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Más de un millón de personas marcharon en Chile contra el Gobierno y la desigualdad

Manifestantes queman la estación de metro donde el INDH denunció torturas por parte de la Policía en la multitudinaria marcha del viernes 26 de octubre
Manifestantes queman la estación de metro donde el INDH denunció torturas por parte de la Policía en la multitudinaria marcha del viernes 26 de octubre Rodrigo Sáez / Reuters

Al menos 1,2 millones de personas participaron en una histórica manifestación en Santiago para pedir la dimisión del presidente Piñera. A pesar de que empezó como una marcha pacífia, la noche volvió a albergar disturbios en la capital.

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Este viernes 25 de octubre las convulsas manifestaciones antigubernamentales para pedir un sistema más equitativo y que han protagonizado miles de chilenos cumplen una semana. Desde que iniciaron en la noche del 18 de octubre, han dejado un saldo de 19 fallecidos, cientos de heridos y daños millonarios a la infraestructura.

Pasada una semana convulsa, lejos de disiparse, las protestas se han fortalecido. Alrededor de un millón de ciudadanos salieron este viernes a las calles con una asistencia sin precedentes desde el inicio de la democracia para pedir cambios estructurales en materia económica en sectores como pensiones y educación.

El mandatario pidió perdón el pasado 23 de octubre a los ciudadanos por el malestar del país y anunció un paquete de medidas en aras de calmar los ánimos de la ciudadanía. Pero dos días después de su anuncio y siete del inicio de las protestas, la propuesta de Piñera parece haber sido insuficiente.

La multitud rebosó el epicentro de la Plaza Italia para reclamar la salida del presidente Sebastián Piñera por la represión y presuntas violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas del orden contra los manifestantes en días anteriores.

Entre los manifestantes comenzó a desplegarse una gigantesca bandera con el lema "Chile despertó"acompañado de la frase "No estamos en guerra", en referencia a la declaración de guerra que hizo Piñera contra los causantes de incendios en supermercados y estaciones del Metro.

También corearon la canción "El Baile de los que sobran", del grupo chileno Los Prisioneros, como se evidencia en un video que en pocos minutos se volvió viral en las redes sociales.

Otra gran pancarta solicitaba "asamblea constituyente" para redactar una nueva Constitución que reemplaza la Carta Magna de la dictadura que rige en Chile desde 1980 y a la que los manifestantes culpan del modelo económico neoliberal que ha agudizado la desigualdad entre las distintas clases sociales.

La protesta transcurrió pacíficamente durante las dos primeras horas. Sin embargo, los enfrentamientos entre manifestantes y policía empezaron cuando las fuerzas de seguridad empezaron a dispersar a la gente con gases lacrimógenos. 

Grupos de manifestantes quemaron algunas entradas de metro, como en la estación de Baquedano, donde días atrás el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) había denunciado un presunto centro de torturas por parte de los cuerpos policiales contra las protestas. 

Los disturbios no fueron tan violentos como en las noches anteriores, aunque también hubo destrozos contra el mobiliario público y hasta un saqueo de un supermercado cercano a las protestas. Es la octava noche consecutiva que Santiago termina en llamas, a pesar del toque de queda nocturno impuesto por el Gobierno, que abarca desde las 11pm hasta las 4am. 

El toque de queda es una de las medidas que incluye el estado de emergencia decretado por Piñera para hacer frente a las protestas. Este estado restringe las libertades de movimiento y agrupación, y es un recurso que nunca se había usado en Chile desde el final de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Por ahora, el Ejército mantiene el toque de queda en las provincias y ciudades de nueve regiones: Antofagasta, Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Región Metropolitana, O'Higgins, Maule, Biobío y Los Lagos.

La ONU prepara una misión para inspeccionar las actuaciones policiales

Esta ola de protestas ya dejó un saldo de 19 muertos, al menos 600 heridos y 6.000 detenidos, según la Fiscalía. Ante las denuncias de varias entidades de derechos humanos, que alertan de casos de torturas y agresiones sexuales por parte de los cuerpos de seguridad, las Naciones Unidas anunciaron una misión en Santiago.

El objetivo de la misión es inspeccionar la actuación de la Policía y el Ejército chilenos durante las protestas, a petición de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, quien fue también presidenta de Chile. 

Precisamente, las protestas suceden a escasas semanas de que Santiago acoja una serie de importantes cumbres. En tres semanas debe albergar la cumbre de líderes del Foro Económico Asia-Pacífico (APEC), donde se espera la posible llegada de los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump; de Rusia, Vladimir Putin; y de China, Xi Jinping.

En un mes, la misma ciudad debe organizar la final de la Copa Libertadores y en diciembre está fijada la vigésimo quinta cumbre mundial del clima (COP25), donde se espera que lleguen al menos 12.000 personas. Hasta el momento, el Gobierno no ha dado señales de que alguno de los compromisos será cancelado.

Con EFE y medios locales

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