Saltar al contenido principal

¿Jaque a la hegemonía de Evo? Bolivia iría a balotaje

Si se confirman los resultados preliminares, Evo Morales y Carlos Mesa deberán medir sus fuerzas en diciembre.
Si se confirman los resultados preliminares, Evo Morales y Carlos Mesa deberán medir sus fuerzas en diciembre. Reuters

Con una acción que alejó del discurso y un respaldo desmoronado, Evo Morales tendría que enfrentarse al expresidente Carlos Mesa durante una segunda vuelta. Este giro mayor en 15 años reconfiguró por completo el panorama político.

Anuncios

"No me abandonen", imploró el actual mandatario boliviano Evo Morales durante su último acto de campaña, "queremos dar cinco años más de nuestra experiencia para que Bolivia siga creciendo económicamente, para terminar nuestras grandes obras". Un llamado que no fue recibido por una parte consecuente de su base este domingo 20 de octubre, ya que habría obtenido el 45 % de los sufragios, según los resultados preliminares, una caída de 18 puntos en comparación a 2014. A Evo Morales no le lució tanto como esperaba esta quinta carrera presidencial, tras haber sido reelecto dos veces con una sola vuelta desde su ascenso al poder, en 2006.

Por su parte, Carlos Mesa, candidato centroizquierdista para la coalición Comunidad Ciudadana, logró la difícil apuesta de reunir fuerzas de una oposición dividida y terminó esta primera jornada electoral con el 38% de los votos. "Y ya es demasiado autoritarismo que nos está llevando camino a la dictadura", lanzaba durante un mitin, "basta a tener a un tribunal constitucional que ha avalado acciones que son totalmente contrarias a la Constitución política y que ha desconocido el voto popular del 21 de febrero", denunció el expresidente para hacerse valer como una alternativa frente a las denuncias de acaparamiento de las instituciones por parte del presidente.

"Bolivia dijo 'No', no te vayas Evo", así, a través de una cumbia, el Movimiento Al Socialismo (MAS), recuperó el lema de los opositores a una reelección del presidente, dos años después de su primera derrota en las urnas. En febrero de 2016, Evo Morales perdió por poco su apuesta ante el electorado para suprimir las limitaciones constitucionales que impedían su permanencia en el poder. El primer desaire en una década para el mandatario, que preparó el terreno para aquel de este domingo.

La de Evo, una polémica candidatura a la reelección

El bando oficialista movilizó todas sus fuerzas para desestimar este voto. Acatándose a la Convención Americana de los Derechos Humanos, los legisladores presentaron un recurso ante el Tribunal Constitucional y obtuvieron la luz verde para una candidatura de Evo a estas últimas elecciones . Estas turbulencias afectaron su popularidad, una erosión que lo obligó a conceder un cara a cara electoral que prevía eludir y que pone entre paréntesis su manejo del país.

Es una etapa más en la trayectoria atípica de esta figura que asombra mucho más allá de sus fronteras. Nació hace 60 años en la región humilde de Oruro y se distinguió desde joven por su sentido del liderazgo. A sus 15 años, ofuscado de no poder ver al jefe del Estado mientras visitaba el Palacio Quemado junto a su clase del colegio, lanzó a sus amigos: "Algún día voy a ser presidente y fácil me van a encontrar". A raíz del fenómeno climático de 'el Niño', que arruinó el pancoger, su familia abandonó su departamento de origen para radicarse en la provincia del Chapare, en Cochabamba.

Allá empezó la militancia de Evo Morales a través de responsabilidades sindicales, en los años 80. En esta región cocalera se alzó rápidamente como el máximo representante de los productores de esta planta y, por ende, como un opositor de peso frente a un gobierno que prometió ante Estados Unidos erradicarla por completo. "Sí a la coca, no a la cocaína", resumía Morales, que defiende hasta hoy el legado ancestral de este cultivo.

Se convirtió en el rostro del descontento en un país en plena convulsión económica y política. El lapso 2000 y 2005 fue denominado como el "ciclo rebelde" debido a la frecuencia de las protestas, que ocuparon hasta la mitad de los días del año un peldaño para un Evo Morales que buscaba, por segunda vez, derrotar a una polvorienta clase dirigente.

Reporteros - Bolivia: la era de Evo Morales

Junto a él, en 2006, fue todo el movimiento social que se instaló en la Presidencia. Evo prometió desde el principio cambiar la manera de ejercer el poder. En 2009, el concepto de "suma qamaña", "convivir bien" en quichua entró oficialmente en la nueva Constitución que promulgó y que hizo de Bolivia un Estado plurinacional. Una Carta Magna que le permitió desactivar las tensiones con la rica provincia de Santa Cruz y sus veleidades autonomistas, al tiempo que incorporó las organizaciones populares en el funcionamiento de las instituciones a través del "control social".

Una mutación de Bolivia a la cual se suman las contradicciones

Fue también el tiempo de las nacionalizaciones de las grandes compañías energéticas y el punto de partida de una mutación socioeconómica, en medio de un respaldo internacional a raíz del auge de las izquierdas en América Latina.

Según el Banco Mundial, la Bolivia de Evo Morales dividió por tres la tasa de incidencia de la pobreza sobre la base de $1,90 por día y triplicó el Producto Interno Bruto per cápita. La bonanza de las materias primas empezó por primera vez a fluir entre la sociedad y no a fugar del país.

No obstante, esta coyuntura favorable y ampliamente utilizada como argumento electoral podría durar menos de lo previsto. Además, los indicadores multi ámbitos demuestran un retroceso lento de las desigualdades.

Por otra parte, la voluntad de convertir a Bolivia en el "corazón energético de Latinoamérica" tropieza con el discurso del presidente sobre la defensa de la Pachamama, la Madre Tierra. Mientras que el ámbito internacional reivindica una postura ambientalista, los conflictos por razones de distribución de los recursos se multiplican en suelo boliviano.

Ciertas acciones del Gobierno, como la que tuvo sobre el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure, han sido denunciadas a nivel internacional. Al igual que, por ejemplo, no hay rechazo del fracking por parte del gabinete de Morales.

Una oposición en buena postura para poner fin a la era de Evo

Una serie de contradicciones que se agregan al descontento suscitado desde lo que los bolivianos llaman el "21F", el rechazo por las urnas a la reelección de Morales, que llevaron a este inédito escenario político.

En frente de Evo, el expresidente Carlos Mesa espera confirmar su buen resultado y terminar con los 13 años de presidencia socialista. Oriundo de una familia de intelectuales, Mesa antes de ser político era un reconocido historiador y periodista.

Fue presidente durante solamente dos años tras la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada, entre 2003 y 2005, y fue uno de los actores que preparó la llegada de Evo en medio de la llamada "Guerra del Gas". Pero más allá de una segunda ronda, Mesa se presentó a esta votación como el candidato de izquierda moderada que vendría a "devolverle la credibilidad al político".

Tras celebrar los resultados de este domingo, el outsider emitió preocupaciones en cuanto al demorado recuento de los votos, que se estancó en el 83% desde las 7:40 pm locales. Una inquietud compartida por los observadores de la Organización de los Estados Americanos. El candidato ya había expresado su desconfianza del Tribunal Supremo Electoral que consideró ser "brazo operativo del Gobierno".

El mandatario, por su parte, en una intervención corta, aseguró haber ganado: "estoy seguro con los votos, nuevamente quiero decirles (que con los votos) de las áreas rurales vamos a seguir garantizando este proceso de cambio", afirmó.

Informe desde La Paz: cuestionan detención de la transmisión del recuento preliminar

Pero la segunda vuelta parece inevitable y no será una tarea fácil para Evo Morales, ya que al sorpresivo resultado de Carlos Mesa, se sumó el avance del candidato conservador respaldado por los cristianos, Chi Hyun Ching, pero también el de Óscar Ortiz, que hizo campaña sobre la ola del 21F.

Ambos suman a más del 13 % de los votos y dejan a Evo sin la ventaja matemática para la contienda de diciembre.

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.