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Kaïs Said juramentó como nuevo presidente de Túnez ante el Parlamento

El presidente electo de Túnez, Kaïs Said, presta juramento en la Asamblea de Representantes del Pueblo en Túnez, Túnez, el 23 de octubre de 2019.
El presidente electo de Túnez, Kaïs Said, presta juramento en la Asamblea de Representantes del Pueblo en Túnez, Túnez, el 23 de octubre de 2019. Zoubeir Souissi / Reuters

El conservador Kaïs Said juramentó como nuevo presidente de Túnez y se convirtió en el segundo elegido de forma democrática desde la caída del Gobierno de Zinedin el Abidin Ben Ali en 2011.

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Tras su aplastante victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Túnez el pasado 13 de octubre, Kaïs Said, un jurista y profesor de Derecho Constitucional de 63 años, juramentó este 23 de octubre como nuevo presidente de ese país del norte de África.

En una ceremonia celebrada en el Parlamento, Said tomó juramento ante los miembros de la Asamblea Constituyente y otros organismos estatales superiores. Durante su primer discurso, advirtió que una de sus prioridades como primer mandatario será "preservar las riquezas nacionales" y recalcó que "no permitirá actividad alguna fuera de la ley".

"Ninguna persona podrá privar a los tunecinos de su libertad bajo pretexto alguno. Una libertad por las que los tunecinos han pagado un precio muy alto", afirmó Said en un discurso muy conservador y de tintes nacionalistas.

Said es el segundo presidente elegido democráticamente en Túnez desde la revolución de 2011

La victoria de Said dio un duro golpe a una élite gobernante acusada de no mejorar la calidad de vida de los tunecinos o de poner fin a la corrupción desde la revolución de 2011 que introdujo la democracia después de años de gobierno autoritario de Zinedin el Abidin Ben Ali, que estuvo en el poder durante más de dos décadas.

Después de barrer con el 72,71 % de los votos en la segunda vuelta contra su oponente, el populista magnate de la televisión Nabil Karoui, Said ganó un mandato claro para luchar contra la corrupción y promover la justicia social, a pesar de que su papel se centra en la seguridad y la diplomacia.

Incluso con un gran mandato, el nuevo presidente tiene menos control directo de la política que el primer ministro y ambos enfrentarán rápidamente una serie de desafíos difíciles, que incluyen altas tasas de desempleo y lucha contra la corrupción.

El presidente de Túnez controla la política exterior y de defensa, gobernando junto a un primer ministro elegido por el Parlamento que tiene autoridad sobre los asuntos internos.

Sin embargo Said no tiene experiencia real en política exterior. Túnez, que actualmente preside la Liga Árabe, podría renovar los lazos diplomáticos con Siria, separados desde 2012, y desempeñar un papel en el regreso del país devastado por la guerra al bloque.

El nuevo presidente ha hecho fuertes declaraciones contra Israel, considerando que cualquier vínculo con el estado judío es "alta traición", una posición nacionalista árabe que le valió elogios entre sus partidarios.

Si bien la situación de seguridad ha mejorado significativamente desde una serie de ataques de alto perfil contra turistas en 2015, Túnez ha mantenido un estado de emergencia durante cuatro años, con persistentes ataques contra las fuerzas de seguridad.

Otra tarea importante que enfrentará es reformar la fuerza policial, que fue un engranaje en el Gobierno derrocado por la revuelta de la Primavera Árabe de 2011 y que sigue siendo acusado de abusos contra los derechos humanos.

Said, una figura que despierta ilusión pero también dudas

Said, cuyo comportamiento rígido y austero le valió el sobrenombre de 'Robocop', empieza su mandato entre la ilusión que ha despertado en la población más joven y las dudas percibidas para que pueda cumplir su programa, pues las atribuciones del presidente de la República son muy limitadas en Túnez y carece de un partido político que le pueda ayudar en la Cámara.

Una de sus propuestas y, al mismo tiempo, su mayor desafío es la descentralización del país, para lo que necesita el apoyo de Parlamento, dominado por el Partido Conservador de tendencia islamista "Ennahda", al que debe encargar la formación del nuevo Gobierno.

Otras, como la supresión del estado de Emergencia, en vigor desde 2015 y al que la ONG Amnistía Internacional (AI) ha pedido poner fin, o la formación definitiva del Tribunal Constitucional sí están en su mano y marcarán el camino a recorrer para un presidente al que muchos consideran el "padre de la nueva revolución" tunecina o el "hombre que completará la iniciada en 2011".

No obstante, Said se declara favorable a la pena de muerte, considera que la homosexualidad es un mal introducido por los extranjeros en la sociedad tunecina y expresa sus dudas sobre leyes de igualdad como la que equipara el derecho a la herencia, que contradice la ley islámica o Sharía.

Con EFE, AFP y France 24

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