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Irak: siguen las protestas y aumenta la presión sobre el primer ministro

Los manifestantes se refugian cuando las fuerzas de seguridad iraquíes dispararon gases lacrimógenos en el puente Al Jumhuriya durante una protesta contra el gobierno en Bagdad, Irak, el 30 de octubre de 2019.
Los manifestantes se refugian cuando las fuerzas de seguridad iraquíes dispararon gases lacrimógenos en el puente Al Jumhuriya durante una protesta contra el gobierno en Bagdad, Irak, el 30 de octubre de 2019. Thaier Al-Sudani / Reuters

Miles de manifestantes tomaron las calles del país por sexto día consecutivo para protestar contra la corrupción y el desempleo. Las movilizaciones, que comenzaron el 1 de octubre, se saldan ya con 240 muertos y 8.000 heridos.

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La población iraquí continuó manifestando su indignación en otra jornada de protestas en diferentes puntos del país, pese a que el primer ministro, Adel Abdul Mahdi, ha abierto la puerta a su dimisión y las dos principales fuerzas políticas se han aliado en su contra.

El primer ministro -que gobierna con los votos de Moqtada al Sadr, el clérigo chiíta líder del principal partido del Parlamento, Sairún- recordó el martes que hay dos vías para formar un nuevo Gobierno: una es retirar el apoyo a Ejecutivo en el Parlamento y otra es convocar elecciones en un plazo de 60 días.

Sin embargo, al Sadr ha advertido que “una no renuncia” del primer ministro “no evitará el derramamiento de sangre” y “hará de Irak otra Siria y Yemen”. También ha exigido a Abdul Mahdi que convoque elecciones anticipadas. Los políticos más poderosos del país parecen negar su apoyo al mandatario.

La plaza Tahrir y sus alrededores han congregado a miles de manifestantes

La plaza Tahrir, en Bagdad, se ha convertido en el punto central de las protestas. Allí, miles de iraquíes se volvieron a congregar en un ambiente inicialmente festivo. Decenas de voluntarios prepararon y repartieron comida y bebida entre los asistentes.

Varios conductores de tuk tuk ayudaron al reparto de víveres y a transportar a los heridos: “Enviamos todo tipo de cosas a los manifestantes que están en primera línea de las protestas, aquellos cercanos a las fuerzas de seguridad que conducen a la zona verde. Les enviamos todo tipo de cosas, comida y agua”.

Los manifestantes iraquíes se reúnen durante las protestas en curso en la plaza Tahrir, en el centro de Bagdad, Iraq, el 30 de octubre de 2019.
Los manifestantes iraquíes se reúnen durante las protestas en curso en la plaza Tahrir, en el centro de Bagdad, Iraq, el 30 de octubre de 2019. Ahmed Jalil / EFE

Además, debido a la oleada de violencia y a la represión de las fuerzas de seguridad iraquíes contra los manifestantes, se levantaron carpas en el centro de la capital, donde médicos voluntarios asisten a los heridos en las protestas.

“Hemos formados grupos médicos en este campamento. Nos reunimos en esta tienda de campaña para tratar a los manifestantes afectados por los gases lacrimógenos. Hay muchas personas que se han unido y han donado medicinas”, explicó Ahmed, doctor voluntario.

Aumenta el número de muertos y heridos

El número de muertos durante la última semana se eleva ya a un centenar y hay más de 5.000 heridos, según la Comisión de Derechos Humanos de Irak. La mayoría de las víctimas son consecuencia de los choques entre los manifestantes y guardias de seguridad de sedes de partidos políticos, así como por el excesivo uso de la fuerza.

Pese a que la jornada comenzó con un ambiente festivo en las calles, las protestas callejeras dieron un giro violento al anochecer cuando un grupo de manifestantes intentaron cruzar el puente de Al Yumhuriya, que conecta el centro de Bagdad con la protegida Zona Verde, donde se encuentran embajadas, edificios gubernamentales y el Parlamento iraquí.

Los manifestantes intentan sacar un bote de gas lacrimógeno durante una protesta contra el gobierno en Bagdad, Irak, 30 de octubre de 2019.
Los manifestantes intentan sacar un bote de gas lacrimógeno durante una protesta contra el gobierno en Bagdad, Irak, 30 de octubre de 2019. Thaier Al-Sudani / Reuters

Fue entonces cuando las fuerzas de seguridad y la policía reprimieron a los manifestantes con gases lacrimógenos, porras y piedras. Dos personas han muerto por los disparos de latas de gas lacrimógeno directamente a la cabeza de los congregados. Además, los gases han dejado más de 30 heridos por asfixia.

Mayor participación de mujeres y familias con niños

La presencia de las mujeres en las protestas es cada vez mayor, así como familias con niños que han querido acercarse a la plaza Tahrir para mostrar su apoyo a los jóvenes manifestantes, que siguen siendo mayoría. Muchos de ellos han levantado tiendas improvisadas donde han acampado durante la noche.

Un manifestante con una máscara médica se sienta en una tienda de campaña durante las protestas antigubernamentales en Bagdad, Irak, 30 de octubre de 2019.
Un manifestante con una máscara médica se sienta en una tienda de campaña durante las protestas antigubernamentales en Bagdad, Irak, 30 de octubre de 2019. Khalid al-Mousily / Reuters

“¿Hasta cuándo nos quedaremos así? Somos una nación que ama la vida y nuestro país es rico, pero nos están robando. Nos mantendremos firmes, hombres y mujeres. Somos valientes, nos vamos a quedar aquí. No nos vamos a retirar”, reclamó una joven manifestante envuelta en la bandera iraquí.

En la caótica plaza, varios barberos brindaron sus servicios de forma voluntaria a los congregados. “Nos vamos a quedar aquí junto a los jóvenes manifestantes, ofreciendo nuestros servicios de forma gratuita”, dijo Najam Ashour. Mientras que miles de hombres y mujeres pasearon alrededor de la plaza hondeando banderas nacionales y pancartas con lemas contra la corrupción y el desempleo.

Varias bandas musicales tocaron canciones nacionales en el centro de la plaza. Los cánticos populares se mezclaron con consignas como “deben cambiar todos los responsables porque son ladrones”. Los manifestantes acudieron el miércoles 30 de octubre a la plaza esperando la renuncia del primer ministro de Irak, Adel Abdul Mahdi, quien parece haber perdido el apoyo de sus aliados en el Gobierno.

Los barberos iraquíes afeitan la cabeza de los manifestantes durante las protestas en curso en la plaza Tahrir, en el centro de Bagdad, Iraq, el 30 de octubre de 2019.
Los barberos iraquíes afeitan la cabeza de los manifestantes durante las protestas en curso en la plaza Tahrir, en el centro de Bagdad, Iraq, el 30 de octubre de 2019. Ahmed Jalil / EFE

Los manifestantes hicieron caso omiso a los posibles planes de reforma del Gobierno y piden una nueva constitución, una nueva ley electoral y renuncias masivas del Ejecutivo, al que consideran corrupto. “Todos deberían renunciar y deberíamos tener un Gobierno nacional de salvación”, protestó Alaa Khdeir, de 63 años.

El Parlamento aprobó el lunes 28 de octubre una serie de medidas que incluyen salarios reducidos para los funcionarios, pero los manifestantes no se conforman con esas reformas y planean seguir saliendo a las calles de Irak.

Si bien la partida del primer ministro sería vista como una “victoria” para los manifestantes, “daría un descanso a las protestas, pero no las rompería”, explica Maria Fantappie, analista del Iraq International Crisis Group. “Incluso una elección con la misma ley electoral traería las mismas cifras al Parlamento y el mismo proceso que el año pasado en la elección del primer ministro”, añade Fantappie.

Las manifestaciones se replicaron en diferentes localidades iraquíes

Las protestas tuvieron lugar en otras cinco provincias, principalmente en el corazón musulmán chiíta del sur. Alrededor de 800 personas se reunieron en la ciudad santa chiíta de Najaf, 500 en Diwaniya y más de 1.500 en Nassiriya, donde al menos 51 personas resultaron heridas durante la noche cuando las fuerzas de seguridad abrieron fuego para dispersar las protestas

Más de 2.000 personas se reunieron en Basora, rica en petróleo, en el extremo sur, donde las operaciones se detuvieron por completo en el puerto de productos básicos de Umm Qasr después de que los manifestantes bloquearon su entrada el día anterior, según dijeron funcionarios del puerto.

En la provincia oriental de Diyala, que limita con Irán, 800 manifestantes se reunieron en su capital, Baquba, y prendieron fuego a las fotos del difunto ayatolá Ruhollah Khomeini, quien dirigió la Revolución Islámica de Irán en 1979.

Con Reuters y EFE

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