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Miles de personas vuelven a llenar Barcelona por la “libertad” de los presos catalanes

Manifestantes catalanes asisten a una protesta para pedir la liberación de los líderes encarcelados por el intento fallido de independencia, en Barcelona, ​​España, el 26 de octubre de 2019. La palabra dice en catalán 'Libertad'.
Manifestantes catalanes asisten a una protesta para pedir la liberación de los líderes encarcelados por el intento fallido de independencia, en Barcelona, ​​España, el 26 de octubre de 2019. La palabra dice en catalán 'Libertad'. Albert Gea / Reuters

Yendo más allá de la independencia, los manifestantes volvieron a denunciar las condenas del Tribunal Supremo y reiteraron la falta de derechos de los encarcelados. Una marcha que encara a quienes dicen que en Cataluña hay “violencia instalada”.

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La máxima consigna de este sábado era la “libertad”. Independentista o no, quien considerara injusta la sentencia del Tribunal Supremo español contra los nueve líderes catalanes, era bienvenido a marchar. Y a ello respondieron miles de personas, volviendo a llenar las calles de Barcelona con cantos, pancartas y banderas que rezaban “la prisión no es la respuesta” o “libertad para los presos políticos”.

De forma pacífica, convocados por las entidades Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, y apoyados por decenas de grupos sociales, culturales, deportivos y sindicatos, los ciudadanos reiteraron la falta de derechos de los encarcelados y reclamaron su inmediata liberación, en presencia de familiares de los condenados y del presidente del gobierno catalán, Quim Torra. Todo en el mismo tono de las últimas marchas, iniciadas el 14 de octubre tras el conocimiento de la sentencia del juicio al ‘procés’.

“Desde la calle seguiremos defendiendo todos los derechos de las personas, pero de las instituciones necesitamos respuestas políticas”, pedía y reafirmaba Elisenda Paluzie, líder de la ANC, quien advirtió que vendrán más protestas por Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, representantes de ambas organizaciones, así como del resto de presos, los cuales cargan con condenas de entre 9 y 13 años de cárcel.

Manifestantes catalanes asisten a una protesta para pedir la liberación de los líderes encarcelados en Barcelona, ​​España, 26 de octubre de 2019.
Manifestantes catalanes asisten a una protesta para pedir la liberación de los líderes encarcelados en Barcelona, ​​España, 26 de octubre de 2019. Albert Gea / Reuters

¿350.000? ¿Más, menos? Una lucha de cifras que representa la Cataluña de hoy

Y es que si más protestas se auguran no es más que por una falta de consenso a nivel ciudadano, entre los partidos catalanes, y entre el gobierno autonómico y estatal, sobre el estatus democrático de España y la voluntad soberanista de una parte de los catalanes. Volvió a ocurrir hoy cuando la Guàrdia Urbana, la policía de Barcelona, cifró la protesta en unas 350.000 personas, mostrando el número más bajo en 8 años que habría tenido una marcha catalana, y por debajo del medio millón de la del pasado día 18.

Para la ANC y Òmnium “es una vergüenza”, que critican alegando que la movilización ha llenado la calle Marina igual que lo hizo el pasado 11 de noviembre de 2017, pero esta vez los datos de participación se habrían contado, según explican, rebajándolos a la mitad de asistentes. “Empezamos a pensar que hay una intencionalidad (…) Ya llevan una temporada”, denunció Paluzie señalando a Albert Batlle, ‘regidor’ de Seguridad de la Alcaldía barcelonesa, e insinuando una acción contra el soberanismo, que muchos medios y ciudadanos afirmaron que “cada vez reúne a menos”.

Más tarde, el mismo Batlle se desmarcaba en Twitter de la acusación, asegurando que “las cifras de los manifestantes las da siempre la Guàrdia Urbana siguiendo, también siempre, idénticos parámetros. Es una insidia insinuar que desde el gobierno municipal se manipulan o se dan instrucciones”.

Manifestantes catalanes y la policía antidisturbios se enfrentan durante una protesta contra la acción policial, en Barcelona, ​​España, 26 de octubre de 2019.
Manifestantes catalanes y la policía antidisturbios se enfrentan durante una protesta contra la acción policial, en Barcelona, ​​España, 26 de octubre de 2019. Albert Gea / Reuters

La noche volvió a despertar los enfrentamientos en Barcelona

Pero una polémica sobre las cifras no fue lo único que siguió a la marcha. La escena, en concreto la Via Laietana, se transformó para dar paso a nuevos enfrentamientos entre manifestantes y policías. Fueron los CDR (Comités de Defensa de la República) quienes habían convocado también una protesta paralela frente a la Jefatura Superior de Policía, pidiendo a los asistentes llevar pelotas para “devolvérselas”, en alusión a las recientes agresiones policiales.

“Necesitamos una protesta consistente: más calles y menos conversaciones parlamentarias porque eso no parece funcionar (…) Si detenemos la economía, el gobierno español estaría obligado a hablar”, dijo a Reuters un estudiante de 20 años, simbolizando cómo los jóvenes están molestos ante esta democracia.

De nuevo, según la Guàrdia Urbana, 10.000 personas estaban concentradas, algunas tirando pelotas, botellas de cristal y derribando vallas, cuando los Mossos d’Esquadra (la policía autonómica) avisaron de una “intervención inmediata”. Es así como deshicieron el cordón policial y empezaron a disparar pelotas de goma-espuma (las conocidas FOAM) y a dispersar a los manifestantes con furgones antidisturbios.

El resultado de este pulso fue una nueva imagen de algunos manifestantes tirando piedras, bengalas y formando barricadas, mientras la policía cargaba contra ellos. Al menos tres personas fueron detenidas por presuntos desórdenes públicos, mientras que el Sistema de Emergencias Médicas tuvo que atender a 30 personas y a un Mosso herido de gravedad por una fractura en la rodilla.

Para algunos, en especial políticos como el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, estos actos son solo una prueba más de que en Cataluña hay una “violencia instalada”. Pese a la actual marcha de unos dos kilómetros de recorrido, y pese a que hacía días que no se producían altercados, la violencia es el argumento más usado para cargar contra el independentismo. Un independentismo que para Casado deriva en “violencia independentista”, mientras que para Torra es un “ejercicio a la autodeterminación” que “no tiene camino de retorno” y volverá a ejercerse.

El líder catalán Quim Torra se reúne con alcaldes de la región de Cataluña, en el Palau de la Generalitat en Barcelona, ​​España, 26 de octubre de 2019.
El líder catalán Quim Torra se reúne con alcaldes de la región de Cataluña, en el Palau de la Generalitat en Barcelona, ​​España, 26 de octubre de 2019. Jon Nazca / Reuters

Así lo dijo momentos antes de la movilización por la “Libertad”, en compañía de alcaldes soberanistas provenientes de más de 800 ayuntamientos. Junto a ellos, como ya lo hicieron sus antecesores Artur Mar y Carles Puigdemont, apoyó a los “presos políticos y exiliados”, remarcó el carácter “pacífico” del movimiento soberanista y emplazó a “superar la dinámica de la queja y la lamentación”. Eso en una comunidad autonómica cada vez más fragmentada y eso en un país que sigue ignorando un diálogo sobre una cuestión que dura décadas.

La “cuestión catalana” VS. Elecciones del 10 de noviembre

Una cuestión que se ha convertido en la “cuestión catalana”, sobre la que el presidente del gobierno español en funciones, Pedro Sánchez, comentó que “el independentismo cree que Cataluña es suya y a la derecha le pasa lo mismo con España”, en una petición de unidad que hasta ahora no ha solucionado ni complacido la aspiración catalana.

En contexto de elecciones, las próximas son el 10 de noviembre, Cataluña es la punta de lanza de todos los debates y perfiles electorales. Y así lo dijo uno de los candidatos, Pablo Iglesias de Podemos, en el programa de televisión La Sexta Noche: “Algunos, en uno y en otro lado, entienden que Cataluña puede ser un instrumento para obtener réditos electorales. Hay que asumir que lo de Cataluña solo se va a resolver con política, escucha y empatía”.

Este domingo 27 de octubre, desde el mediodía, el lugar que ha ocupado la marcha por la “Libertad” lo ocupará una marcha organizada por la asociación española Societat Civil Catalana, bajo el lema “por la convivencia, por la democracia, por Cataluña: STOP ‘procés’”. En ella, sacarán sus respectivas banderas el PP, Ciudadanos y la ultraderecha representada por VOX. Ninguno ha cedido para iniciar conversación con Cataluña, su lema sigue siendo la “unidad”.

Con Reuters y medios locales

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