, este acuerdo le otorgó a Erdogan varias concesiones: la retirada, aún en espera, de quienes considera un grupo terrorista y el fin de las amenazas de sanciones económicas por parte de Estados Unidos.

El vicepresidente de Estado Unidos, Mike Pence, afirmó que Washington no impondrá nuevas sanciones económicas a Turquía y que una vez el Gobierno turco haya cumplido con su compromiso de permitir la retirada kurda, eliminarían las sanciones que se alcanzaron a ejecutar.

Con el pacto se lograrían los objetivos principales que Turquía anunció cuando lanzó la ofensiva hace ocho días: el control de una franja de la frontera con Siria de más de 30 kilómetros de longitud, sin la presencia de las milicias kurdas que Ankara considera "terroristas". Con esto, Erdogan tendría un territorio despejado para reubicar a unos 3,5 millones de refugiados sirios que acoge en este momento en su país.

Después de cerca de cuatro horas de negociaciones en Ankara este 17 de octubre para las que viajaron el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence y el secretario de Estado, Mike Pompeo, Turquía dijo que "obtuvimos lo que queríamos". Mientras, Pence aseguró que el pacto convenido "salvaría millones" de vidas, en una especie de guiño a los kurdos, sus antiguos aliados en la batalla contra el Estado Islámico.

"Es un gran día para Estados Unidos, es un gran día para Turquía", dijo a buen tono el presidente Donald Trump. "Es un gran día para los kurdos, es un gran día para la civilización", agregó el mandatario republicano que ha sido ampliamente criticado por haberle dado luz verde a la ofensiva turca, allanando su entrada al noreste del país al retirar las tropas estadounidenses. Su homólogo turco agregó en Twitter, que confía en que los esfuerzos conjuntos con Estados Unidos promoverán la paz y la estabilidad en la región.

Informe desde Estambul: el "alto al fuego" fue pactado por cinco días

¿Qué destino próximo se prevé para los kurdos en este acuerdo?

El canciller turco, Mevlut Cavusoglu, describió esta tregua como una pausa, únicamente para permitir que los combatientes kurdos se retiren. "Cuando los elementos terroristas abandonen por completo la zona segura, podremos detener la operación", aseguró. Pero el funcionario se negó a llamar el acuerdo como un "alto el fuego", diciendo que este cese solo podía ser acordado entre partes legítimas y no con los kurdos.

En contraste, Pence aseguró que "hoy, Estados Unidos y Turquía acordaron un alto el fuego en Siria". El vicepresidente señaló que Washington ya había estado en contacto con las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) integradas por kurdos, que habían acordado retirarse y que ya lo estaban haciendo. El alto funcionario dijo, en línea con Cavusoglu, que "las fuerzas turcas harán una pausa en la operación ‘Fuente de Paz’ para permitir la retirada de las YPG de la zona segura durante 120 horas". De este modo, continuó Pence, "todas las operaciones militares de la operación se detendrán por completo al finalizar la retirada".

El ministro de exteriores turco dijo que los combatientes kurdos también se verían obligados a renunciar a su armamento pesado y que, en adición, sus posiciones serían destruidas. Sin embargo, la posición kurda aún no es clara. Aldar Xelil, un destacado político kurdo-sirio dijo que los kurdos pronto emitirán una declaración. Pero este grupo ya ha rechazado la zona segura turca en el pasado, temiendo que, en esta porción de territorio, Turquía emprenda una limpieza étnica en contra de esta población.

De momento, Xelil dijo en la televisión 'Al Arabiya' de Dubái que seguirían el alto el fuego, pero se defenderían. Esto deja el prolongado y recrudecido conflicto entre turcos y kurdos en el limbo.

Algunos kurdos como Mohammed Ali reaccionaron positivamente pero con cautela. Desde el campo de refugiados de Bardarash en Irak, hasta donde han llegado más de 800 kurdos huyendo, aseguró que "estoy muy feliz con el alto el fuego. Espero que todos los ciudadanos regresen al país. Por el momento no volveré hasta que se establezca la seguridad en Siria, luego volveremos''.

Pence también aseveró que una vez la pausa de la ofensiva se volviera permanente, Washington continuaría con sus propios planes para retirar toda su fuerza militar del norte de Siria, que estuvo allí luchando mano a mano con los kurdos contra el grupo Estado Islámico, dejando en el limbo a la población kurda más frágil, aquella no combatiente, ya que Turquía no tiene intenciones de abandonar el país. Aunque la declaración conjunta señala que Washington y Ankara cooperarán en el manejo de combatientes del Estado Islámico y miembros de la familia recluidos en prisiones y campamentos, pues constituyen una importante preocupación internacional.

Ocho días de ofensiva: otra crisis humanitaria en Siria y el repudio contra Trump y Erdogan

Durante más de una semana de incesantes ataques, después de que el humo y el fuego se disiparon, se constató la tragedia humanitaria: 72 civiles murieron y 300.000 huyeron, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Entre tanto, aún no se sabe cuántos prisioneros del grupo Estado Islámico que se hallaban en cárceles kurdas, terminaron prófugos.

familias desplazadas, que huyeron de la violencia después de la ofensiva turca contra Siria, llegan a un campo de refugiados en Bardarash, en las afueras de Dohuk, Irak, 17 de octubre de 2019.
familias desplazadas, que huyeron de la violencia después de la ofensiva turca contra Siria, llegan a un campo de refugiados en Bardarash, en las afueras de Dohuk, Irak, 17 de octubre de 2019. Ari Jalal / Reuters

Este escenario provocó una vorágine política en Washington. Trump fue acusado por demócratas y republicanos de haber dado luz verde a Erdogan para atacar Siria al retirar sus tropas el pasado 9 de octubre, abandonando a su suerte a los kurdos, quienes fueron su fuerza de choque en su lucha contra los extremistas.

Ahora que Trump rebajó de a poco las presiones que lo ahogaban en casa, deberá sortear la ira de la oposición, que lo acusó de no tener un plan de acción concreto ni una política estructurada en Medio Oriente, una región en la que Estados Unidos ha mantenido una amplia influencia.

 

Combatientes rebeldes sirios respaldados por Turquía conducen un camión para cruzar a Siria, cerca de la ciudad fronteriza de Akcakale en la provincia de Sanliurfa, Turquía, el 17 de octubre de 2019.
Combatientes rebeldes sirios respaldados por Turquía conducen un camión para cruzar a Siria, cerca de la ciudad fronteriza de Akcakale en la provincia de Sanliurfa, Turquía, el 17 de octubre de 2019. Murad Sezer / Reuters

 

Pero la retirada estadounidense también deja a sus adversarios Rusia e Irán en una posición mucho más conveniente en Siria. Según Reuters, los kurdos respondieron al anuncio de Estados Unidos modificando su lealtad; invitando a las fuerzas del régimen de Bashar al-Asad, respaldado por Moscú y Teherán, a pueblos y ciudades en las áreas que controlan.

Ahora es probable que en medio de este "polvorín" se presenten fricciones a lo largo de los bordes de la nueva zona segura reclamada por Turquía y dentro de ella, en lugares donde todas las fuerzas involucradas avanzaron en los ocho días de confrontación.

Con EFE y Reuters

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.