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Comienzan las elecciones en Canadá con Justin Trudeau en horas bajas

El líder liberal Justin Trudeau y el líder conservador Andrew Scheer participan en el debate de los líderes federales en francés en Gatineau, Quebec, Canadá, el 10 de octubre de 2019.
El líder liberal Justin Trudeau y el líder conservador Andrew Scheer participan en el debate de los líderes federales en francés en Gatineau, Quebec, Canadá, el 10 de octubre de 2019. Adrian Wyld / Reuters

Las encuestas reflejan un empate técnico entre conservadores y liberales, algo que hace que seguramente ninguno alcance la mayoría necesaria de 338 diputados, por lo que las coaliciones post-electorales serán claves.

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Justin Trudeau afronta unas elecciones que verificarán hasta qué nivel su pérdida de popularidad le ha afectado. El carismático líder canadiense atraviesa su peor momento tras haberse visto involucrado en dos escándalos en el último año. Algo que los conservadores han capitalizado e hizo que se disparasen en la intención de voto para este lunes 21 de octubre.

Los comicios canadienses se presentan como los más igualados en décadas, ya que ninguno de los dos principales partidos obtendrá una mayoría clara en el parlamento de Ottawa. Justin Trudeau, según sondeos, cuenta con el 31,9 % de los votos y el conservador Andrew Scheer con el 31,8 %.

La campaña electoral se presentó durante estas semanas como una batalla entre los dos perfiles de Canadá. Trudeau exporta una imagen luminosa de político preparado y progresista, mientras Scheer explota su faceta de padre de familia corriente canadiense que pretende llegar a final de mes y quiere que los impuestos se reduzcan.

Scheer ha protagonizado una campaña electoral muy brusca contra el mandatario canadiense y sus políticas reformistas y progresistas. De carrera política, Scheer ya fue presidente de la Cámara de los Comunes canadiense entre 2011 y 2015, durante el segundo mandato del conservador Stephen Harper.

"Ni siquiera puede recordar cuántas veces se pintó la cara de negro, porque el hecho es que siempre lleva una máscara", dijo Scheer durante la campaña. "Señor Trudeau, usted es un farsante, un fraude y no merece gobernar este país", agregó.

El líder conservador es contrario al impuesto a las emisiones de carbono aplicado por Trudeau, tiene una clara convicción católica y rechaza tajantemente que el aborto sea legal. Además de eso, se posiciona contra la aplicación de la eutanasia aprobada por el actual primer ministro. También, apuesta por una bajada notable de impuestos.

Trudeau atraviesa su peor momento en popularidad

Nadie vaticinaba hace un año que Trudeau pudiera ser el primer mandatario canadiense con mayoría absoluta que fuese depuesto tras su primer mandato desde la década de 1930. Pero los escándalos acorralaron al primer ministro durante su precampaña y campaña electoral y le pueden pasar factura en los comicios.

El primer escándalo en torno a la figura del líder liberal llegó con su involucración en una trama de corrupción en una empresa de construcción canadiense. En teoría, Trudeau presionó a la fiscal general para que no investigara a esta empresa.

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El caso salió a la luz a principios de febrero cuando el diario ‘The Globe and Mail’ informó que “la oficina del primer ministro” ejerció presiones “inapropiadas” durante meses sobre Jody Wilson-Raybould, hasta unos días antes fiscal general y ministra de Justicia, para que la firma de ingeniería SNC-Lavalin no fuera procesada por pagar sobornos por valor de 31,7 millones de dólares al dictador libio Saadi Gadafi.

Lo siguiente en minar más la confianza de su electorado fue la publicación de fotografías y videos suyos en los que tenía la cara pintada de negro y portaba un turbante. Las imágenes eran del año 2001 y aunque el primer ministro argumentó que se trataba de una fiesta y pidió disculpas por ello, las acusaciones de racismo le han perseguido desde agosto.

Un faro mundial para el liberalismo que quizá necesite una coalición

Trudeau reafirmó al liberalismo en 2015 después de casi 10 años de gobierno del Partido Conservador en Canadá, pero es uno de los pocos líderes progresistas que quedan en el mundo con este perfil.

Es visto como un faro para los liberales en la era de Trump y uno de los pocos líderes a nivel global que le desafió. Sintiendo esto, hasta el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, le brindó un apoyo sin precedentes de cara a las elecciones generales.

Pero para seguir al mando de su país probablemente tendrá que pactar con la izquierda canadiense, algo a lo que no están muy acostumbrados los partidos del país norteamericano. El Nuevo Partido Democrático (NPD) ha sabido capitalizar el descontento progresista hacia la figura de Trudeau y las encuestas le vaticinan unos 34 escaños que serían clave para alcanzar la mayoría absoluta.

El líder de esta formación, que es el primer candidato indígena de la historia de Canadá, ya confirmó que harán todo lo posible para evitar que un conservador llegue al poder. Por lo tanto, no tienen problemas en ceder sus escaños al actual primer ministro.

Esto aterroriza a Scheer que teme que, aunque gane las elecciones por minoría, no pueda gobernar. De hecho, reiteró en más de una ocasión que si el Partido Conservador gana sin mayoría las elecciones, “sería amoral” que Trudeau intentase formar Gobierno con la izquierda y que “lo normal sería que dimitiese”. Esto no es así, ya que al presidente lo eligen una mayoría de diputados de la Cámara de los Comunes, no la ciudadanía de forma directa.

Informe desde Montreal: Comienzan las elecciones en Canadá más igualadas de los últimos años

Con AP, Reuters y EFE

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