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Ante la presión, Hariri dice estar listo para celebrar elecciones anticipadas en el Líbano

Visión general de los manifestantes durante una protesta contra el gobierno en el centro de Beirut. 20 de octubre de 2019.
Visión general de los manifestantes durante una protesta contra el gobierno en el centro de Beirut. 20 de octubre de 2019. Mohamed Azakir / Reuters

En el quinto día de protestas contra la gestión del Gobierno libanés, su primer ministro compareció para anunciar una serie de reformas profundas para calmar a los manifestantes. También abrió la puerta a la posibilidad de convocar a elecciones.

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El primer ministro libanés, Saad Hariri, se vio obligado este lunes 21 de octubre a comparecer para calmar los ánimos de los libaneses. Para ello explicó una serie de reformas profundas en materia económica que buscan calmar a la oposición y a los manifestantes que piden desde hace cinco días su dimisión por lo que consideran una gestión "nefasta" de la clase política.

Pero quizás el anuncio más revelador fue el apoyo a la celebración de elecciones anticipadas. Con la presión de las calles aún vivas, el primer ministro dijo que "se escucha su voz (la de los manifestantes) y si llaman a elecciones anticipadas (...) yo, Saad Hariri, estoy personalmente con ustedes", dijo el jefe de gobierno en una conferencia de prensa.

El Líbano soporta desde hace cinco días jornadas de protestas multitudinarias tras el anuncio del Ejecutivo de la imposición de una nueva tasa al uso del WhatsApp. Ese hecho generó un profundo malestar entre un gran segmento de la población, que aprovechó este detonante para condenar la corrupción de los políticos del país y protestar por la creciente crisis económica que azota al país desde hace años.

En una rueda de prensa retransmitida por televisión, Hariri afirmó que los presupuestos generales para 2020 han sido aprobados en la reunión excepcional celebrada este lunes por el Consejo de Ministros, con una previsión de un 0,6 % de déficit. Además, aseguró que en los presupuestos "no hay ningún impuesto nuevo".

Hariri agregó que el banco central del país y el sector bancario, que están llenos de efectivo, ayudarán a reducir el déficit en aproximadamente 3.400 millones.

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Los manifestantes también denunciaron la corrupción de los políticos y, a este respecto, Hariri bajó el sueldo en un 50 % a todos los ministros, diputados y otros altos cargos actuales y anteriores, además de eliminar el Ministerio de Información y otros organismos que consideró "no necesarios" y que pesan sobre las arcas del Estado.

El primer ministro anunció también que se redactarán nuevas leyes antes de que concluya el año para "recuperar los fondos saqueados del Líbano" y para "establecer una autoridad para luchar contra la corrupción", entre otras iniciativas que buscan poner fin a este problema endémico.

Entre las medidas anunciadas por Hariri también hay una promesa de reducir la escasez de electricidad aumentando el presupuesto dedicado a este sector, además de controlar los fondos destinados al agua y a la construcción para evitar despilfarro.

Las protestas continúan pidiendo la dimisión del primer ministro

Los manifestantes cortaron las carreteras principales alrededor del Líbano antes de la reunión de gabinete de emergencia para discutir el plan de rescate para la economía en ruinas del país. Los manifestantes colocaron barricadas en las principales intersecciones en Beirut, así como en otras ciudades y pueblos.

Las protestas del domingo 20 de octubre fueron las mayores registradas en Líbano desde el año 2005. Además, aglutinaron a un sector de población muy amplio que incluye diferentes religiones y espectros ideológicos, algo inédito porque las protestas solían estar comandadas por los partidos políticos.

Los manifestantes arremeten, ahora, contra el sectarismo de los partidos políticos y sus grupos armados afines, que han controlado el país desde la guerra civil finalizada en 1990, incluido el movimiento chií Hezbolá, que tiene un gran peso en la escena libanesa.

Con EFE y Reuters 

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