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El Muro de Berlín vuelve gracias a la realidad virtual

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Berlín (AFP)

Un concurrido autobús se aproxima al Checkpoint Charlie, el puesto fronterizo más famoso de la Guerra Fría, mientras un par de guardias de Alemania del Este con cara de pocos amigos se preguntan si lo detienen o no para interrogar a los pasajeros.

Tras unos minutos de máxima tensión, usted y sus compañeros quedan en libertad para cruzar hacia la gris y sombría Berlín Este de los años 1980.

El muro cayó hace 30 años y viajar en el tiempo sigue siendo imposible. Sin embargo, una empresa emergente alemana especializada en realidad virtual está ofreciendo viajes históricos al Berlín Oriental de la época.

"Nuestra idea era que, como no podemos retroceder en el tiempo, vamos a intentar recrear una perfecta ilusión de lo que fue aquello", explicó a la AFP Jonas Rothe (33 años), fundador de TimeRide.

"Esto no es un museo y no queremos serlo. Queremos hacer que la persona se deje llevar y tenga la sensación de ser un participante de la Historia".

TimeRide Berlín abrió a finales de agosto, de cara a las celebraciones del 30º aniversario de la caída del muro, el 9 de noviembre de 1989, en medio de un movimiento de revolución pacífico.

La idea se alimenta de un creciente deseo de encontrar un turismo inmersivo de tipo histórico, "auténtico" e interactivo, explicó Rothe, especialmente en una ciudad que atravesó una transformación brutal en las últimas tres décadas.

- ¿Dónde está el muro? -

Muchos turistas quedan decepcionados al ver los pocos restos que quedan en pie del muro que dividió Berlín en dos durante casi 28 años, y que fue rápidamente derribado antes de la reunificación, en 1990, y después de esta.

Rothe, que nació en la ciudad de Dresde, en el este, era muy pequeño cuando cayó el muro, y dice que quería dar a sus clientes la sensación vívida de un mundo perdido.

TimeRide ofrece una rápida introducción sobre cómo fue dividida Alemania en varios sectores, tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial, y cómo las autoridades comunistas cerraron una frontera por la noche, en 1961, para frenar el éxodo masivo de ciudadanos hacia el oeste.

En la siguiente sala, tres protagonistas -un soldado rebelde, un verdadero creyente desengañado y un punk de Berlín Oeste que pasa el tiempo en la escena "underground" del este- se presentan en una pantalla de video.

Los visitantes eligen a uno de los tres para que los "lidere" por el tour, y luego suben a una réplica de autobús con unas gafas de realidad virtual.

El "paseo" lleva por el tenso cruce fronterizo, la elegante plaza Gendarmenmarkt con sus dos catedrales todavía fuertemente dañadas por la guerra, y los nuevos y altos edificios prefabricados de Leipziger Strasse, un ejemplo -en aquel entonces- de lujo residencial.

Los agentes de la Stasi vigilan a los ciudadanos de una forma no demasiado sutil desde unos autos sin matrícula, mientras los clientes de las tiendas hacen cola frente a los comercios y la propaganda comunista suena por los megáfonos.

Rothe afirmó querer crear una experiencia completamente inmersiva.

"El olfato, por supuesto, tiene la conexión más fuerte con la memoria, pero no es fácil recrearlo sin que la gente termine con dolor de cabeza", afirma, en referencia al inconfundible tufo de los caños de escape de los coches Trabant de Alemania del Este.

El paseo en bus llega a su fin en el Palacio de la República, edificio sede del parlamento títere y que fue demolido en 2008, y muestra filmaciones históricas de la festiva caída del Muro de Berlín.

"Esas imágenes nunca fallan a la hora de conmover a la gente. Fue un punto de inflexión en la historia de Alemania, de Europa y del mundo entero", dice Rothe.

- "Vieja películas de espías" -

El tour se ha vendido muy bien en las semanas previas al aniversario del 9 de noviembre.

Colin MacLean, un escocés de 47 años, dijo que llegó para aprender más acerca de Alemania del Este porque su esposa creció bajo el comunismo y él es admirador de las películas de suspenso de la Guerra Fría.

"Me gusta este tipo de sentimiento melancólico que uno tiene con las viejas películas de espías, grandes plazas con solo dos personas caminando en ellas. Ese tipo de cosas", cuenta.

Robert Meyer, de alemán del oeste de 55 años, solía visitar a su familia que vivía del otro lado del muro.

"El modo en el que muestran el cruce fronterizo es muy real", afirma este hombre que trabaja en seguridad de aviones.

"Tenías a esos guardias (fronterizos) y estabas indefenso ante ellos. Podían tratarse como quisieran", agrega.

Su mujer Iris Rodríguez, una dominicana de 47 años dueña de un restaurante, afirmó que el "final feliz" la conmovió.

- "Cuidadoso" -

Rothe precisa que el tour no debe provocar que se tome a la ligera el sufrimiento real de los disidentes bajo el comunismo.

"Lo que no mostramos son los intentos de fuga y en particular las muertes en el muro", afirma Rothe.

En total, según un estudio oficial, 327 personas perdieron la vida en esta frontera entre las dos Alemanias. Cifra que las asociaciones de víctimas juzgan inferior a la realidad.

Rothe afirmó que considerando el gran potencial interés podría imaginar también un tour de la época nazi, pero que los tabúes históricos lo tornan arriesgado.

"Se debe ser cuidadoso con lo que se muestra y del modo respetuoso en que se lo hace", concluye Rothe.

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