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Putin inaugura la primera cumbre entre Rusia y África

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Sochi (Rusia) (AFP)

El presidente ruso Vladimir Putin inaugura este miércoles la primera cumbre Rusia-África, en busca de una mayor influencia en una región donde va a la zaga de China y de Occidente.

Ante decenas de jefes de Estado y de gobierno africanos, el presidente ruso abrirá la cumbre a las 08H00 GMT en la localidad costera de Sochi con su homólogo egipcio, Abdel Fatah al Sisi, que preside la Unión Africana.

Es una réplica de los "foros de cooperación chino-africanos" que han permitido a Pekín convertirse en el principal socio del continente.

Durante dos días debatirán temas diversos, como las tecnologías nucleares y los minerales africanos.

La cumbre se celebrará cada tres años (como las chinoafricanas) y para la primera edición Rusia ha tirado la casa por la ventana.

"Cuarenta y tres países estarán representados por sus líderes, y 11 por vicepresidentes, ministros de Relaciones Exteriores o embajadores", declaró a los periodistas el asesor del Kremlin, Yuri Ushakov. O sea 54 Estados africanos.

Acuden los pesos pesados, como el sudafricano Cyril Ramaphosa y el nigeriano Muhammadu Buhari, así como socios históricos como el angoleño Joao Lourenço o más recientes como el centroafricano Faustin-Archange Touadéra.

También habrá representantes de países donde Rusia está prácticamente ausente, como Costa de Marfil con su presidente Alassane Ouattara, quien llega con la idea de concluir un acuerdo de cooperación militar.

- Sin injerencia política -

Para el presidente ruso, que ha programado 13 reuniones bilaterales, el foro será una oportunidad para demostrar que para él el continente africano es importante pese a que en 20 años sólo viajó tres veces a África subsahariana, y todas ellas a Sudáfrica.

"Estamos preparando y llevando a cabo proyectos de inversión con participaciones rusas que alcanzan miles de millones de dólares", recalcó en una entrevista difundida el lunes por la agencia Tass.

Rusia necesita a socios y oportunidades para impulsar su lento crecimiento después de cinco años de sanciones económicas occidentales.

En un contexto de crispación con los países occidentales, la cumbre de Sochi también será una oportunidad para que Rusia demuestre su poder de influencia global tras su regreso a Oriente Medio gracias a su papel en la guerra en Siria.

Los tiempos en los que la influencia soviética se ejercía en todas partes del continente son lejanos. En aquel entonces, Moscú se había forjado un lugar con su apoyo a las luchas por la descolonización, pero la caída de la URSS supuso un retroceso espectacular.

En 2018, el comercio entre Rusia y África ascendió a 20.000 millones de dólares, menos de la mitad que los de Francia y diez veces menos que China. Y la mayor parte del comercio es de armas, un área en el que Rusia no suele estar a la cabeza.

Para cambiar las cosas, Putin presume de una cooperación sin injerencia "política ni de otro tipo", en un momento en el que algunos países africanos, preocupados por su dependencia financiera, comienzan a cansarse de China.

"Es normal y natural que Rusia quiera profundizar sus relaciones con África, de la misma manera que China, Japón, Estados Unidos y los países de la UE", declaró a la AFP hace unas semanas el ministro de Relaciones Exteriores de Cabo Verde, Luis Filipe Tavares.

Pero Moscú tiene mucho camino que recorrer para competir con China u Occidente. "Rusia no es la Unión Soviética, carece de recursos, de ideología y del atractivo de su predecesora", concluye Paul Stronski, del Centro Carnegie en Moscú.

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