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Serie Argentina

Pobreza, la histórica deuda que enfrentará el triunfador en Argentina (1/5)

France 24

El presidente de Argentina Mauricio Macri llegó al poder con la promesa de pobreza cero, pero termina su mandato con ese indicador con una tasa por encima del 35%.

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Sin embargo, este no es un fenómeno nuevo y será el principal desafío que enfrentará quien termine siendo electo en las presidenciales del 27 de octubre.

El país tiene una dificultad crónica para lograr que esa cifra descienda en forma consistente.

"En Argentina hubo una situación de pobreza muy baja hasta los años 70 y 80 y en los años 90 es cuando pega un golpe muy grande (en) lo que es la situación de pobreza", explica a France 24 en Español Eduardo Donza, investigador del Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la Universidad Católica Argentina.

"Más allá de que en algunos momentos, coyunturalmente, por devaluaciones, por aumentos de precios, o empeoramientos en el mercado de trabajo, aumente de una forma muy significativa, venimos arrastrando desde hace varias décadas una situación de pobreza estructural", agrega.

Y eso, dice Donza, "genera que tanto las familias, como todos sus componentes, estén en situaciones adversas, en muchos de los indicadores y en muchos de sus derechos, que van desde la vivienda, desde las cuestiones de salud, la educación para los hijos, el sistema de seguridad social".

La familia de Alicia y Celestino no logra superar el techo de la línea de la pobreza

Es el caso de la familia del matrimonio de Alicia Noemí Canteros y Celestino Domingo Sosa, que viven en Villa Palito, un barrio pobre (villa miseria) del partido (municipio) de La Matanza, en la zona de la provincia de Buenos Aires, el conurbano, que rodea a la capital del país.

Los dos vinieron del interior, de familias ya pobres, y lograron mejorar un poco su situación.

"Yo a mis hijos tuve la oportunidad de que vayan al colegio, esas cosas las cuales yo no tuve", dice Celestino a este medio.

Pero a pesar de avanzar con respecto a sus padres, la familia de Alicia y Celestino no logra superar el techo de la línea de la pobreza.

Tienen siete hijos. Dos varones viven con ellos, también una de sus hijas, Karen Sosa, que tiene una bebé pequeña y que por falta de ingresos no puede vivir con el padre de la niña, que no consigue empleo.

"Si juntamos, juntamos para medicación y otra cosa pero no para comprar una cierta cantidad de mercadería"

La actual crisis ha hecho más difíciles las cosas. "De mi jubilación, un 50% es para impuestos y del 50 que me queda son 30 de remedios y la peleamos con los 20 que me quedan", confiesa Celestino.

"Antes comprábamos para el mes, la carne, la mercadería", cuenta su esposa, Alicia. "Y ahora no lo podemos hacer, porque si juntamos, juntamos para medicación y otra cosa pero no para comprar una cierta cantidad de mercadería".

Pero la salida de la crisis no es condición suficiente para desarmar la pobreza estructural en el país.

"Un desarrollo del país que pueda producir más, que pueda aumentar su producto bruto, que pueda generar más riqueza"

"Si no hay una planificación que se sostenga en el tiempo, que sea consensuada, independientemente de lo que son los partidos políticos de turno o el gobierno de turno, no vamos a poder salir adelante", dice Donza, de la Universidad Católica.

Para lograrlo, hace falta, señala "un desarrollo del país que pueda producir más, que pueda aumentar su producto bruto, que pueda generar más riqueza y generar más trabajo genuino".

"Es la única forma en que hemos visto en América Latina que se sale de ese espiral de la pobreza", sostiene.

El reto del próximo gobierno, entonces, será alcanzar alguna de estas soluciones de largo plazo para que las personas como Karen y su hija logren superar y mantenerse por encima de la línea de la pobreza.

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