Saltar al contenido principal
Reporteros

Laos, la maldición del oro azul

En esta edición de Reporteros de France 24 nos trasladamos a Laos, un país pequeño ubicado en el sudeste de Asia, donde el 23 de julio de 2018 el derrumbe de una represa hidroeléctrica provocó una de las mayores tragedias en la historia de esa nación. Transcurrido más de un año de aquella situación el tema de las represas sigue siendo tabú para el Gobierno, pero muchas organizaciones ambientalistas siguen advirtiendo sobre los riesgos que corren las poblaciones debajo de estas.

Anuncios

La comunidad internacional se conmocionó en julio de 2018. En aquel entonces el derrumbe de una presa ubicada en el río Mekong acabó con al menos seis poblados establecidos en sus orillas. Según las informaciones oficiales la tragedia causó la muerte de 29 personas y unas 1.000 quedaron desaparecidas.

En Laos, un país cuyo Gobierno mantiene un corte socialista marxista, se adelanta un programa de construcción de represas a lo largo de su principal recurso, el agua de los ríos. Previo al derrumbe de julio, muchos fueron los activistas que advirtieron sobre la situación.

“Al gobierno no le gustó para nada que publicara información sobre las represas… Cuando pasó el desastre de Attapeu, fui inmediatamente al sitio. Fue terrible, había cientos de afectados, de desaparecidos. La gente sobrevivía en condiciones extremadamente difíciles. No había comunicación y muy poca ayuda, publiqué esas informaciones en las redes sociales y la policía secreta me empezó a perseguir”, dijo un activista que se encuentra en el exilio.

Decenas de Lugareños a empezar de cero

Tras conocerse sobre la tragedia el Gobierno envió rápidamente ayuda. Cerca de unas 7.000 personas fueron distribuidas en una serie de campos de atención que estarían en la zona de manera temporal. No obstante, muchos han regresado a sus hogares, donde la destrucción y la precariedad es el común denominador.

“Lo perdí todo, todo quedó inundado, lo perdí todo menos la vida. Pero mi arrozal, mis reservas, mi dinero ¡todo desapareció! Apenas si tenemos para comer. ¿Cómo hago con mis hijos? En el campo, hay un aviso que dice provisional, pero lo temporal lleva meses, no podía esperar más”, dijo uno de los lugareños afectados.

La ola, de unos 5.000.000 de metros cúbicos de agua con lodo, tomó por sorpresa a los habitantes de las zonas aledañas. Estas vivían de la cosecha del arroz, una labor que ya no practican los lugareños. Igual situación ocurrió con la pesca, lo cual ha generado que el hambre sea una de las mayores preocupaciones de los que intentan rehacer su vida en las ruinas de la tragedia.

“La tierra está acabada, ya no se puede sembrar nada, nada crece en todo ese fango. No sé si algún día podré arar de nuevo mi tierra. Quisiéramos que el gobierno nos ayudara, aunque sea un poquito, sólo para sobrevivir, para alimentar a nuestros hijos”, dijo un campesino de la zona.

La construcción de represas, una latente preocupación

A pesar de lo ocurrido, el Gobierno de Laos sigue otorgando permisos para la construcción de represas. En algunas zonas se observa la presencia de empresas chinas que llevan adelante los proyectos, algo que denuncian los habitantes de esa parte del país.

“Las próximas generaciones no tendrán nada para pescar en los ríos ni tampoco nada para cultivar en los arrozales. Se acabó, en su lugar, sólo hay inversionistas extranjeros. El partido nos habla todo el día de protección del medio ambiente, pero, en realidad, ocurre todo lo contrario, ¡En todas partes!”, expresó Vong, un pescador de la zona.

Se estima que para el año 2020 sean más de 100 las levantadas sobre este cauce de agua y sus afluentes.

Mientras la asistencia necesaria llega, los pobladores de esta zona de Laos no pierden la esperanza. Su espíritu de resiliencia se mantiene elevado con la finalidad de dejarle una tierra próspera a las nuevas generaciones.

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.