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Mario Draghi pasa el testigo del BCE en plena batalla interna

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Fráncfort (AFP)

Mario Draghi, quien preside este jueves su última reunión en el BCE antes de pasar el testigo a Christine Lagarde, dará explicaciones sobre su política de "dinero fácil" que ha causado divisiones en la institución.

"El elemento perturbador", en esta ceremonia de despedida, "es la guerra de las rosas que se libra" en el consejo de gobernadores de la institución monetaria, afirma Carsten Brzeski, economista de ING.

El arsenal de medidas reveladas en septiembre, que incluye un recorte de tasas y una polémica reactivación de las recompras de deuda, suscitó críticas de los presidentes de los bancos centrales de Alemania y de Holanda.

Días después, Sabine Lautenschlager, miembro alemana del directorio del BCE, dimitió en señal de desacuerdo con la política aplicada.

Por lo tanto, según Brzeski, cabe esperar que intente mitigar las discrepancias pero sin decisiones significativas después de la artillería sacada en septiembre, cuando también se decidió un sistema de tasas negativas en varios niveles para los bancos, así como un nuevo programa de préstamos gigantescos para instituciones financieras.

- Lagarde, presente -

La francesa Christine Lagarde estará presente el jueves en Fráncfort como oyente, contaron fuentes a la AFP, antes de una ceremonia oficial el lunes. A partir del 1 de noviembre, será la primera mujer en dirigir la política monetaria en la Eurozona.

Será un momento de balance y de esbozo de las perspectivas post-Draghi, una situación que los actores financieros siempre vigilan de cerca.

En ocho años de mandato de Draghi, el BCE ha tomado medidas inimaginables cuando se lanzó el euro hace 20 años, bajando a cero su principal tasa y a -0,50% la aplicada a los depósitos que los bancos confían al banco central.

Respecto al mercado, desde 2015, ha gastado 2,6 billones de euros comprando deuda privada y pública, la famosa "flexibilización cuantitativa" o "QE" que supuestamente estimula la distribución del crédito, por lo tanto, la actividad económica.

Se le suele considerar un solitario que impone sus puntos de vista, pero lo cierto es que Mario Draghi ha salvado el euro en plena crisis de la deuda con su determinación de hacer "lo que haga falta" para preservar la unión monetaria.

Pagó el precio de una política de dinero abundante y barato muy criticada en el norte de Europa, sobre todo en Alemania y Holanda.

- El objetivo se aleja -

Sus detractores estiman que estas medidas disuaden a los países con déficit presupuestario a reformarse, crean burbujas financieras e inmobiliarias y perjudican a los ahorradores debido a las tasas de interés muy bajas.

Cada vez hay más interrogantes sobre la eficacia de esta política en la zona euro, ya que después de cinco años bastante favorables y la creación de 11 millones de empleos, el crecimiento se desacelera considerablemente, sobre todo en la industria.

Los riesgos vinculados a las tensiones comerciales y las economías emergentes, por no mencionar el Brexit, no ayudan al BCE a subir la inflación al nivel fijado: cerca del 2%.

Draghi no ha cejado en su empeño de buscar este objetivo desde 2013, pero ahora ve que se aleja, a juzgar por las expectativas de inflación a medio plazo de los mercados: el indicador cayó a 1,2% a mediados de octubre, recuerda Franck Dixmier, director de gestión de bonos de Allianz GI.

Lagarde debería, según sus primeras declaraciones, continuar con una política monetaria generosa, pero adaptándola a las circunstancias.

Su otro gran objetivo será exhortar a los Estados a aplicar una política presupuestaria "más favorable" al crecimiento, según Florian Hense, economista de Berenberg. Draghi lo hizo sin éxito.

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