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Exalcalde de izquierda y candidato de centroderecha se perfilan para un balotaje en Uruguay

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Montevideo (AFP)

El exalcalde de Montevideo Daniel Martínez, del gobernante Frente Amplio (izquierda), y el exsenador Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional (centroderecha), se perfilan para una segunda vuelta electoral en los comicios presidenciales del domingo en Uruguay.

En unas elecciones que definirán al sucesor del izquierdista Tabaré Vázquez a partir del 1 de marzo, y en las que los uruguayos también se pronunciarán sobre una reforma de seguridad que prevé la creación de una guardia nacional militarizada para cumplir tareas policiales, el oficialismo se juega su cuarto mandato consecutivo.

A pesar de un contexto de estancamiento económico, desempleo de casi 9%, inflación anualizada de 7,76% por encima del techo de la meta oficial, y con un panorama de seguridad en franco deterioro, el Frente Amplio logró una arremetida en las encuestas en las últimas semanas que lo ubican en punta con 40% de las intenciones de voto.

Le sigue el Partido Nacional, liderado por Lacalle Pou en su segundo intento de alcanzar la Presidencia. El más joven de los postulantes con chances de llegar al gobierno tiene 28% de las preferencias de los votantes, y apuesta a formar una coalición de partidos opositores que le dé gobernabilidad si llega al poder.

- El pasado que pesa -

Los escenarios no podrían ser más distintos para Martínez y Lacalle Pou.

Luego de 15 años en el poder, con la renuncia del vicepresidente Raúl Sendic en 2017 -procesado por cohecho y abuso de funciones-, la izquierda gobernante no tiene socios claros que le aseguren una victoria en una previsible segunda vuelta.

En tanto el exsenador Lacalle Pou apuesta a apoyos del Partido Colorado (liberal, 13% en los sondeos) y del nóvel Cabildo Abierto (derecha, 11%).

En su discurso de cierre de campaña el miércoles por la noche, Lacalle Pou aseguró que, de llegar a un balotaje el 24 de noviembre, su partido no se puede "amputar" a nadie.

Martínez en cambio, no tiene alianzas claras, ya que incluso formaciones de centro-izquierda como el Partido Independiente (socialdemócrata, 2% según las encuestas) son duramente críticos con la gestión del oficialismo y en particular con su cercanía al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.

El Frente Amplio tuvo tres gobiernos durante los cuales "no necesitó alianzas" en el Congreso por tener mayoría absoluta, explica el politólogo Eduardo Bottinelli a la AFP. "No necesitaba alianzas parlamentarias, ni las buscó" y "fue quedando solo", abunda.

- Una elección abierta -

Martínez, un ingeniero de 62 años, y Lacalle Pou, abogado de 46, se medirán previsiblemente en balotaje.

Sumados, los votos de la oposición superan a los del Frente Amplio, pero la traslación en una segunda convocatoria no es automática, explica Bottinelli.

"El comportamiento de la gente no es exactamente igual al voto en primera vuelta", y algunos votantes que el domingo apoyarán a candidatos opositores prefieren al oficialista Martínez antes que a Lacalle Pou, señala.

Por eso la "segunda vuelta está completamente abierta" y habrá "competencia".

Los últimos sondeos muestran favoritismo para el opositor Lacalle Pou en un balotaje.

- La seguridad a votación -

Además de votar las fórmulas presidenciales, los uruguayos se pronunciarán por una reforma constitucional de seguridad que ha despertado polémica, en un país que registró un récord de homicidios en 2018 (382), con un alza de 35% respecto a 2017.

Aunque no la apoya ninguno de los candidatos presidenciales, y ha sido objeto de una fuerte campaña en contra por parte de movimientos sociales, sindicatos y del Frente Amplio, la mayoría de los uruguayos (53%) se declara favorable a la propuesta.

La reforma presentada por el senador del Partido Nacional Jorge Larrañaga, que cosechó las firmas necesarias para ser sometida a votación el domingo, promueve la creación de una guardia nacional con efectivos militares en tareas policiales; la creación de la cadena perpetua "revisable" a los 30 años para delitos graves; penas más duras de prisión para homicidas y violadores, y la autorización de allanamientos nocturnos de hogares por orden judicial en caso de sospecha de ilícitos.

Unos 2,6 millones de electores están habilitados para votar el domingo en Uruguay, donde la convocatoria a ir a las urnas es obligatoria.

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