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Bashar al-Asad visita por primera vez el frente de guerra en Idlib

El presidente de Siria, Bashar al-Asad visita al Ejército sirio desplegado en la provincia de Idlib, al noroeste de Siria, el 22 de octubre.
El presidente de Siria, Bashar al-Asad visita al Ejército sirio desplegado en la provincia de Idlib, al noroeste de Siria, el 22 de octubre. SANA vía Reuters

El presidente de Siria, Bashar al-Asad ha visitado, de forma extraordinaria y por primera vez desde que comenzó la guerra siria en el 2011, a las tropas sirias desplegadas en la provincia de Idlib, en el noroeste del país.

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Al-Asad ha recorrido la primera línea del frente en la región de Idlib, cerca de donde se encuentra el último bastión principal de las fuerzas rebeldes respaldadas por Turquía. El líder sirio ha acompañado a los comandantes y soldados del Ejército en la ciudad de Hobeit, que fue tomada por Damasco el pasado agosto con la ayuda de la aviación rusa. Una ofensiva destinada a hacerse con el control del último feudo opositor.

Durante el recorrido, el presidente acusó a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, de ser “un ladrón que robó fábricas de trigo, petróleo y, ahora, está robando las tierras sirias”, según han informado medios locales sirios. Al-Asad también reiteró su compromiso de recuperar todas las áreas perdidas por su Gobierno durante los más de ocho años de guerra civil en Siria.

Una promesa que se antoja cada vez más factible tras la reciente retirada de las tropas estadounidenses del territorio sirio y la posterior alianza entre Damasco y las milicias kurdas para enfrentarse a la ofensiva lanzada por Turquía el pasado 9 de octubre, cuyo propósito es expulsar a la población kurda del territorio fronterizo y crear una franja de seguridad de 32 kilómetros a lo largo de la frontera.

Idlib, último bastión rebelde

El líder del Partido Baath se puso en contacto con todas las fuerzas políticas y militares en el terreno para ofrecer apoyo a la resistencia. “Hemos dicho que estamos preparados a apoyar cualquier grupo de resistencia y esto no es una decisión política, sino un deber constitucional y nacional”, aseveró Al-Asad en un comunicado oficial publicado en el Twitter oficial de la Presidencia siria.

Al-Asad destacó también que, aunque para él todas las partes de Siria tienen la misma importancia, la situación militar en la provincia de Idlib es “prioritaria” para recuperar el control del país y acabar con los rebeldes y grupos islamistas. “El combate en Idlib es el principal para acabar con el caos y el terrorismo en todas las zonas sirias”, recalcó el presidente.

Idlib mantuvo una breve pausa en los ataques aéreos coordinados por Moscú tras un alto el fuego el 31 de agosto, después de cinco meses de intensos bombardeos que, según las Naciones Unidas, mataron a cientos de civiles y produjeron multitudinarios desplazamientos. Muchos de los ataques de Damasco y las fuerzas aéreas rusas se produjeron sobre hospitales, según han denunciado varias ONGs.

Antes del alto el fuego del pasado agosto, la ofensiva de Damasco, ayudada por tierra por milicias respaldadas por Irán, hizo su avance más significativo al tomar la estratégica ciudad de Khan Sheikhoun. La campaña también consiguió ampliar el control estatal de partes de una carretera que se extiende desde la capital hasta la ciudad de Alepo.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Reino Unido, pero que cuenta con una amplia red de colaboradores sobre el terreno, ha dicho que se han reanudado los bombardeos en Idlib, Hama y Latakia con alrededor de 150 cohetes.

La visita de Al-Asad al norte de Siria pretende mostrar el avance militar del Gobierno central en la zona, que todavía continúa bajo el control de los grupos islamistas y yihadistas, así como de los rebeldes proturcos que apoyan la ofensiva de Ankara en el norte de Siria.

Con la guerra en su octavo año, tomar el área de Idlib sería una de las mayores victorias para Al- Assad, quien ha recuperado constantemente el control de las áreas rebeldes con la indispensable ayuda de sus principales aliados, Rusia e Irán.

Sin embargo, este martes 22 de octubre, la Asociación Siria para la Dignidad de los Ciudadanos (SACD) ha publicado un informe titulado ‘La realidad tras las promesas de Al-Asad para los desplazados sirios’. El documento está basado en más de 165 entrevistas a ciudadanos sirios que han regresado a sus ciudades, ahora controladas por Damasco, donde relatan la violencia y el terror que continúan viviendo los sirios bajo el Gobierno de Al-Asad.

Miedo a retornar

Desde el comienzo de la guerra, más de 13 millones de sirios -más de la mitad de la población total siria- han sido desplazados de sus hogares. De ellos, seis millones han sido desplazados internamente, mientras que el resto de refugiados se han visto forzados a huir a países como Líbano, Jordania, Turquía y Europa.

“La gran mayoría de los desplazados viven en una situación cada vez más difícil. Dentro de Siria están sufriendo en terribles condiciones de vida, sobrepoblación y ataques continuos por parte del régimen de Bashar al-Asad y sus aliados”, relata el informe que denuncia también el desplazamiento de más de 400.000 personas que han huido de Idlib y el norte de Hama hacia la frontera turca desde comienzos del 2019, consecuencia de los ataques y asesinatos indiscriminados durante la ofensiva militar dirigida por Rusia.

El Gobierno de Al-Asad parece estar ganando la guerra y ya se atisban los nuevos planes de reconstrucción de Damasco y sus aliados rusos que “están desesperados por conseguir fondos internacionales, especialmente de la Unión Europea, para financiar su reconstrucción y crear nuevas realidades en el terreno con un esfuerzo múltiple a la imagen demográfica de Siria antes de organizar el retorno de los desplazados”, relata el informe.

Falsa narrativa

La SACD denuncia que el Gobierno central está promoviendo una falsa narrativa de que los desplazados son libres de regresar a las áreas controladas por Al-Asad, que están a salvo de represalias, persecución acoso, “pero nada podría estar más lejos de la realidad”, explican desde SACD tras entrevistar a decenas de retornados.

“No estoy a salvo debido al acoso, la discriminación y las acciones maliciosas repetidas por parte de los agentes del régimen en esta región. Constantemente tengo miedo a las detenciones arbitrarias y las denuncias falsas. He sido arrestado anteriormente y privado de mi trabajo”, relata en el informe Abu Jasem de 54 años residente en Daraa, a cuna de la revolución siria.

Con EFE/Reuters

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