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Las acusaciones sobre corrupción brillaron en el segundo debate electoral en Argentina

Los seis candidatos a la Presidencia de Argentina durante el segundo debate televisado en la Universidad de Buenos Aires, el 20 de octubre de 2019.
Los seis candidatos a la Presidencia de Argentina durante el segundo debate televisado en la Universidad de Buenos Aires, el 20 de octubre de 2019. Juan Ignacio Roncorini / EFE

Los principales candidatos, el presidente Mauricio Macri y el favorito según las encuestas, Alberto Fernández, aprovecharon el debate para lanzar constantes dardos sobre corrupción.

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El segundo debate presidencial en Argentina tuvo lugar en la Universidad de Buenos Aires y, en el mismo, participaron los candidatos Alberto Fernández (Frente de Todos), que según diferentes sondeos aventajaría entre 16,29 y 22,5 puntos a favor respecto a Mauricio Macri (Juntos por el Cambio), actual presidente.

También participaron los presidenciables, después de superar el 1,2% mínimo exigido en las primarias, Roberto Lavagna, de Consenso Federal, Nicolás Del Caño, del Frente de Izquierda, Juan José Gómez Centurión, de NOS, y José Luis Espert, de Frente Despertar.

Este fue el segundo de los debates obligatorios por ley, después del primero, celebrado el pasado 13 de octubre, en la Universidad del Litoral, en Santa Fe.

Las elecciones generales se celebrarán el próximo 27 de octubre.

El primer minuto de presentación mostró lo que iba a ser el debate

El turno de presentación sirvió para que los candidatos mostrarán cuál iba a ser la línea a seguir en el debate: Alberto Fernández hizo referencia a la falta de separación de poderes de Mauricio Macri, acusándolo de favorecer a su hermano con decretos.

Por su parte, el actual presidente mostró comprensión por el enojo de la población con la situación económica aunque aseguró que venía un futuro mejor, después de haber sentado las bases para el cambio. También, como insistió en el debate, habló de Fernández constantemente refiriéndose a "ellos", incluyendo a la candidata a vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Por su parte, Roberto Lavagna y Nicolás del Caño hicieron referencia a Chile y sus protestas y cómo esa situación podría repetirse en Argentina si no se solucionan los problemas económicos.

Por último, el exmilitar Juan José Gómez Centurión habló de "recuperar a Argentina del fracaso", mientras que José luis Espert aseguró que venía a "desenmascarar al sistema".

La seguridad, uno de los problemas que más preocupa a los argentinos

En su turno, Alberto Fernández aprovechó para reivindicar su condición de abogado y profesor de la Universidad de Buenos Aires, sede del debate. El candidato explicó que "la inseguridad está vinculada a la desigualdad" y propuso crear un Consejo de Seguridad para que sea un tema de Estado.

Por su parte, el presidente Macri vinculó a Alberto Fernández con grupos criminales, narcotraficantes y barras bravas y se comprometió a "cuidar a los que nos cuidan", en referencia a las fuerzas de seguridad. También reivindicó haber bajado un 30% los homicidios durante su gobierno.

El cruce de datos entre los favoritos a la Presidencia fue una constante.

En esta cuestión, y como en las demás, Lavagna se mostró en el centro y aseguró que "ni gatillo fácil ni mano dura" y apostó por la prevención en la relación entre ciudadanía y cuerpos policiales.

Nicolás del Caño criticó la existencia de fuerzas de seguridad que fueron partícipes del genocidio y la falta de respeto por los derechos humanos en el país. También apostó "por más escuelas y empleo, en lugar de cárceles", acusó a las cúpulas policiales de estar rodeadas de corrupción y reivindicó la legalización de la marihuana para acabar con el narcotráfico.

En esta cuestión, Gómez Centurión y Espert coincidieron en un endurecimiento contra la seguridad y el narcotráfico, además de dirigir su discurso contra los "piqueteros", que durante las huelgas llevan acciones de boicot.

Los favoritos se reprocharon la corrupción en el turno de empleo, producción e infraestructura

Mauricio Macri reivindicó la modernización del país durante su legislatura, con una renovación de las infraestructuras y un aumento de las exportaciones. Además, acusó a los Fernández de que cuando gobiernan "se creen los dueños de la plata de los argentinos".

Fernández le acusó de haber llevado al país a la tasa de desempleo más alta en 13 años y declaró que no le importaba el empleo, como demostraba el hecho de haber "uberizado la economía", donde el empleador se quita obligaciones y el que trabaja las pierde. También aseguró que es el trabajo seguro el que garantiza la paz social. Además, aprovechó este tema para atacar al presidente y cómo este benefició a sus amigos de empresas energéticas, así como los negocios de su padre con obra pública.

Con esta última referencia el debate aumentó la tensión y Macri le recriminó usar a su padre ya fallecido para pasar al contraataque y acusar a Fernández de que cómo pudo ser que nunca viera nada de la corrupción del gobierno de los Kirchner. Fernández le respondió que se fue cuando vio la corrupción, que nunca le juzgaron y que "le podría dar clases de decencia".

Roberto Lavagna hizo referencia a que hace falta una economía en circulación para poder recuperar el empleo e infraestructura porque "es desde el crecimiento como llega la estabilidad".

Nicolás del Caño acusó al resto de no saber qué significa sufrir cuando una familia pierde el empleo. Criticó los acuerdos con el FMI, reivindicó una banca nacional y un plan de obra pública centrado en viviendas, hospitales y escuelas. También hizo un llamado a recuperar los sindicatos de los traidores.

Gómez Centurión criticó a los dos principales candidatos: a Fernández por santificar al Estado y a Macri otros por santificar al mercado.

Espert criticó el sindicalismo y acusó al actual sistema laboral "de estar basado en la 'carta al lavoro' de Mussolini".

En el turno de federalismo, calidad institucional y rol del Estado hubo acusaciones de falta de libertad de prensa

El tercer turno fue una batalla por ver quién era más federalista. Para Fernández, durante el periodo Macri, el Gobierno nacional tenía tanto poder que "las provincias tenían que mendigar". Este fue el apartado del debate en el que aprovechó para criticar al presidente la falta de separación de poderes y, nuevamente, la corrupción.

Macri avisó a los habitantes de Buenos Aires de que el kirchnerismo de Fernández les iba a quitar los recursos y realzó los valores de su Gobierno basados en la República, la independencia y el crecimiento. El presidente le dijo que la única verdad que había dicho Fernández era que "era lo mismo que Kirchner".

Este turno también sirvió para que los dos principales candidatos se acusaran de faltar a la libertad de prensa.

Lavagna declaró que "la calidad institucional pasa por aumentar el control sobre el poder que tienen los presidentes sobre el resto de poderes". Por su parte, Del Caño fue duro con los acuerdos del actual Gobierno con empresas como Shell y organismos como el FMI "de espaldas al pueblo" y reivindicó que los funcionarios públicos ganen lo mismo que un docente, como hacen en su partido.

Gómez Centurión dijo que los dos principales candidatos son dos formas distintas de corrupción y habló de Argentina como "Estado fallido". Espert denunció que mientras hay uno que recauda, en referencia a Buenos Aires, hay otros 24 gobernadores que lo gastan.

Pobreza y medioambiente en el último bloque de debate

Macri y Fernández volvieron a presumir ante los espectadores que no se parecían entre ellos.

Macri acusó a Fernández de "ocultar la pobreza durante su gobierno" y de que dejaron el país destruido después de 12 años de gestión y consideró de "increíble" que puedan tener soluciones a los problemas que han causado.

Fernández acusó a Macri de no preocuparse por la pobreza, la cual aumentó durante su mandato y le recriminó que no llevara a cabo la ley de Emergencia Alimentaria aprobada por el Congreso. También hizo referencia a cuidar el medioambiente, apostando por una minería sostenible.

Lavagna también habló de medioambiente y del cuidado del agua y criticó a los dos últimos gobiernos por confundir desarrollo social con reparto de planes. Reivindicó la defensa de la salud, la educación y el trabajo y avisó de no acostumbrarse a la situación del país.

Nicolás del Caño habló "de un saqueo" de los recursos y de los abusos de las multinacionales en temas como "el fracking" o "el glifosato".

Gómez Centurión se quejó de que hubiese tres generaciones que no conociesen el sentimiento de "sentir orgullo por su trabajo" y de cómo el dinero se malgastaba en "los piqueteros".

Espert terminó su turno hablando de que hay un tercio de pobres en el país y de que la única solución es un crecimiento sostenido con profundas reformas promercado que cambien drásticamente todo lo que Argentina hizo "durante los últimos 80 años".

Turno final

En el minuto de oro, Macri habló de la última semana y los cientos de miles de personas que marcharon por Juntos por el Cambio.

Alberto Fernández se refirió a la historia de Argentina como la de una resurrección constante y cómo los Kirchner pusieron al país de pie después de tantas crisis y que ahora, después del gobierno Macri, volverán a hacerlo.

Lavagna propuso un acuerdo de mínimos para que se evite el abuso de poder; para fomentar el diálogo y para un crecimiento basado en la creación de empleo.

Del Caño despidió a Macri y criticó a los gobernadores cómplices del acuerdo con el FMI. Volvió a hablar de Chile al asegurar que en Argentina se daban los mismos condicionantes y terminó reivindicándose como la voz de los movimientos sociales.

Gómez Centurión aseguró que quería un proyecto de nación sin grietas, en un país que fue muy grande, pero que "la corrupción destruyó los valores".

Espert aseguró que sus competidores son el problema del país y que Argentina necesitaba un futuro liberal, que estaba iniciándose con su candidatura.

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