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Indígenas y cocaleros, divididos ante Evo Morales

Los indígenas, un bastión electoral de Evo Morales acuden divididos al próximo proceso comicial
Los indígenas, un bastión electoral de Evo Morales acuden divididos al próximo proceso comicial France 24

Después del conflicto del Tipnis los indígenas quedaron divididos entre los que apoyan y los que rechazan a Evo Morales. El caso de los cocaleros es parecido: quedaron fracturados desde que Morales aprobó la Ley de la Coca en favor del Chapare.

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En Bolivia, los indígenas están divididos entre los que apoyan al presidente Evo Morales y los que rompieron su relación con el Gobierno. Esto ocurre tanto en tierras altas, donde habitan los aymaras y los quechuas, y en tierras bajas, donde se ubican las otras 34 nacionalidades nativas reconocidas por la Constitución.

Lo propio ocurre con los productores de coca, que en la primera etapa del Gobierno de Morales respaldaban en bloque las políticas del mandatario, pero en la actualidad están confrontados en dos bandos. Los cocaleros son también indígenas.

Un día antes de asumir el mando constitucional, el 21 de enero de 2006, Morales fue ungido como líder de los pueblos indígenas de Bolivia y de América en una ceremonia ancestral cargada de simbolismo en las ruinas de Tiwanacu.

Una vez en el poder, impulsó una nueva Constitución en la que amplió los derechos de los pueblos indígenas y reconoció las 36 nacionalidades. En paralelo, el Gobierno impulsó la enseñanza de los idiomas nativos en las escuelas y la administración pública.

En declaraciones a France 24, el canciller de Bolivia, el quechua Diego Pary, destacó que Morales, en su condición de líder de los pueblos indígenas de la región, "ha encabezado en el mundo la promoción de los derechos de los pueblos indígenas".

Diego Pary, canciller boliviano, ha sido la imagen indígena del Gobierno de Evo Morales en el exterior
Diego Pary, canciller boliviano, ha sido la imagen indígena del Gobierno de Evo Morales en el exterior France 24

Recuerda que se ha logrado la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en la OEA y que se ha incorporado a la Constitución la Declaración Universal de los derechos de los pueblos indígenas de la ONU, instrumento que, además, se ha convertido en ley de cumplimiento obligatorio.

El Tipnis marca un antes y un después

Pero, los más de 13 años en el poder desgastaron la relación y terminaron por fracturar al movimiento indígena. El punto culminante de esta fractura fue la marcha en 2011 de los habitantes del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) que se opusieron a la construcción de una carretera por mitad de esa reserva natural. En su afán de llegar a La Paz con su protesta, los indígenas fueron reprimidos en un punto denominado Chaparina.

Líderes indígenas, dirigentes de clase media e incluso algunos cuadros del oficialismo rompieron con el Gobierno y se convirtieron en los más duros opositores poniendo en duda que el de Morales sea un gobierno indígena y ecologista porque la consulta que los pueblos indígenas reclamaban para avalar la construcción de la carretera había sido tardía y manipulada.

Tras esos hechos, las organizaciones indígenas fueron tomadas por dirigentes afines al oficialismo y los dirigentes que rompieron terminaron conformando otras organizaciones. Ahí radica la división que existe hasta la actualidad.

El dirigente de los campesinos contrarios a Morales, Felipe Quispe, afirmó a France 24 que los indígenas son perseguidos por el Gobierno, por lo que la organización que dirige no puede ni siquiera conseguir personería jurídica.

"Nosotros, con mucho respeto, hemos visto su rostro, porque su rostro también es nuestro rostro, su nariz ligeramente curvada es pues de nuestra raza aymara, pero desgraciadamente nos habíamos equivocado, había sido nuestro verdugo", lamenta Quispe, un exguerrillero que fue compañero de lucha del ahora vicepresidente Álvaro García Linera.

Cocaleros del Chapare y cocaleros de los Yungas

Algo parecido ocurrió con los cocaleros, aunque por motivos diferentes. Evo Morales, además de ser presidente del país, es el máximo dirigente de los cocaleros del Chapare, del departamento de Cochabamba, por lo que los productores de coca de los Yungas, del departamento de La Paz, lo acusan de favorecer únicamente a su sector.

La mayor parte de la coca de Los Yungas era legal y estaba destinada a usos tradicionales. A la inversa, la mayor parte de la coca del Chapare era ilegal y, según Naciones Unidas, más del 90% de esa producción no pasaba por los mercados tradicionales.

En marzo de 2017, Morales aprobó la controvertida Ley de la Coca, que legaliza los cultivos del Chapare, lo que fue rechazado por los cocaleros de los Yungas. Ellos consideran que son los verdaderos productores de la coca tradicional por lo que pedían la ampliación de sus parcelas, en cambio, sostienen que la producción del chapare va al narcotráfico.

Tras este hito, se desató una fuerte pugna de los cocaleros de Yungas en contra del gobierno de Morales, que ha derivado en el encarcelamiento de sus dos principales dirigentes, Franclin Gutiérrez y Sergio Pampa, acusados de delitos que ellos niegan.

Miles de cocaleros de la región de Yungas marcharon por las calles de La Paz protestando contra el Gobierno del presidente boliviano Evo Morales y exigiendo su renuncia, el 3 de septiembre de 2018.
Miles de cocaleros de la región de Yungas marcharon por las calles de La Paz protestando contra el Gobierno del presidente boliviano Evo Morales y exigiendo su renuncia, el 3 de septiembre de 2018. Aizar Raldes / AFP

El dirigente cocalero yungueño, Teodomiro Meneses, explica a France 24 que "al inicio del Gobierno de Evo Morales todo estaba bien, porque el discurso era que iba a exportar y a industrializar la coca, pero ha dado el favoritismo a su sector y no al sector originario ancestral de los Yungas".

Tanto Quispe como Meneses aseguran que los presos son muchos más y que todos ellos son perseguidos del gobierno de Evo Morales.

El canciller Pary, que es el rostro indígena del Gobierno de Morales en el mundo, minimiza la división y asegura que las organizaciones "están completamente unidas".

"Se intenta generar en algunos lugares un nivel de paralelismo, pero ello no ha logrado dividir a los pueblos, los pueblos se mantienen unidos", señala.

¿Qué tan indígena es Bolivia?

Cuando Evo Morales llegó al poder y aprobó toda una base jurídica a favor de los indígenas, lo hizo en concordancia con el censo del 2001, en el que el 62% de la población declaró que pertenecía a un pueblo originario.

Sin embargo, una década después, en el censo de 2012, el 58% de la población declaró que no pertenece a ningún pueblo indígena, lo que querría decir que solo el 42% de la población se autoidentifica como indígena.

Más allá de los porcentajes, el debate indígena sigue siendo central en la política boliviana y las elecciones de este 20 de octubre, en las que Evo Morales busca un cuarto mandato, serán un termómetro más del protagonismo o el declive de los indígenas en el poder; aunque los candidatos aseguran que no retrocederán en los avances logrados en cuanto a inclusión social.

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